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En este mes de noviembre de épocas de recordar a nuestros seres queridos :EL SINDICATO INDEPENDIENTE DE TRABAJADORES DE ...
31/10/2026

En este mes de noviembre de épocas de recordar a nuestros seres queridos :

EL SINDICATO INDEPENDIENTE DE TRABAJADORES DE COLEGIO DE BACHILLERES EN SAN LUIS POTOSI , se detiene un momento en el tiempo para abrir un espacio de memoria, respeto y profundo agradecimiento en donde hoy, la luz de nuestras veladoras y el aroma del copal no solo guían de vuelta a las almas de nuestros seres queridos, sino que alumbran el legado de los líderes sindicalistas y compañeros de lucha que ya no están físicamente con nosotros.

Hablar de nuestros líderes es hablar de la columna vertebral de nuestra organización. Ellos no fueron personas que buscaran el camino fácil; al contrario, asumieron el compromiso de alzar la voz cuando otros callaban, de negociar con firmeza frente a las adversidades y de anteponer el bienestar colectivo antes que el beneficio personal.

Recordamos hoy a quienes, con el puño en alto y la palabra como herramienta, caminaron los pasillos de los diferentes órganos de gobierno del estado de San Luis Potosí y distintos lugares a nivel federal .Líderes que entendieron que la verdadera fuerza de un trabajador no radica en su individualidad, sino en la solidaridad y la unión de su gremio sindical.

Cada derecho laboral que hoy gozamos ,cada jornada justa, cada prestación, cada espacio de seguridad, lleva impregnado el esfuerzo, el tiempo y, en muchos casos, los sacrificios personales de estos gigantes de la lucha social y sindical.

Para un líder sindical, la muerte no es el fin de su gestión. Su memoria se mantiene viva en cada contrato colectivo de trabajo que defendemos, en cada asamblea donde se debate con libertad y en cada victoria que dignifica a las familias de nuestros agremiados.

Hoy colocamos en nuestro altar su ejemplo de tenacidad, su inquebrantable vocación de servicio y el mazo de la justicia que supieron portar con honor.

A todos los secretarios, delegados y militantes del SITCSLP, que se adelantaron en el camino: su siembra no fue en vano. La semilla de la conciencia de clase y la dignidad humana sigue floreciendo en las nuevas generaciones de trabajadores que hoy custodian su bandera.

Compañeros y compañeras que ya descansan en paz:

"LA UNIDAD Y FUERZA SINDICAL POR EL PROGRESO DE LA EDUCACION"

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí agradece a nuestro compañero y a...
30/10/2026

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí agradece a nuestro compañero y amigo la autoría de esta gran semblanza:

Lic. Pedro Vidales Pérez
COBACH Plantel 14, Tancanhuitz, S.L.P.

Los invitamos a reflexionar y recordar la identidad sindical llena de humanismo y empatía en nuestra organización sindical a cargo de nuestros compañeros que lucharon día a día por todos los derechos ganados a favor de la base sindical y sus anécdotas para poder alcanzar sus metas.

Que en homenaje a nuestros compañeros y amigos finados pertenecientes a esta gran lucha que durante 35 años prevalece en este gremio sindical y como culminación de este pequeño pero significativo homenaje, se PRESENTA:

PARTE 5

ING. IRMA PATRICIA IBARRA MOCTEZUMA

Una mujer de convicciones firmes que dejó huella en la historia sindical del COBACH

Crónica de los recuerdos sindicales del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí.

ENTRE LA EFERVESCENCIA SINDICAL, LA LUCHA POR LOS DERECHOS LABORALES Y LOS RECUERDOS DE UNA GENERACIÓN.

Corría el año 2001. En la Huasteca Potosina comenzaban a sentirse los vientos de renovación dentro de nuestra organización sindical, el Sindicato Independiente de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí (SITCB).

Eran tiempos de entusiasmo, de reuniones interminables, de conversaciones entre compañeros y de aquellos sueños que solamente se tienen cuando uno es joven y cree firmemente que las cosas pueden cambiar mediante la unidad y la organización.

