25/11/2025
*Mensaje por el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer*
Hoy, el 25 de noviembre, no es un día cualquiera. Es un día para alzar la voz, para mirar de frente una realidad que nos duele, y para honrar la fuerza, la resistencia y el valor de millones de mujeres que, en medio de la violencia y la desigualdad, siguen de pie.
Entre ellas, están nuestras compañeras policías: mujeres que visten el uniforme con dignidad y que, aun enfrentando obstáculos, eligen proteger a otras mujeres que también merecen vivir sin miedo.
En este día, recordamos que la violencia contra la mujer no solo ocurre en los hogares o en las calles.
También puede existir de forma silenciosa dentro de las instituciones. Muchas mujeres policías han tenido que enfrentar discriminación, exclusión en la toma de decisiones, dudas sobre su capacidad y, en ocasiones, agresiones directas que atentan contra su integridad y su dignidad. Ellas conocen no solo la lucha por la seguridad pública, sino también la lucha por su propio derecho a ser tratadas con respeto e igualdad.
A pesar de ello, siguen aquí. Siguen abriendo camino. Siguen ocupando espacios que antes parecían imposibles.
Siguen demostrando que el liderazgo, el coraje y la sensibilidad no tienen género. Y lo hacen mientras acompañan a víctimas, mientras atienden denuncias, mientras brindan esperanza a mujeres que creen que no tienen salida.
Por eso, hoy no solo hablamos de la violencia que debemos erradicar afuera, sino también de la violencia simbólica, estructural e institucional que debemos eliminar dentro de nuestras propias corporaciones. No podemos aspirar a proteger a la sociedad si no garantizamos primero que nuestras mujeres policías trabajen en un entorno seguro, digno y libre de discriminación.
A todas las mujeres policías: gracias por su entrega, su fortaleza y su capacidad de transformar dolor en servicio. Gracias por ser ejemplo, por ser refugio, por ser inspiración. Su lucha es también nuestra lucha. Y su dignidad, nuestra responsabilidad.
Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestro compromiso: no más violencia. No más silencios. No más desigualdad. Sigamos construyendo un país donde cada mujer —dentro y fuera de las instituciones— viva, decida y sueñe en libertad.
Este día nos invita a mirar con valentía lo que falta por hacer: abrir más espacios de liderazgo para las mujeres, reconocer su voz en la toma de decisiones, fortalecer los mecanismos de protección y garantizar que ninguna vuelva a sentirse sola o silenciada. La igualdad no debe ser una meta lejana: debe ser una realidad urgente.
*ATENTAMENTE*
Mtra. Yazmin Butrón C.