23/04/2026
El ab**to es una tragedia. No hay forma honesta de maquillarlo. Se ha convertido en una de las principales causas de muerte en el mundo y, aun así, se esconde detrás de palabras diseñadas para adormecer conciencias, “interrupción”, “derecho”, “procedimiento”.
No es un término, es una vida que se pierde.
Y lo más grave, una sociedad que necesita disfrazar la realidad para aceptarla, es una sociedad que empieza a perder el rumbo. Se nos pide normalizar lo que en el fondo sabemos que es profundamente doloroso.
No es progreso, es ausencia de humanidad.
Hablemos claro. Llamemos a las cosas por su nombre. No aceptemos eufemismos que encubren una tragedia.
Porque cuando dejamos de defender la vida, comenzamos a justificar cualquier cosa.