La efervescencia política sindical había llegado a nuestros planteles. En los pasillos, en las reuniones y hasta durante los viajes por las carreteras de nuestra querida Huasteca, comenzaban a escucharse nombres como los de Luis Manuel Almaguer Ochoa, Héctor Manuel Madrid López, Octavio Perales Contreras, Mario Azuara y Jorge Marván,Tomas flores entre otros compañeros que empezaban a participar activamente en aquel movimiento.

Había una idea que se repetía constantemente:

«La Huasteca debe llegar unida al próximo Congreso Sindical».

No era una frase cualquiera. Representaba el deseo de una generación de trabajadores que buscábamos participar en las decisiones de nuestro sindicato, defender nuestras conquistas laborales y abrir nuevos caminos para quienes formábamos parte del Colegio de Bachilleres.

AQUEL CONGRESO DE 2003 EN VILLA DE REYES

Finalmente llegó el esperado Congreso Sindical, que se celebraría en el parque Gogorrón, en Villa de Reyes, San Luis Potosí.

Hasta aquel lugar llegamos muchos compañeros de la Huasteca. La mayoría éramos jóvenes, con poca experiencia en los grandes escenarios sindicales, pero con entusiasmo, ideales y muchas ganas de tomar la batuta de nuestra organización.

Recuerdo que entre nosotros existía una situación que parecía sencilla, pero que terminaría siendo determinante para definir quiénes asumirían las responsabilidades sindicales.

Todos queríamos participar, todos hablábamos de luchar por nuestros derechos, todos teníamos propuestas y proyectos, pero cuando llegaba el momento de asumir una responsabilidad que implicaba trasladarse a vivir a la capital potosina, las cosas cambiaban.

¡Nadie quería dejar su tierra, su familia y su plantel para irse a vivir a San Luis Potosí!

Así éramos aquellos jóvenes huastecos. Muy entusiasmados por la lucha sindical, pero también profundamente arraigados a nuestras comunidades.

Sin embargo, hubo una excepción que merece quedar registrada en esta historia: el compañero Celestino García Cerón, del Plantel 12 de Tampacán.

Celestino fue el único huasteco de aquel grupo que asumió la responsabilidad de trasladarse a vivir a San Luis Potosí para desempeñar una encomienda dentro del Comité Ejecutivo Sindical, ocupando la Secretaría de Organización.

Aquella decisión no era cualquier cosa. Significaba dejar temporalmente la tranquilidad de su comunidad, alejarse de su entorno cotidiano y asumir las responsabilidades de la vida sindical desde la capital del estado.

Mientras muchos de nosotros queríamos participar sin abandonar nuestras raíces huastecas, Celestino aceptó el compromiso de estar donde las responsabilidades de la organización lo requerían.

Y eso también merece reconocerse, porque el sindicalismo no solamente exige levantar la voz, presentar propuestas o participar en los congresos. En ocasiones demanda sacrificios personales, cambios de residencia y la disposición de entregar parte de nuestra vida a una responsabilidad colectiva.

Por eso, cuando recordamos aquel Congreso de 2001, también debemos mencionar a Celestino García Cerón, porque su decisión representó el compromiso de un trabajador huasteco que aceptó asumir una responsabilidad que pocos estaban dispuestos a tomar.

En medio de aquel escenario de decisiones, acuerdos y nuevas responsabilidades, también destacó una mujer que habría de distinguirse por su preparación académica, su disciplina y su manera de entender el sindicalismo.

Su nombre era ingeniera Irma Patricia Ibarra Moctezuma, docente del Plantel 26 del Colegio de Bachilleres.

Fue así como Irma resultó electa para formar parte de aquella nueva etapa de nuestra organización sindical.

UNA INGENIERA ENTRE LA FÍSICA, LOS LIBROS Y EL SINDICALISMO

Irma Patricia no era una mujer común dentro de aquel ambiente sindical, en el que predominaban las voces masculinas.

Era una mujer preparada, de perfil eminentemente académico, con una profunda vocación por el conocimiento y una pasión especial por la física.

Había abierto camino en el ámbito universitario, destacándose como una de las primeras mujeres ingenieras en su especialidad dentro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Su personalidad tenía características muy particulares.

Era analítica, metódica, disciplinada y poseía una extraordinaria habilidad para la lectura y la redacción. Le gustaba estudiar los documentos, revisar cada palabra y encontrar el sentido preciso de los acuerdos.

Pero también tenía un carácter firme.

Irma era directa en su trato. No acostumbraba darle demasiadas vueltas a los asuntos. Cuando algo no le parecía correcto, lo decía; cuando consideraba que existía una injusticia, lo señalaba, y cuando encontraba una causa que valía la pena defender, sostenía sus convicciones.

Su formación científica se reflejaba en su manera de trabajar.

Para ella, los asuntos sindicales también requerían método, análisis, argumentos y, sobre todo, documentos bien fundamentados.

Porque una cosa era levantar la voz durante un Congreso y otra muy distinta era conseguir que las palabras pronunciadas en una asamblea se convirtieran en acuerdos escritos y, posteriormente, en derechos laborales.

LA MUJER QUE AYUDÓ A PONER ORDEN EN NUESTRA HISTORIA SINDICAL

Durante aquellos tres años de participación sindical, Irma desempeñó un trabajo importante en una etapa que antecedería a uno de los procesos más trascendentes para los trabajadores del Colegio de Bachilleres: la homologación salarial.

Su capacidad para redactar, analizar y organizar documentos resultó de gran utilidad.

Recuerdo especialmente su participación en la revisión y el ordenamiento de las minutas y los acuerdos relacionados con la toma de nota de nuestro sindicato independiente.

Puede parecer algo meramente administrativo, pero quienes hemos participado en la vida sindical sabemos perfectamente que los documentos tienen una importancia enorme.

Una minuta puede representar el reconocimiento de un derecho.

Un acuerdo firmado puede proteger a cientos de trabajadores.

Y una cláusula correctamente redactada puede convertirse en una conquista laboral que beneficie a generaciones enteras.

Irma comprendía perfectamente esa responsabilidad.

Por eso dedicaba tiempo a revisar documentos, organizar acuerdos y procurar que las decisiones tomadas colectivamente tuvieran un sustento formal.

En aquellos años se fueron reafirmando compromisos laborales que posteriormente encontrarían expresión en nuestro Contrato Colectivo de Trabajo, entre ellos los incrementos salariales puntuales y el bono navideño.

Detrás de aquellas conquistas existía el esfuerzo de muchos compañeros, pero también el trabajo silencioso de quienes dedicaban largas horas a organizar la documentación sindical.

Y allí estaba Irma Patricia, con su preparación académica y su particular manera de hacer las cosas.

UNA VOZ FIRME EN DEFENSA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

Había otra característica de Irma que merece un reconocimiento especial: su convicción por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

En una época en la que muchas cuestiones relacionadas con las necesidades de las madres trabajadoras todavía requerían mayor atención dentro de las organizaciones laborales, ella asumió una postura firme.

Defendía el trato igualitario y sostenía que las responsabilidades familiares de las mujeres debían ser consideradas dentro de las condiciones de trabajo.

Fue una impulsora de las discusiones relacionadas con los beneficios para las madres trabajadoras, particularmente aquellas que permitieron incorporar disposiciones sobre permisos y horarios especiales.

Para Irma, defender los derechos laborales significaba también comprender las circunstancias humanas de cada trabajador.

Sabía que detrás de una maestra existía muchas veces una madre que debía atender a sus hijos, organizar su hogar y cumplir al mismo tiempo con sus responsabilidades académicas.

Y consideraba que el sindicato debía ser sensible ante esas realidades.

Aquellas propuestas contribuyeron a fortalecer los derechos de las trabajadoras y forman parte de los antecedentes de beneficios que hoy podemos reconocer dentro de nuestra vida laboral.

LOS AÑOS EN QUE COMENZAMOS A CONSTRUIR EL FUTURO

Cuando regreso con la memoria a aquellos primeros años del siglo XXI, me doy cuenta de cuánto ha cambiado nuestro Colegio de Bachilleres.

Muchos de nosotros apenas iniciábamos nuestra vida laboral. Teníamos sueños, inquietudes y deseos de mejorar nuestras condiciones salariales.

Todavía faltaban grandes luchas por venir.

El proceso de homologación salarial marcaría posteriormente una nueva etapa para los trabajadores del COBACH, pero antes fue necesario construir organización, fortalecer acuerdos y establecer bases que permitieran avanzar.

