16/06/2026
Pedro predicó y 3,000 personas fueron salvas. Esteban predicó y terminó siendo apedreado hasta morir.
Si midiéramos el éxito por los resultados visibles, diríamos que Pedro tuvo un ministerio más exitoso. Pero el cielo no lo vio así. Ambos fueron fieles. Ambos proclamaron la verdad. Ambos obedecieron a Dios. Vivimos en una generación que mide todo por números: seguidores, vistas, aplausos, crecimiento y reconocimiento. Pero Dios mide cosas diferentes. Él mira el corazón, la obediencia y la fidelidad cuando nadie aplaude. Hay veces que predicarás y habrá lágrimas, conversiones y celebración. Otras veces hablarás la misma verdad y serás rechazado, criticado o ignorado. Sin embargo, tu asignación no es controlar los resultados; tu asignación es ser fiel.
Noé predicó durante años y no vio multitudes arrepentirse. Jeremías lloró por una nación que no quiso escuchar. Esteban murió sin ver un avivamiento. Pero todos ellos agradaron a Dios porque cumplieron su misión.