06/06/2026
𝐈𝐦𝐚𝐠𝐢𝐧𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐜𝐥𝐚𝐦𝐚𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐞𝐦𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐫𝐞𝐫𝐚.
Una corrió los 42 kilómetros.
La otra apareció en la meta para recoger la medalla.
Cuando alguien pregunta quién hizo el esfuerzo, la respuesta parece obvia.
Sin embargo, cuando hablamos de crianza, a veces ocurre algo extraño.
Hay hombres que aseguran que las mujeres buscan quedarse con sus hijos por interés económico.
Pero rara vez hablan de las desveladas.
De las citas médicas.
De las tareas escolares.
De las enfermedades.
De las reuniones en la escuela.
De las horas invertidas en cuidar, acompañar, escuchar y sostener.
Porque la crianza no se mide solamente en dinero.
Se mide también en tiempo, presencia y responsabilidad.
𝐂𝐮𝐢𝐝𝐚𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐨.
Es trabajo.
Es compromiso.
Es amor convertido en acciones cotidianas.
Por eso resulta curioso escuchar que muchas mujeres se quedan con los hijos “por interés económico”, mientras miles de madres crían prácticamente solas con pensiones que apenas alcanzan para una pequeña parte de los gastos.
Quizá la pregunta no es quién quiere pagar menos.
Quizá la pregunta es:
¿𝐐𝐮𝐢𝐞́𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐝𝐢𝐬𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐚 𝐚𝐬𝐮𝐦𝐢𝐫 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐥𝐞𝐭𝐚?
Porque cuando alguien ve la crianza únicamente como una obligación económica, suele olvidar que lo más pesado nunca fue el depósito.
Fue estar ahí todos los días.
Y esa parte no se puede transferir por banco.