En aquella construcción participaron hombres y mujeres con diferentes personalidades, formas de pensar y maneras de trabajar.

Unos destacaban por su facilidad de palabra.

Otros por su capacidad de convocatoria.

Algunos por su experiencia política.

Hubo también quienes, como Celestino García Cerón, asumieron el compromiso de trasladarse a la capital potosina para cumplir con sus responsabilidades sindicales.

Y otros, como Irma Patricia Ibarra Moctezuma, destacaron por su preparación, su disciplina y su capacidad para convertir las inquietudes de los trabajadores en propuestas y documentos concretos.

Porque el sindicalismo no solamente se construye con discursos, marchas o manifestaciones.

También se construye alrededor de una mesa de trabajo, revisando contratos, defendiendo cláusulas, redactando acuerdos y procurando que cada conquista tenga un respaldo legal.

EL RECUERDO DE UNA MUJER DE CARÁCTER Y CONVICCIONES

Han transcurrido más de dos décadas desde aquel Congreso Sindical de 2003 en el parque Gogorrón.

Aquellos jóvenes huastecos que llegamos con tantas ilusiones hemos recorrido caminos diferentes. Algunos continuamos frente a grupo, otros asumieron nuevas responsabilidades y muchos de aquellos protagonistas siguen presentes en nuestras conversaciones y recuerdos.

Hoy, al abrir nuevamente el baúl de la memoria sindical, aparece la figura de la ingeniera Irma Patricia Ibarra Moctezuma.

La recuerdo como una mujer de carácter, de ideas claras, apasionada por la física, amante de la lectura y profundamente comprometida con aquello que consideraba justo.

Una mujer que supo abrirse paso en un ambiente sindical predominantemente masculino y que contribuyó a dar mayor atención a los derechos de las madres trabajadoras.

Su participación nos recuerda que las conquistas laborales no aparecen espontáneamente ni son producto del esfuerzo de una sola persona.

Son el resultado de muchas voluntades, discusiones, acuerdos, sacrificios y decisiones tomadas en momentos importantes de nuestra historia.

Y también nos recuerda algo que las nuevas generaciones de trabajadores no deberían olvidar:

Los derechos que hoy disfrutamos alguna vez fueron solamente propuestas escritas en una hoja de papel, defendidas por compañeros que tuvieron la convicción de convertirlas en realidad.

Por eso, cuando recordemos aquella generación sindical del 2001, cuando hablemos de los congresos, las minutas, los primeros acuerdos y los antecedentes de nuestras conquistas laborales, habrá que mencionar también a la ingeniera Irma Patricia Ibarra Moctezuma.

Porque mientras algunos compañeros levantaban la voz desde las tribunas sindicales, ella también contribuía, con sus conocimientos y su pluma, a dejar constancia de nuestros derechos.

Y al final, eso también es hacer historia: lograr que las palabras de una generación se conviertan en derechos para las generaciones que vienen detrás.

Porque los años pasan, los dirigentes cambian y las generaciones se renuevan, pero la historia sindical permanece viva mientras existan compañeros dispuestos a recordar a quienes ayudaron a construirla.

Y entre aquellos recuerdos de nuestra querida Huasteca Potosina, el nombre de la ingeniera Irma Patricia Ibarra Moctezuma siempre tendrá un lugar especial.

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Crónica y recuerdos sindicales

Lic. Pedro Vidales Pérez
Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí
Plantel 14, Tancanhuitz

Octubre de 2026

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí agradece a nuestro compañero y a...
29/10/2026

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí agradece a nuestro compañero y amigo la autoría de esta gran semblanza:

Lic. Pedro Vidales Pérez
COBACH Plantel 14, Tancanhuitz, S.L.P.

Los invitamos a reflexionar y recordar la identidad sindical llena de humanismo y empatía en nuestra organización sindical a cargo de nuestros compañeros que lucharon día a día por todos los derechos ganados a favor de la base sindical y sus anécdotas para poder alcanzar sus metas.

Que en homenaje a nuestros compañeros y amigos finados pertenecientes a esta gran lucha que durante 35 años prevalece en este gremio sindical PRESENTA:

PARTE 3

PROFESOR JORGE MIRANDA URESTI

El hombre que contribuyó a construir los cimientos del primer Contrato Colectivo de Trabajo del SITCB.

