Los huéspedes de la casa en su mayoría son indígenas, un pueblo duramente humillado en el transcurso de su historia, ayer colonial y hoy todavía marginados y olvidados. Miles de indígenas huastecos que padecen grandes carencias como la escasa o nula presencia de servicios médicos eficaces en sus comunidades, se ven obligados a trasladarse al Hospital General de Tampico que por ser gratuito, es la
única opción para ellos. Llegan a nuestra ciudad provenientes de los estados de Veracruz, Hidalgo, San Luis y Tamaulipas para internar a sus familiares enfermos y antes de que existiera la Posada, pasaban días y noches en los patios del hospital sufriendo las inclemencias del tiempo, hambre, soledad, inseguridad y miseria. Hoy en día son canalizados por el Departamento de Servicio Social del Hospital a la Posada del Peregrino. En muchas ocasiones se les hace muy difícil la comunicación ya que no entienden nuestro idioma y no comprenden bien lo que les dicen los doctores. Todo en su interior es confuso y ese dolor les lleva al aislamiento, al silencio. Nos conmueve esa admirable calma en esa paciente espera y nos acercamos a ellos con todo el amor, no es necesario hablar, una sonrisa, una palmadita, un silencio compartido les dice lo que valen para nosotros mientras buscamos a alguien que pueda hacer de traductor para ayudarle en sus necesidades y consolarle en sus p***s. Es una obligación ayudarles en su derecho a la vida y a la salud, es una responsabilidad de todos y para nosotros los que formamos la Posada, no sólo es parte del deber sino de la felicidad.