18/08/2026
ANTES DE LA MUERTE DE VICENTE, SU PAPÁ YA LLEVABA MESES SIN PODER VERLO.
Compartimos esta entrevista con Juan Carlos Meza Beltrán, padre de Vicente, porque su testimonio nos obliga a mirar una parte de esta tragedia que no puede quedar sepultada entre expedientes, acusaciones y versiones encontradas.
De acuerdo con lo que relata, durante los meses anteriores a la muerte de su hijo enfrentó restricciones y obstáculos que interrumpieron la convivencia. La última vez que pudo verlo fue en diciembre de 2025. No volvió a convivir con Vicente en vida.
Compartir su voz no significa pretender resolver en las redes sociales los procedimientos familiares o penales relacionados con el caso. Tampoco implica desconocer que cualquier señalamiento de violencia debe investigarse con seriedad, objetividad y debida diligencia.
Significa formular una pregunta que las instituciones no pueden seguir evitando:
¿Qué sucede cuando una medida provisional, una acusación no esclarecida oportunamente o la lentitud del sistema termina convirtiéndose en una ruptura prolongada del vínculo entre una niña o un niño y alguno de sus progenitores?
La interferencia u obstrucción del vínculo no constituye únicamente una afectación para el padre o la madre que no puede convivir. Principalmente compromete el derecho de niñas, niños y adolescentes a conservar relaciones familiares significativas, siempre que éstas no representen un riesgo acreditado para su integridad.
La convivencia no es un premio para los adultos ni un instrumento de castigo dentro de sus conflictos. Es un derecho de la infancia.
Por ello, toda restricción debe encontrarse debidamente fundada, sustentada en elementos objetivos, ser proporcional al riesgo identificado y revisarse periódicamente. Cuando existan posibles situaciones de violencia, la autoridad debe investigarlas y determinar, sin demora, las medidas de protección adecuadas. Proteger a la infancia exige actuar; no dejar que el expediente envejezca mientras el vínculo desaparece.
En este caso, según el testimonio de Juan Carlos, el tiempo terminó antes de que pudiera recuperar la convivencia con su hijo. Ninguna sentencia, resolución o explicación posterior podrá devolverle los meses perdidos, los abrazos que no ocurrieron ni la oportunidad de despedirse.
Desde No Más Hijos Rehenes México reiteramos que la obstrucción de los vínculos familiares no debe normalizarse ni reducirse a “problemas entre los padres”. Cuando las autoridades intervienen, tienen la obligación de hacerlo con perspectiva de infancia, pruebas objetivas, seguimiento constante y resoluciones oportunas.
Compartimos esta entrevista para escuchar a un padre que no pudo volver a ver con vida a su hijo y para recordar que, en materia de infancia, una justicia tardía puede convertirse en una pérdida irreparable.
Por Vicente. Para que no vuelva a suceder. 🕊️