Entre cocheras, luchas sindicales y recuerdos que el tiempo no puede borrar.

DÍA DE MU***OS 2026

CRÓNICA DE LOS RECUERDOS SINDICALES DEL COLEGIO DE BACHILLERES DE SAN LUIS POTOSÍ

Octubre de 2026. Las flores de cempasúchil comienzan a adornar nuestros hogares, el aroma del copal anuncia la llegada del Día de Mu***os y las veladoras iluminan los recuerdos de quienes se nos adelantaron en el camino de la vida.

Son días para abrir el baúl de la memoria, recordar a nuestros compañeros y rescatar aquellas historias que forman parte de nuestra vida laboral.

Hoy quiero regresar a los primeros años de nuestra organización sindical y recordar la participación de un hombre que contribuyó a construir sus cimientos: el profesor Jorge Miranda Uresti.

Todo comienzo es difícil, pero construir una organización colectiva representa un desafío todavía mayor. Así comenzaron los primeros pasos del Sindicato Independiente de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí (SITCB), cuando un grupo de jóvenes profesores decidió organizarse para defender los derechos laborales de sus compañeros.

Junto al profesor Jorge Miranda Uresti participaron hombres como el profesor Ramón Martínez, conocido como «el Pitias», de amplios conocimientos sindicales, a quien años después tuve la oportunidad de conocer en el Plantel 28, y el profesor Rafael Hernández Herrera, otro personaje importante de nuestra historia sindical.

Eran otros tiempos. No había grandes oficinas ni espacios especiales para reunirse. Muchas de aquellas reuniones se celebraban en las cocheras de las casas de los propios trabajadores.

Entre sillas prestadas, mesas improvisadas, largas conversaciones y sueños de justicia laboral, comenzaron a escribirse las primeras páginas de nuestra historia sindical.

Uno de los mayores desafíos fue realizar las gestiones necesarias ante las instancias legales para establecer el primer Contrato Colectivo de Trabajo entre el SITCB y la parte patronal.

No fue fácil. Hubo dificultades, negociaciones y mucho trabajo colectivo, pero aquellos profesores comprendían que estaban construyendo derechos que beneficiarían a las generaciones futuras.

En aquel proceso también fue importante la relación con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), donde participaba como secretario el profesor Juan Miranda Uresti, hermano del profesor Jorge Miranda Uresti, cuyos vínculos y experiencia sindical facilitaron gestiones importantes.

Jorge Miranda Uresti tenía una cualidad especial: era un excelente orador, con una extraordinaria capacidad de convencimiento. Su formación normalista le había dado las herramientas para expresar sus ideas y transmitir a sus compañeros la importancia de la unidad sindical.

Con el paso de los años vendrían nuevas dirigencias, conquistas laborales y procesos tan importantes como la homologación salarial. Pero aquellas primeras luchas fueron fundamentales para construir la fortaleza de nuestra organización.

Hoy, en estas fechas cercanas al Día de Mu***os de 2026, cuando las veladoras iluminan los altares y las fotografías nos devuelven los rostros de quienes ya partieron, también vale la pena recordar las historias de aquellos compañeros que contribuyeron a construir nuestro patrimonio laboral.

Quizá Jorge Miranda Uresti y sus compañeros nunca imaginaron que aquellas reuniones celebradas en las cocheras de sencillas viviendas terminarían formando parte de la historia sindical del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí.

El tiempo pasa, las generaciones cambian y muchos de aquellos compañeros ya no están entre nosotros, pero las conquistas laborales permanecen como testimonio de sus esfuerzos.

Porque detrás de cada derecho existe una historia; detrás de cada conquista, una lucha; y detrás de nuestro Contrato Colectivo de Trabajo, una generación de trabajadores que tuvo la valentía de comenzar.

En este Día de Mu***os de 2026, entre flores de cempasúchil, veladoras y recuerdos, abrimos nuevamente las páginas de nuestra memoria sindical para reconocer al profesor Jorge Miranda Uresti y a aquella generación que contribuyó a construir los cimientos del SITCB.

Porque hay historias que el tiempo no borra, nombres que permanecen en la memoria y luchas sindicales que siguen viviendo en los derechos de las nuevas generaciones.

