21/04/2026
Sobre Eizi Matuda
pero de 1894, nace Eizi Matuda.
Fue un pilar fundamental de la botánica moderna en México, cuya vida representó un puente científico entre Asia y América Latina. Nacido en la ciudad de Nagasaki, Japón, realizó su formación académica inicial en la Escuela Normal de Nagasaki y, posteriormente, sus estudios superiores entre 1911 y 1916 en la Universidad Imperial de Taihoku, ubicada en la isla de Formosa (actual Taiwán), la cual era en ese entonces territorio bajo administración japonesa. En dicha institución se especializó en biología y botánica, demostrando dotes como investigador desde su juventud; antes de emigrar, ya había logrado identificar y describir cerca de setenta especies vegetales nuevas para la ciencia en territorio asiático.
Además de su brillantez intelectual, Matuda destacó en el deporte, llegando a ser un nadador de alto rendimiento y campeón nacional de natación en Japón, una disciplina física que le fue de gran utilidad para resistir las extenuantes expediciones botánicas en las selvas americanas.
En 1922, Matuda decidió trasladarse a México junto a su esposa, Mizuho Kaneko, estableciéndose inicialmente en el municipio de Acacoyagua, Chiapas, para trabajar en la Granja Fujino. Poco después, en el municipio de Escuintla, fundó la finca La Esperanza, la cual administró durante veintisiete años. En esta etapa su esposa, quien contaba con estudios en enfermería y obstetricia, brindó una labor social invaluable como partera en la región. Lejos de abandonar su vocación científica por las labores del campo, aprovechó la inmensa biodiversidad de la Sierra Madre de Chiapas para realizar expediciones botánicas sistemáticas, recolectando miles de ejemplares que hoy forman parte de las colecciones más importantes del mundo. Su integración a la sociedad mexicana fue tan profunda que el 21 de diciembre de 1928 obtuvo formalmente su carta de naturalización.
Su ingreso al Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1950 marcó el inicio de su etapa científica más institucionalizada. Al darle continuidad al trabajo que realizaba Faustino Miranda (quien se había trasladado a Chiapas para emprender nuevos proyectos botánicos), Matuda se dedicó con rigor a organizar y ampliar el Herbario Nacional de México.
Su maestría fue reconocida internacionalmente en 1962, cuando la Universidad de Tokio le otorgó el grado de Doctor por sus investigaciones sobre la flora chiapaneca. Durante estas décadas, produjo una vasta obra bibliográfica que se volvió obligatoria para el estudio de la flora nacional, destacando sus estudios sobre las familias de las Aráceas, las Commelináceas y las Cactáceas de México, además de sus extensas descripciones de la vegetación del Estado de México y Chiapas.
La relevancia de su trabajo se refleja en el hecho de que más de ochenta mil especímenes colectados por él se encuentran resguardados en el Herbario Nacional de la UNAM y en otras instituciones internacionales de gran prestigio. Por su dedicación, recibió la Medalla al Mérito Botánico de la Sociedad Botánica de México y la Orden del Tesoro Sagrado por parte del gobierno japonés. Eizi Matuda continuó su labor de campo hasta el final de sus días; falleció el 12 de febrero de 1978 en Lima, Perú, mientras realizaba un viaje de investigación, dejando un legado incalculable compuesto por cientos de especies que hoy llevan su nombre en reconocimiento a su rigor y pasión por la naturaleza mexicana. Sus restos descansan en el Panteón Jardín de la Ciudad de México. Asimismo, el Herbario Eizi Matuda del Instituto de Ciencias Biológicas de la UNICACH debe su nombre en honor al botánico japonés.
Su investigación sobre las Eudicotiledóneas cuenta con un registro fundamental en el Archivo Histórico de Chiapas de la UNICACH. Este tomo destaca su estudio titulado "Meliáceas de Chiapas", un documento clave que refleja su rigor científico y sigue siendo un referente esencial para la botánica actual
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