08/06/2026
POSICIONAMIENTO DE COLECTIVOS, ASOCIACIONES CIVILES Y RESCATISTAS INDEPENDIENTES DE SAN LUIS POTOSÍ
Las organizaciones, colectivos, asociaciones civiles y rescatistas independientes dedicados a la defensa y protección animal en San Luis Potosí manifestamos nuestro total desacuerdo con las declaraciones emitidas por el Secretario General de Gobierno, quien sostiene que no es necesario incrementar las p***s por maltrato animal y que la solución radica principalmente en la educación.
Reducir la crueldad animal a un problema de falta de cultura o conciencia social resulta insuficiente ante la realidad que vivimos día a día. Nuestro estado ha sido escenario de hechos atroces que han conmocionado a la ciudadanía y evidencian que la violencia contra los animales sigue presente y, en muchos casos, permanece impune.
No hablamos de situaciones aisladas. Hablamos de Hope, golpeada brutalmente y quemada viva; de Negrito, atropellado sin piedad; de Miguelito, víctima de la explosión de un artefacto colocado en su hocico; de Canelito, acuchillado; de animales arrastrados por vehículos en movimiento, como Arenita; de miles de perros y gatos envenenados; de Laika y Solovino, asesinados con arma de fuego; y de Hachi, cuya muerte exhibió la falta de capacitación y protocolos adecuados en quienes tenían la responsabilidad de protegerlo.
Por supuesto que la educación es importante. Nadie que trabaje por el bienestar animal podría negar su valor. Sin embargo, la solución no puede limitarse a una sola acción. El combate al maltrato animal requiere una estrategia integral basada en cinco pilares fundamentales: esterilizar, sensibilizar, concientizar, educar y legislar.
La esterilización previene el abandono y el sufrimiento derivado de la sobrepoblación. La sensibilización fomenta la empatía hacia los animales como seres sintientes. La concientización permite comprender la responsabilidad individual y colectiva frente al maltrato. La educación enseña la tenencia responsable y el respeto hacia todas las formas de vida. Y la legislación establece límites claros, consecuencias jurídicas y mecanismos de protección cuando las demás medidas no son suficientes.
Estos pilares no compiten entre sí; se complementan. Pretender resolver la crueldad animal únicamente mediante la educación equivale a ignorar que las leyes existen precisamente porque hay conductas que requieren consecuencias. La educación transforma generaciones; la legislación protege de manera inmediata a las víctimas y establece un mensaje claro de que la violencia no será tolerada.
Además, múltiples estudios han demostrado la estrecha relación entre la crueldad animal y otras formas de violencia social y familiar. Quien es capaz de torturar, mutilar o asesinar a un ser vivo indefenso representa un riesgo que trasciende la esfera animal y afecta a toda la sociedad.
Por ello, quienes impulsamos la Ley Hope sostenemos que educar y legislar no son caminos opuestos, sino complementarios. No buscamos castigar por castigar; buscamos construir una sociedad más segura, más empática y más justa. Pero para lograrlo se necesitan políticas públicas integrales, campañas permanentes de educación y concientización, programas de esterilización, mecanismos efectivos de protección animal y un marco legal fortalecido que responda a la gravedad de los actos de crueldad que seguimos presenciando.
Las casi 24 mil firmas ciudadanas que respaldan la Ley Hope reflejan una demanda legítima de la sociedad: que el Estado deje de minimizar la violencia contra los animales y asuma plenamente su responsabilidad de prevenirla, investigarla y sancionarla.
Las autoridades representan la voz institucional de la ciudadanía y tienen la obligación de actuar conforme al interés público, no de emitir opiniones que puedan interpretarse como una justificación para mantener el estado actual de impunidad.
Hoy alzamos la voz por quienes ya no pueden hacerlo. Seguiremos exigiendo educación, concientización, sensibilización y esterilización, pero también seguiremos exigiendo leyes más sólidas y una aplicación efectiva de las mismas.
Porque la violencia no se combate únicamente con conciencia.
La violencia también se combate con prevención, responsabilidad y justicia.