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“Sembremos la esperanza que queremos florecer” 🌱

Queremos ver la misma energía que se pone para discutir el show de Bad Bunny en el Super Tazón, pero ahora para acuerpar...
11/02/2026

Queremos ver la misma energía que se pone para discutir el show de Bad Bunny en el Super Tazón, pero ahora para acuerpar y apoyar a quienes defienden el territorio y los derechos humanos en Abya Yala.

🚨La defensora de derechos humanos Poulette Celene Hernández, integrante del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa A.C., fue agredida físicamente en su domicilio en Tonalá, Chiapas, y ha recibido amenazas de muerte.

Poulette acompaña a comunidades, a mujeres y a víctimas de violencia, y ha denunciado intentos de despojo por megaproyectos como el Corredor Interoceánico.

Defender derechos humanos no debería costar la vida. Pero en México es una realidad muy peligrosa.

📣 Exigimos protección inmediata, investigación con debida diligencia y garantías para su integridad y la de su familia.

Etiqueta y presiona directamente a las autoridades responsables:

Secretaría de Gobernación
Rosa Icela Rodríguez
Eduardo Ramírez
Fiscalía General del Estado de Chiapas



15/01/2026
CONTRA EL IMPERIALISMO FÓSIL: VENEZUELA NO ES BOTÍN, Y ABYA YALA NO ES ZONA DE SACRIFICIODesde hace más de 500 años, el ...
08/01/2026

CONTRA EL IMPERIALISMO FÓSIL: VENEZUELA NO ES BOTÍN, Y ABYA YALA NO ES ZONA DE SACRIFICIO

Desde hace más de 500 años, el Norte Global ha querido hacer de Abya Yala (América Latina) y del Sur Global una zona de sacrificio del capitalismo. Primero, los imperios coloniales se robaron el oro y la plata, extraídos a costa del genocidio y la esclavización de pueblos originarios y africanos.

Luego, los imperialistas y colonialistas se apropiaron de la tierra para generar plantaciones de azúcar, cacao, tabaco, algodón, café y caucho. Más tarde, con los Estados Nación, la dependencia y la industrialización, saquearon el guano, salitre, cobre, estaño, hierro y carbón. En el siglo XX comenzó la extracción de combustibles fósiles, como el petróleo, recursos que hacen funcionar el engranaje industrial y capitalista y que hoy nos tienen en la peor crisis climática de la historia.

También en el siglo XX, Estados Unidos intervino en las naciones latinoamericanas e impuso Estados rentistas y dictaduras funcionales al capital y a sus intereses geopolíticos. En el siglo XXI, además del extractivismo fósil, bajo el discurso de crisis climática y transición verde, el extractivismo continúa ahora bajo el color “verde”. Hoy los “recursos” preciados son litio, cobalto, níquel, cobre, tierras raras, silicio, agua y ecosistemas convertidos en sumideros de carbono, mercados de compensación o “soluciones basadas en la naturaleza”.

En distintas épocas le han llamado de distintas formas: evangelización, civilización, progreso, desarrollo. Puede tener el apellido fósil o verde, pero es lo mismo: imperialismo. Es el mismo imperialismo que ha devastado regiones enteras del Medio Oriente para asegurar el control del petróleo, y que hoy vuelve a desplegarse con fuerza en Abya Yala.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos intervino militarmente en Venezuela, bombardeando distintas zonas de la capital, Caracas, matando a decenas de personas, y secuestrando al entonces presidente Nicolás Maduro y a su esposa, bajo la excusa de la “guerra contra el narcotráfico”. Cabe destacar que bajo esta excusa, también el gobierno de Estados Unidos ha asesinado a 115 personas en embarcaciones en el Caribe y el Océano Pacifico.

Horas después de la intervención, Trump declaró públicamente:

“No estaban bombeando casi nada en comparación con lo que podrían haber estado bombeando… Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras entren, gasten miles de millones de dólares y comiencen a ganar dinero… Vamos a dirigir el país hasta lograr una transición adecuada”.

