24/08/2026
Si notas que alguien subió de peso, tiene ojeras, está más delgado, tiene acné, perdió cabello, tiene arrugas o simplemente luce diferente, te cuesta $0 quedarte callado.
No todo lo que notas necesita convertirse en un comentario.
Todos tenemos espejos. Todos sabemos cómo nos vemos y, muchas veces, las primeras personas en notar nuestros propios defectos somos nosotros mismos. Quizá esa persona ya está consciente de su peso, de sus ojeras, de su piel, de su cabello o de cualquier otro cambio que tú acabas de señalar.
Y aunque para ti sea “solo un comentario”, no sabes cuánto puede pesarle a la otra persona. Puede estar pasando por un momento difícil, puede estar luchando con su autoestima o simplemente puede no necesitar que alguien le recuerde algo que ya sabe.
No tienes que decir todo lo que piensas solo porque lo notaste.
Si no puedes cambiarlo, si no te pidieron tu opinión y si no aporta nada positivo, ¿para qué decirlo?
A veces, la educación también consiste en saber cuándo guardar silencio. Ser amable no cuesta nada.