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Crónica de los recuerdos sindicales del COBACH de San Luis Potosí.

Elaboró: Lic. Pedro Vidales Pérez.

Tancanhuitz, San Luis Potosí. Octubre de 2026.

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí agradece a nuestro compañero y a...
28/10/2026

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Colegio de Bachilleres en San Luis Potosí agradece a nuestro compañero y amigo la autoría de esta gran semblanza:

Lic. Pedro Vidales Pérez
COBACH Plantel 14, Tancanhuitz, S.L.P.

Los invitamos a reflexionar y recordar la identidad sindical llena de humanismo y empatía en nuestra organización sindical a cargo de nuestros compañeros que lucharon día a día por todos los derechos ganados a favor de la base sindical y sus anécdotas para poder alcanzar sus metas.

Que en homenaje a nuestros compañeros y amigos finados pertenecientes a esta gran lucha que durante 35 años prevalece en este gremio sindical PRESENTA:

PARTE 3

PROFESOR RAFAEL HERNÁNDEZ HERRERA

Entre las luchas sindicales, las conquistas laborales y los recuerdos que nunca mueren.

DÍA DE MU***OS 2026

Una mirada al pasado del sindicalismo del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí.

Hay personas que pasan por nuestra vida laboral y dejan recuerdos; otras, en cambio, escriben páginas importantes de nuestra historia, porque sus decisiones, sus luchas y sus gestiones terminan beneficiando a generaciones enteras de trabajadores.

Hoy, en vísperas del Día de Mu***os de 2026, cuando las flores de cempasúchil comienzan a llenar de color nuestros hogares, el aroma del copal nos transporta al pasado y las veladoras iluminan los recuerdos de quienes se nos adelantaron, quiero abrir también el baúl de la memoria sindical para recordar una etapa importante del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí y a uno de sus protagonistas: el profesor Rafael Hernández Herrera, mejor conocido entre nosotros como el profe Rafa.

Corrían los primeros años del nuevo milenio, entre el 2000 y el 2003. Muchos éramos jóvenes que apenas comenzábamos nuestra vida laboral, llenos de ilusiones, con el deseo de conseguir un empleo estable, formar una familia y construir un futuro dentro de una institución educativa que empezábamos a querer como nuestra segunda casa.

Fue precisamente durante aquella época cuando muchos compañeros encontramos una oportunidad de ingresar al Colegio de Bachilleres gracias al apoyo y las gestiones del profesor Rafael Hernández Herrera, quien encabezaba la dirigencia estatal de nuestra organización sindical.

De origen potosino, pero con un amplio conocimiento de las regiones de San Luis Potosí, el profe Rafa conocía los caminos del Altiplano, la Zona Media, la Huasteca y la capital. Sabía de las necesidades de los trabajadores y entendía que detrás de cada solicitud de empleo existía una familia esperando una oportunidad.

«VÉNGASE MAÑANA Y TRÁIGASE UNA SOLICITUD, YO LO AYUDO»

Esa era una de aquellas frases que quedaron grabadas en la memoria de quienes tuvimos la oportunidad de conocer al profesor Rafael Hernández Herrera.

Una expresión sencilla, sin grandes discursos ni palabras rebuscadas, pero que encerraba algo muy importante: la disposición de ayudar a quien buscaba una oportunidad para salir adelante.

—Véngase mañana y tráigase una solicitud, yo lo ayudo.

Cuántos jóvenes habrán escuchado aquellas palabras llenos de ilusión. Cuántos regresaron a sus hogares con la esperanza de conseguir un empleo y cuántas familias encontraron en aquel gesto una posibilidad de construir un futuro mejor.

Porque en aquellos tiempos una solicitud de empleo no era solamente una hoja de papel. Representaba sueños, necesidades, compromisos familiares y el deseo de comenzar una vida laboral digna.

Y para quienes finalmente logramos ingresar al Colegio de Bachilleres, aquellas palabras adquirieron con los años un significado especial.

Hoy, después de más de dos décadas, muchos de aquellos jóvenes seguimos trabajando en las aulas, otros han alcanzado su jubilación y algunos han dejado una huella imborrable en nuestra institución.

Por eso, aquella frase merece ser recordada, porque en ocasiones las palabras más sencillas son las que terminan acompañándonos toda la vida.