Estas declaraciones confirmaron lo evidente: Estados Unidos no interviene por el pueblo venezolano, ni por la democracia, ni por los derechos humanos, ni por el clima, ni por la vida. Interviene porque Venezuela tiene petróleo, gas y otros “recursos estratégicos”, históricamente tratados como botín.

El mismo gobierno que ha sido incapaz de hacer justicia a las mujeres que han denunciado abuso sexual de su actual presidente, Donald Trump; que ha permitido que se criminalice y violente a personas migrantes latinoamericanas a manos de ICE; que ha llevado a cabo bombardeos en Siria, Irak, Irán, Somalia, Yemen o Nigeria; y que ha apoyado y financiado el genocidio y apartheid en Palestina, no es ni será ninguna autoridad moral ni política para intervenir en Nuestra América.

La intervención armada de EEUU en Venezuela constituye una violación flagrante del derecho internacional, de los principios de no uso de la fuerza y libre determinación de los pueblos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, y una clara reinauguración de la Doctrina Monroe: el intento de reafirmar el control imperial sobre los territorios, bienes comunes y pueblos de Abya Yala.

La gravedad de esta ofensiva no es solo política o geopolítica: es también climática. El IPCC, en su Sexto Informe de Evaluación, establece que las emisiones asociadas a la infraestructura fósil que ya existe en el mundo son suficientes para superar el presupuesto de carbono compatible con 1.5 °C, el límite científico para evitar los peores impactos climáticos.

En este contexto, reactivar y expandir la explotación petrolera en Venezuela es abiertamente incompatible con la ciencia climática. Venezuela posee 303 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, las mayores del mundo. Quemar esas reservas liberaría aproximadamente 131 gigatoneladas de CO₂, sin contar emisiones adicionales por extracción, refinación y transporte. Esto contribuiría enormemente al calentamiento global, empujando deliberadamente al planeta más allá de los límites que hacen posible la vida como la conocemos.

Históricamente, Estados Unidos ha justificado su intervencionismo construyendo narrativas de “enemigos”: comunistas, terroristas, migrantes o narcotraficantes. Lo que hoy pasa en Venezuela puede repetirse en toda Abya Yala. Estados Unidos no actúa como salvador, actúa como poder hegemónico. Su historial en Irak, Libia o Afganistán demuestra que la intervención unilateral no produce democracia, sino dependencia, fragmentación social y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Condenamos sin ambigüedades el autoritarismo del gobierno de Nicolás Maduro, las violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad del Estado venezolano. Exigimos la liberación de todas las personas presas políticas y esperamos que los crímenes del Estado venezolano no queden impunes. Pero esa condena no puede ser usada para legitimar una intervención imperial ni un nuevo ciclo de saqueo.

La crisis venezolana no se resuelve con tutelajes externos, sanciones, bombardeos ni ocupaciones militares. Se resuelve garantizando algo mucho más profundo: que ningún poder vuelva a dominar y explotar territorios, personas, ecosistemas y energía en nombre del progreso por encima de los derechos de las personas y de la naturaleza.

Lo que hoy ocurre entre Estados Unidos y Venezuela no es un conflicto lejano: es una señal de advertencia sobre el tipo de mundo, y de región, que se está configurando/ estamos permitiendo. La gravedad de la situación sin repercusiones globales es un ejemplo para que otras naciones repliquen esta lógica imperialista en distintas regiones del Sur Global del mundo.

El imperialismo estadounidense en Venezuela y en Abya Yala:

• Reduce los territorios a recursos, convirtiendo la naturaleza en mercancía, negando que en ellos habitan pueblos, culturas y ecosistemas vivos.
•Profundiza la crisis ambiental, reforzando un modelo energético responsable del colapso climático y retrasando una transición energética justa.
•Vulnera la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y los derechos humanos.
•Normaliza la desigualdad global, perpetuando una relación en la que el Norte se beneficia mientras el Sur asume los costos sociales y ecológicos.
•Sienta precedentes peligrosos, debilitando las normas internacionales de derechos humanos y abriendo la puerta a nuevos conflictos socioambientales.

