En los albores del tiempo, el universo estaba sumido en un caos primordial. El vacío era
habitado únicamente por Cipactli, un gigantesco monstruo cuya existencia desafiaba la
comprensión. Este ser, una mezcla colosal de pez y cocodrilo, estaba cubierto de bocas
que devoraban todo a su paso. Su tamaño era tan vasto que se decía que ni siquiera los
cielos podían abarcarlo por completo. Cipactli no e
ra una entidad aislada; compartía su dominio con Tlaltecuhtli, la señora de
la tierra, que se encontraba igualmente en el océano primigenio. Tlaltecuhtli, aunque
poderosa en su propio derecho, estaba atrapada en una existencia eterna junto al
monstruo. Sus grandes fuerzas estaban en constante conflicto con Cipactli, creando
una lucha eterna por el control del caos que reinaba. Los creadores del universo, Ometeotl y Omecíhuatl, conscientes de la necesidad de dar
orden a este caos para permitir la creación de la vida, designaron a sus hijos, los dioses
Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, para la tarea titánica de derrotar al monstruo. Ambos eran
conocidos por su astucia y valentía, cualidades necesarias para enfrentar tal
adversidad. La primera estrategia de los dioses fue un acto de astucia. Tezcatlipoca, el dios espejo,
realizó un sacrificio personal para atraer al monstruo. Cortó su propio pie y lo arrojó al
océano primitivo, creando un rastro de sangre que llamó la atención de Cipactli. Cuando el monstruo emergió, su tamaño y furia eran tan imponentes que el mundo
tembló bajo su peso. Quetzalcoatl, el emplumado dios serpiente, y
Tezcatlipoca unieron sus fuerzas para llevar a cabo un plan audaz. Para atrapar a
Cipactli, los dioses tuvieron que utilizar el poder de Tlaltecuhtli, extendiendo su cuerpo
de tal manera que formara una trampa en la que el monstruo quedara atrapado. Mientras Cipactli luchaba con furia, los dioses y la tierra en conjunto lo inmovilizaron. Con el monstruo finalmente derrotado, el trabajo de los dioses estaba lejos de terminar. Los restos de Cipactli fueron moldeados para dar forma a la Tierra. Sus partes se
transformaron en características del paisaje: