23/06/2026
El aumento de mascotas y la baja natalidad global han despertado un debate social sobre si los perros están reemplazando a los bebés. Sin embargo, un estudio dirigido por Enikő Kubinyi, de la Universidad Eötvös Loránd, revela que la explicación es más compleja. No se trata de una competencia directa, sino de cómo el aislamiento social moderno y la pérdida de redes comunitarias han transformado nuestra forma de relacionarnos.
Históricamente, los seres humanos evolucionaron en un modelo de crianza cooperativa donde el cuidado infantil se repartía entre toda la comunidad. En las sociedades modernas, la desaparición de estas redes de apoyo provoca que la maternidad y la paternidad se perciban como cargas difíciles de asumir en soledad. Ante este vacío, los perros surgen como un alivio emocional que demanda un costo económico y social mucho menor.
Este fenómeno se explica mediante la "teoría de la fuga del perro de compañía", la cual señala que el instinto humano de cuidar se canaliza hacia los animales ante la falta de comunidades fuertes. Aunque el vínculo es positivo, también fomenta la crianza selectiva de razas con rasgos infantiles que sufren problemas crónicos de salud. La solución no es culpar a los dueños, sino reconstruir sistemas de apoyo que impidan que las mascotas sean el único refugio contra la soledad.
DOI: 10.1177/09637214251318284.