En un contexto donde siete de los nueve límites planetarios ya han sido superados, el imperialismo fósil es una amenaza directa para la vida en la Tierra. La crisis ambiental no es solo ecológica, es política. Mientras los territorios del Sur Global sigan siendo vistos como reservas de recursos y no como espacios de vida, la devastación continuará repitiéndose con distintos nombres.

Defender la vida hoy implica decirlo con claridad: no al autoritarismo interno, pero tampoco al imperialismo fósil, verde, o de cualquier tipo. Sin soberanía ambiental no hay transición justa, y sin justicia climática no hay verdadera democracia.

Abya Yala no es una zona de sacrificio.
Es un territorio vivo, y ejercerá su derecho a decidir su propio destino. Defender la autodeterminación de los pueblos del Sur Global es defender la tierra, el agua, los ecosistemas y el futuro común que hoy está en disputa.

Organizaciones firmantes:

Colombia:
•Barranquilla+20
•Corporación Sihyta
•Life of Pachamama

El Salvador:
•Habitat Sivar

México:
•Asamblea Ecologista Popular
•Contener La Paz
•Coordinadora de Colectivos, Activistas y •Organizaciones Sociales de Michoacán (CAAOS)
•Coordinadora de Pueblos y Organizaciones del Oriente del Estado de México en Defensa de la Tierra, el Agua y su Cultura-CPOOEM
•Deuda x Clima MX
•Frente Antigentrificación CDMX
•Frente Nacional por las 40 horas
•Las cuida detrás
•Legado Gaia (LEGAIA)
•No se metan con nuestras hijas
•Obrera Cdmx
•Socialismo o extinción México - izquierda internacional
•Tierra Nuestra
•Tierra Resiliente
•Union de Crédito Mixta Plan Puebla
•Viernes por el Futuro México

Portugal:
•Climáximo

Regional:
•ANGRY LATAM

Posicionamiento completo y actualizado en: https://espejosdelsurglobal.org/2026/01/07/contra-el-imperialismo-fosil-venezuela-no-es-botin-y-abya-yala-no-es-zona-de-sacrificio/

¡DEFENDER LA VIDA CUESTA LA VIDA!Comunicado de cierre de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la VidaLa Caravana Mes...
31/12/2025

¡DEFENDER LA VIDA CUESTA LA VIDA!

Comunicado de cierre de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida

La Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida ha concluido, no como quien baja una bandera, sino como quien entiende el ciclo de la vida: porque la planta muere, para que las semillas vivan.

Hoy afirmamos, con convicción y ternura colectiva, que la Caravana ha mu**to simbólicamente, no como derrota, sino como siembra. Morimos para dispersarnos, para germinar en otros territorios, en otros cuerpos, en otras luchas. Morimos porque no queremos convertirnos en estructura, en vanguardia, en nombre vacío, en pirámide, en fósil. Morimos para seguir viviendo, porque defender la vida cuesta la vida.

Nacimos caminando desde el norte, desde el desierto y el río del Pueblo Yaqui, donde el agua es defendida como se defiende la memoria. Atravesamos montañas, costas y selvas; pueblos Purépechas, nos reunimos comunidades Zapotecas, Chontales, Ikoots, Mixes, Ngiguas, Zoques, Mazatecas, Mayas barrios populares y territorios en resistencia. Cruzamos fronteras impuestas, pasamos del llamado México a la llamada Guatemala, en territorios Kakquickel y K’iche, a territorios Nawat y Lenca del llamado El Salvador, a territorio Lenca rebelde donde luchó la compañera Berta Cáceres en el actual Honduras. También chocamos con muros autoritarios de “izquierda” que intentaron detenernos en Nicaragua, donde sabemos que resisten al extractivismo pueblos como el Miskito. Volvimos a rearmarnos con fuerza y recomponer el camino, y seguimos por Costa Rica, en territorio ancestral Bribri y Brörán, hasta Panamá, donde hay una lucha histórica contra la minería desde la Guna Yala hasta las universidades. Viajamos luego de territorio ancestral Muisca de Colombia con luchas anitiimperialistas, ambientales, para llegar a la Amazonía en Brasil, territorio de múltiples pueblos indígenas que resisten a los embates más recientes del capitalismo. Enlazamos voces, dolores y esperanzas que no caben en mapas ni en cumbres oficiales.

