31/01/2026
Te comparto mi correo de hoy:
El año pasado busqué a mi bisabuelo.
En plan Sherlock Holmes.
Mi mamá me contó en varias ocasiones que le dijeron que había llegado de España.
Entonces me enteré que España estaba dando la nacionalidad a las personas con antepasados de allí, y por ello emprendí la investigación.
Entré a archivos de páginas web como Ancestry y otras, allí pude ver documentos escaneados de actas de matrimonios, censos, defunciones y otros archivos relacionaos con él o con familiares donde se le menciona.
No fue fácil.
Principalmente porque no entiendo la letra pegada de aquellas épocas remotas.
Ni tampoco la letra pegada de las actuales.
Al final, no pude encontrar ni un solo documento donde remitiera a su origen español.
¿Fin?
Sí y no.
En algún momento de descanso de esa búsqueda me llegó una epifanía.
Una epifanía esta relacionada con una revelación o algo similar.
Pensé lo obvio: nunca lo conocí y nunca me conoció.
Y aún así, venga de España o no, gracias a él estoy aquí.
Si todo marcha según este ciclo natural.
En 4 generaciones más no me conocerá aquella familia.
Podrán tener soportes materiales como fotos, videos, textos, no sé.
Pero nunca tendrán mi compañía, ni yo la de ellos.
¿Suena triste? ¿Profundo? ¿Misterioso?
Es lo que es.
Con la investigación el regalo fue sentir un agradecimiento sincero por la vida de mi bisabuelo Eugenio y de mi bisabuela María Refugio.
Aunque dejar algún documentito español tampoco costaba mucho, eh. Jaja.
En estos momentos es cuando más me doy cuenta de algo…
que la vida es una experiencia colectiva.
Un tejido largo.
Donde cada uno cuenta.
Cada uno somos una parte pequeña en la foto grande.
Y una parte grande, en la foto pequeña.
Regístrate en www.aprenderes.com para recibir correos.