El profesor Rafael Hernández Herrera sucedió en la dirigencia estatal del SITCB al profesor Jorge Miranda Uresti, asumiendo una responsabilidad que requería carácter, capacidad de negociación y, sobre todo, sensibilidad hacia la base trabajadora.

AQUELLAS CONQUISTAS QUE HOY FORMAN PARTE DE NUESTRA HISTORIA

En aquellos años comenzaron importantes gestiones sindicales que, con el paso del tiempo, se transformarían en beneficios para los trabajadores del COBACH.

Una de las conquistas que recordamos fue el bono navideño de 40 días, cuyo pago recibimos durante el mes de enero.

Las gestiones de aquella época se realizaron ante el gobierno estatal encabezado por Fernando Silva Nieto.

Para muchos trabajadores jóvenes, aquel beneficio representaba mucho más que una prestación económica. Era la posibilidad de enfrentar los gastos familiares del inicio de año, resolver compromisos pendientes y llevar un poco de tranquilidad a nuestros hogares.

Otra gestión importante fue el receso de verano, una prestación que representó un beneficio para la base sindical y que permitió fortalecer las condiciones laborales de quienes dedicábamos nuestros días a la formación de generaciones de estudiantes.

Hoy, cuando disfrutamos de algunas prestaciones conquistadas a lo largo de nuestra historia laboral, pocas veces nos detenemos a pensar en quienes participaron en aquellas negociaciones, tocaron puertas, sostuvieron reuniones y buscaron mejores condiciones para todos.

Las conquistas sindicales no nacieron de la casualidad. Detrás de ellas hubo hombres y mujeres que dedicaron tiempo, esfuerzo y parte de su vida a defender los derechos de sus compañeros.

LA COMBI VOLKSWAGEN DEL PROFE RAFA

Pero si hay un recuerdo que todavía me hace sonreír, es aquella famosa combi Volkswagen en la que el profesor Rafael Hernández Herrera acostumbraba trasladarse con su equipo sindical.

Era prácticamente su sello personal.

Cuando llegaba a alguna reunión, asamblea o evento sindical, no hacía falta preguntar quién había llegado.

Ahí estaba la combi Volkswagen del profe Rafa, transportando a sus compañeros de trabajo y colaboradores sindicales.

Aquella unidad no solamente recorría carreteras; también transportaba proyectos, inquietudes, documentos, acuerdos y esperanzas de una base trabajadora que deseaba mejores condiciones laborales.

Me imagino nuevamente aquellos encuentros, las conversaciones entre compañeros, las bromas, los saludos y la emoción de participar en las actividades de nuestra organización.

Eran otros tiempos.

No existían las facilidades de comunicación que tenemos actualmente. Las reuniones se organizaban personalmente, las distancias parecían más largas y el compromiso sindical muchas veces significaba recorrer cientos de kilómetros para escuchar a los compañeros de un plantel.

DE CORAZÓN COBACHERO Y DE ESPÍRITU DEPORTIVO

El profe Rafa venía de las filas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SNTE, donde había adquirido experiencia en la organización y representación de los trabajadores.

Pero su corazón también se volvió profundamente cobachero.

Comprendió que el sindicalismo no solamente debía ocuparse de salarios, prestaciones y conflictos laborales, sino también de fortalecer la convivencia, la amistad y la unidad entre los trabajadores.

Fue durante su periodo cuando comenzaron los Juegos Sindicales Estatales del COBACH, una iniciativa que permitió reunir a compañeros de distintas regiones de San Luis Potosí.

Aquellos encuentros deportivos se convirtieron en verdaderas fiestas de convivencia.

El básquetbol, el voleibol, el fútbol y las demás actividades nos ofrecían la oportunidad de reencontrarnos con compañeros que, por la distancia entre planteles, solamente veíamos en determinadas ocasiones.

Ahí nacieron amistades que todavía perduran.

Porque el deporte también tiene memoria. Una cancha puede guardar tantas historias como un salón de clases, y una fotografía de aquellos juegos puede devolvernos, por unos instantes, la juventud que dejamos en el camino.

EL DÍA DE MU***OS Y LA MEMORIA DE NUESTRO SINDICALISMO

Hoy, en este Día de Mu***os de 2026, mientras en los hogares potosinos se preparan los altares, se coloca el pan de mu**to, se encienden las veladoras y las familias recuerdan a sus seres queridos, resulta inevitable pensar en aquellos años que marcaron nuestra historia.

Han transcurrido más de dos décadas desde que muchos de nosotros ingresamos al Colegio de Bachilleres.

Algunos compañeros se jubilaron, otros cambiaron de adscripción, muchos continúan frente a las aulas y, tristemente, algunos ya emprendieron el viaje del que no se regresa.

Quedan fotografías amarillentas, documentos guardados, recuerdos de asambleas, viajes interminables por las carreteras potosinas y tantas historias que merecen ser contadas.

El Día de Mu***os nos enseña que la memoria es una manera de mantener cerca a quienes han formado parte de nuestra existencia.

Por eso, al recordar al profesor Rafael Hernández Herrera, también recordamos una generación de dirigentes, representantes y trabajadores que contribuyeron a construir la historia del sindicalismo del COBACH.

No se trata solamente de recordar nombres o cargos, sino de reconocer que detrás de cada conquista laboral existen esfuerzos que no deberían quedar sepultados por el olvido.

EL TIEMPO PASA, LAS CONQUISTAS PERMANECEN

Hoy, quienes ingresamos al COBACH entre los años 2000 y 2003 hemos recorrido buena parte de nuestra vida profesional.

Aquellos muchachos que llegábamos con una solicitud de empleo bajo el brazo somos ahora trabajadores con más de veinte años de servicio, con experiencias, satisfacciones, dificultades y muchas historias que contar.

Y cuando miramos hacia atrás, comprendemos que hubo personas que contribuyeron a abrirnos las puertas de esta institución.

Entre ellas ocupa un lugar especial en nuestra memoria el profesor Rafael Hernández Herrera.

Aquel dirigente de la combi Volkswagen, de las giras sindicales, de las gestiones laborales y de los primeros Juegos Sindicales Estatales.

Porque los años podrán cambiar los rostros, los cargos y las generaciones, pero no deberían borrar la gratitud ni la memoria histórica de nuestra organización.

En este Día de Mu***os de 2026, cuando una veladora ilumine los recuerdos del pasado y el viento de noviembre mueva suavemente las flores de cempasúchil, recordemos también a tantos compañeros que dedicaron parte de su existencia a construir mejores condiciones para los trabajadores.

Porque en la vida sindical, como en la vida misma, nadie permanece para siempre en un cargo, pero las buenas acciones pueden permanecer durante generaciones.

Y quizá algún día, al encontrarnos nuevamente con viejos compañeros, alguien recuerde con una sonrisa:

—¿Se acuerdan del profe Rafa, aquel dirigente que llegaba a las reuniones con toda su gente en una combi Volkswagen?

Entonces regresarán las anécdotas, las risas y los recuerdos de aquellos años maravillosos.

Y seguramente alguien más, entre sonrisas y nostalgias, recordará aquella frase tan sencilla que para muchos significó el comienzo de una nueva etapa en sus vidas:

—Véngase mañana y tráigase una solicitud, yo lo ayudo.

Y tal vez, al escuchar nuevamente esas palabras, comprenderemos que una de las grandes satisfacciones de la vida no consiste solamente en alcanzar un puesto o dirigir una organización, sino también en haber tenido la oportunidad de ayudar a los demás.

Porque detrás de aquella solicitud de empleo había un joven con ilusiones, y detrás de aquel joven había toda una historia que apenas comenzaba a escribirse.

Hoy, muchos años después, esa historia continúa en las aulas del Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí.

Porque mientras exista alguien dispuesto a contar nuestra historia, el pasado seguirá teniendo voz.

Los hombres pasan, las generaciones cambian, pero las conquistas sindicales, las buenas acciones y los recuerdos permanecen vivos en la memoria de quienes fuimos parte de aquella historia.

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Día de Mu***os 2026

Crónica y recuerdos sindicales:

Lic. Pedro Vidales Pérez
Colegio de Bachilleres de San Luis Potosí
Plantel 14, Tancanhuitz

«Recordar nuestra historia sindical también es reconocer a quienes contribuyeron a construir nuestro presente».

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