En cada territorio escuchamos el mismo grito con distintos acentos: la crisis climática no es natural, es política. Mesoamérica, y Abya Yala en general, es la región más peligrosa para defender la vida. Enfrentamos extractivismo, militarización, criminalización, consultas simuladas, migración forzada, desapariciones, criminalización y asesinatos en total impunidad. La crisis climática tiene nombres responsables, empresas, bancos, ejércitos y gobiernos… es el resultado de un modelo que despoja, extrae, militariza, endeuda, contamina y mata, mientras se disfraza de progreso y desarrollo, el mismo modelo que desde hace más de 500 años nos ha saqueado.

La Caravana fue un grito colectivo contra los megaproyectos extractivos, la agroindustria, la minería, las hidroeléctricas, los monocultivos, las granjas industriales, los corredores industriales y energéticos que atraviesan Mesoamérica dejando a su paso muerte y violencia. Fue una denuncia contra la militarización de los territorios y la criminalización de quienes defienden el agua, la tierra y la vida. Fue un llamado urgente frente a la crisis del agua; a la privatización de lo común, de la tierra y los saberes; a la expulsión sistemática de los Pueblos Indígenas de los territorios ancestrales; a la gentrificación en las comunidades y costas.

También fue un llamado contra el extractivismo y colonialismo verde. Caminamos para denunciar que no hay transición justa mientras los territorios sigan siendo zonas de sacrificio; que no hay soluciones climáticas cuando se decide sobre nuestros cuerpos y tierras sin consentimiento, o con consultas fabricadas a base mentiras y desinformación; que no hay futuro posible si la vida se reduce a cifras, bonos, créditos, fondos, intereses y métricas de mercado. Caminamos para decir que la Tierra no está en venta, que los ríos no se compensan, que los bosques no se capitalizan, que las identidades no se borran, que la vida no se administra desde oficinas lejanas.

La Caravana también fue un espacio de encuentro. De mirarnos a los ojos. De reconocernos en la diferencia. De construir redes entre Pueblos Indígenas, comunidades campesinas, juventudes organizadas y colectivas urbanas que no se resignan. La Caravana no llevó respuestas cerradas; llevó preguntas incómodas y la certeza de que nadie salva a nadie y nadie se salva solo: nos salvamos todxs juntxs.

En este caminar también enfrentamos contradicciones. Un deslinde público emitido por una organización que no formó parte de este caminar, y fue realizado sin cuidado colectivo ni responsabilidad política, puso en riesgo la integridad física y la seguridad de toda la Caravana en su recorrido por una región azotada por la violencia criminal y militarizada. No lo callamos porque callar también es reproducir violencia.

Este acto evidenció una herida más profunda: el autoritarismo, el patriarcado, el edadismo y la intolerancia generacional que persisten incluso dentro de los movimientos que dicen luchar por la vida. Cuando mujeres, disidencias y nuevas generaciones cuestionamos las jerarquías, los liderazgos incuestionables y las formas cerradas de hacer política, muchas veces la respuesta es el señalamiento, el silenciamiento, la exposición o la funa.

Nos intentaron dividir sembrando la duda, expusieron públicamente a personas de las organizaciones convocantes de la Caravana, señalando y acusando sin pruebas, ni fundamentos, solo rumores y palabras que nadie puede sostener de frente, sin disposición al diálogo para resolver o reparar si así fuera necesario. Sin embargo, esto nos hizo más fuertes internamente, ante la incertidumbre, el diálogo; ante la desconfianza, la autocrítica; ante la difamación mediática, el respaldo en territorio y la ratificación de alianzas.

