26/02/2026
“Porque la Nación se construye cuando la conciencia se ilumina.”
El 26 de febrero nos invita a reflexionar sobre la culminación de las Leyes de Reforma, impulsadas por Benito Juárez, como uno de los momentos más decisivos en la construcción del Estado laico mexicano.
Aquel proceso no fue solamente jurídico o político; fue, en esencia, un acto de afirmación de la libertad de conciencia, de la igualdad ante la ley y de la separación entre el poder temporal y el espiritual. Principios que, desde la tradición masónica, reconocemos como columnas que sostienen el Templo de la República.
Las Leyes de Reforma no nacieron del rencor, sino de la convicción de que la justicia debía ser universal y no privilegio; que la ley debía ser piedra firme y no instrumento de dominación; que la patria debía edificarse sobre ciudadanos libres y responsables.
Hoy, más allá de ideologías, recordamos que la verdadera Reforma comienza en el interior del hombre: en su capacidad de pensar con independencia, actuar con rectitud y defender la dignidad humana.
Que esta fecha nos inspire a seguir labrando la piedra bruta de nuestras pasiones, para que la libertad, la tolerancia y la igualdad no sean solo palabras históricas, sino virtudes vivas en nuestra conducta diaria.