En medio de un supuesto intento de señalar “violencias” y deslindarse públicamente con difamaciones de un proceso del que no fueron parte, invisibilizaron la lucha de pequeñas colectivas y organizaciones jóvenes que fuimos parte del proceso de la Caravana y que seguimos en la Red Espejos del Sur Global. Quienes han calificado de patriarcales nuestras dinámicas, quienes hacen declaraciones públicas sin acercarse a dialogar, han reproducido esta misma violencia patriarcal. Somos mujeres, disidencias y juventudes quienes también somos parte de este proceso colectivo, y nos duele que sin ser parte de esta red, hablen sobre dinámicas que existen como si nosotras no fuéramos capaces de identificarlas y hacerles frente.

Decimos con claridad: no hay justicia climática o social sin coherencia política, no hay emancipación posible si reproducimos las mismas lógicas de control que decimos combatir. Defender la vida implica también transformar nuestras formas de organizarnos, aprender a cuidarnos y reconocer que otros mundos solo nacen si dejamos morir prácticas viejas y rancias.

Mientras dentro de nuestros movimientos el conflicto y las violencias se perpetúan, los poderosos se benefician, los proyectos extractivos avanzan, las comunidades se dividen. Podemos dejar de caminar junto a otrxs, siempre respetando su trabajo y esperando que con la misma dignidad lo hagan con el nuestro. Por eso, estamos dispuestxs a curar y sanar las heridas colectivas que surgen al caminar en la misma lucha, siempre poniendo los cuidados al centro, sin punitivismos y con justicia restaurativa.

Lo que exigimos y lo que sembramos

Exigimos que se detenga el saqueo de nuestros territorios y que se reconozca la deuda histórica, climática y social que pesa sobre los pueblos del Sur Global. Exigimos el fin de la criminalización de las defensoras y defensores, el desmantelamiento del modelo extractivo y la autonomía real de los pueblos para decidir sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Pero no solo exigimos: sembramos. Sembramos vínculos, análisis compartidos, aprendizajes colectivos y la convicción de que la vida se defiende desde abajo, en común, sin permisos.

Desde este cierre que es inicio, saludamos con profundo respeto y cariño al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en su aniversario número 32 y que en estos momentos realizan el Semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores”. En sus palabras rebeldes, en sus análisis geopolíticos y en sus propuestas de lo común, nos reflejamos. Su lucha es nuestra lucha. También nosotros vemos las pirámides: las del poder, las del capital, las del patriarcado, las de la izquierda fosilizada e institucionalizada. Y sí, las estamos quemando, como nos enseñaron este agosto. Sabemos que es difícil, pero también sabemos que no es imposible.

Hoy la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida muere para vivir.

Muere para multiplicarse.

Muere para no convertirse en monumento.

Porque defender la vida cuesta la vida, pero rendirse cuesta mucho más.

¡La Tierra no se vende, se defiende!

¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!

Atentamente, la difunta comisión de coordinación y organización de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida… y las semillas de la nueva Comisión de Coordinación de la niciativa internacional de los Espejos del Sur Global.

Comunicado completo en https://espejosdelsurglobal.org/2025/12/30/defender-la-vida-cuesta-la-vida/

15/11/2025
07/11/2025
06/11/2025
🇧🇷 ¡La Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida está en Brasil! 🎤 Te invitamos a nuestro evento público con  hub🌱 C...
04/11/2025

🇧🇷 ¡La Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida está en Brasil!

🎤 Te invitamos a nuestro evento público con hub

🌱 Compartiremos las historias del gueto hub y el recorrido de la Caravana Mesoamericana

📷 Habrá música en vivo, open mic y una exposición fotográfica de una compañera de la Caravana.

📅 Viernes 7 de noviembre
⏰ 19 h
📍Gueto Hub Bélem



¡Nos vemos allí!

30/10/2025

Dirección

Tonalá

Página web

http://legaia.org/, https://linktr.ee/legaia

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