Grupo de Autoayuda Renacer 4y5 Paso

Grupo de Autoayuda Renacer 4y5 Paso Somos una fraternidad basada en la espiritualidad del 4 y 5 paso de AA

12/04/2026

*EL PERDÓN EN AA*
Trabajar el perdón en Alcohólicos Anónimos (AA) se logra principalmente a través de los Doce Pasos, enfocándose en liberar resentimientos y asumir responsabilidad personal. El proceso implica hacer un inventario moral (Pasos 4 y 5), reconocer los daños causados (Paso 8) y reparar los errores (Paso 9) para lograr la paz mental y la sobriedad.
Pasos Clave para trabajar el Perdón en AA:
Identificar Resentimientos (Cuarto Paso): Se elabora una lista detallada de personas, instituciones o situaciones que causan enojo o dolor. Se analiza la propia responsabilidad en cada conflicto.
Admitir la verdad (Quinto Paso): Compartir este inventario con otra persona (padrino/madrina) para romper el aislamiento y la vergüenza, permitiendo un autoperdón profundo.
Soltar y Liberar: Comprender que perdonar es soltar el rencor para sanar, no necesariamente reconciliarse con la persona que causó daño.
Reparar Daños (Octavo y Noveno Paso): Hacer una lista de a quiénes se dañó y, si es posible, reparar esos daños directamente para liberarse del pasado.
Autoperdón: Reconocer que la adicción es una enfermedad y soltar la culpa y vergüenza, lo cual es fundamental para mantener la sobriedad.
El perdón en AA se considera un trabajo diario que transforma el resentimiento en compasión y sobriedad emocional, no es una situación sencilla.

👉"No eres alcohólico: eres un alma rota buscando anestesia."Y ahí está la verdad que nadie quiere decir en voz alta.Porq...
12/04/2026

👉"No eres alcohólico: eres un alma rota buscando anestesia."

Y ahí está la verdad que nadie quiere decir en voz alta.
Porque es más fácil poner una etiqueta que hacer la pregunta real:

¿qué dolor estás tratando de apagar?

La sociedad lleva décadas equivocada. Miramos la botella y señalamos la botella. Miramos las pastillas y señalamos las pastillas.

Miramos la comida compulsiva, el trabajo obsesivo, el s**o sin amor, las pantallas a las 3 de la madrugada... y seguimos señalando el síntoma como si fuera la enfermedad.

No lo es.
Nadie se levanta un día y decide destruirse por placer. Nadie elige el alcohol sobre su familia porque le gusta el sabor.

Nadie elige la he***na sobre sus hijos porque sea divertido. La gente elige el dolor conocido sobre el dolor desconocido.

Y eso, aunque duela aceptarlo, tiene una lógica brutal y completamente humana.

Gabor Maté, uno de los médicos más honestos que ha existido, pasó décadas trabajando con adictos en los barrios más devastados del mundo.

Y llegó a una conclusión que incomoda profundamente a quienes prefieren la comodidad de juzgar:

"La pregunta no es por qué la adicción. La pregunta es por qué el dolor."

Cada persona que conoció con una adicción severa tenía una historia. Trauma infantil. Abandono. Abuso.

Negligencia emocional. Soledad disfrazada de familia. Amor que llegó con condiciones imposibles de cumplir.

El cerebro humano no es estúpido. Cuando encuentra algo que apaga el fuego interior, aunque sea por una hora, aunque destruya todo lo demás... lo recuerda. Lo busca. Lo necesita.

No por debilidad de carácter. Sino porque sobrevivir duele, y el cuerpo siempre busca alivio.

👉"Juzgar a un adicto sin entender su historia es como reírse de alguien que llora sin preguntarle qué perdió.
Y sin embargo lo hacemos.

Constantemente. Con una facilidad aterradora.

"Es un borracho." "No tiene voluntad." "Que se ayude si quiere ayuda." "Nosotros también tuvimos problemas y no caímos en eso."

Esa última frase es la más peligrosa de todas. Porque asume que todos llegamos a la vida con las mismas herramientas, el mismo sistema nervioso, el mismo nivel de apoyo, el mismo tipo de heridas.

Y eso es una mentira que nos hace sentir superiores a costa de deshumanizar a otros.

No todos los traumas se ven igual. No todos los dolores gritan. Algunos susurran durante décadas hasta que alguien encuentra la manera de silenciarlos.

Hay un dato que cambia todo cuando lo entiendes de verdad:

Los estudios más sólidos sobre adicción muestran que cuando las personas tienen conexión genuina, propósito, seguridad emocional y vínculos reales... las tasas de recaída caen de forma dramática.

No por fuerza de voluntad. Sino porque el antídoto de la adicción no es la sobriedad. Es la conexión.

Johann Hari lo resumió así, y vale la pena dejarlo reposar:

"Lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Lo opuesto a la adicción es la conexión."

Piénsalo. El ser humano más solitario del mundo no necesita un programa de doce pasos.

Necesita que alguien lo mire a los ojos y le diga: "Estás aquí. Importas. No tienes que estar bien para merecer estar acompañado."

¿Somos responsables de nuestras adicciones?

Sí. Y no. Y depende. Y esa incomodidad es exactamente el punto.

Somos responsables de buscar ayuda cuando podemos. Somos responsables de las acciones que lastiman a otros.

Somos responsables de no usar nuestro dolor como justificación para destruir a quienes amamos.

Pero no somos responsables del trauma que nos formó antes de tener palabras para nombrarlo.

No somos responsables de un sistema nervioso que aprendió a sobrevivir en condiciones que un niño nunca debería enfrentar.

No somos responsables de haber buscado alivio cuando nadie nos enseñó otra forma de encontrarlo.

La responsabilidad sin compasión es crueldad disfrazada de virtud.

Y la compasión sin responsabilidad es abandono disfrazado de amor. El equilibrio entre los dos es el lugar más difícil y más humano donde podemos pararnos.

A quien está del otro lado, al que convive con alguien que se destruye lentamente,

también hay algo que decirle:

No puedes amar a alguien hasta sacarlo de su dolor. No puedes ser tan bueno, tan paciente, tan comprensivo que su herida sane por osmosis.

El amor no cura el trauma. El amor crea condiciones para que alguien quiera curarse. Pero el trabajo, ese trabajo profundo y aterrador de mirar hacia adentro y decidir vivir diferente, ese trabajo nadie lo puede hacer por otra persona.

Y entender eso no es rendirse. Es la diferencia entre acompañar y cargar. Entre apoyar y hundirse juntos.

Lo que esta imagen dice en cinco palabras merece una vida entera de reflexión:

"Un alma rota buscando anestesia."

No un vicio. No una debilidad. No una vergüenza familiar.

Un ser humano que dolió tanto, durante tanto tiempo, con tan poco apoyo, que encontró la única salida que tenía disponible.

La próxima vez que veas a alguien así, antes de juzgar, antes de alejarte, antes de sentirte superior porque tú

"nunca caerías tan bajo"...

Pregúntate qué tan diferente habría sido tu historia si hubieras vivido la de ellos.
Esa pregunta, si la haces con honestidad, cambia todo.

31/03/2026

Uno de los resultados de no practicar correctamente el programa de 4 y 5, es vivir en una constante serie de problemas, y decir "son pruebas de Dios" o "dolores del crecimiento" cuando en realidad la mayor parte del problemas suceden por que no has dejado ir tu pasado, no sangres en los demás las heridas de tu pasado, si lo hace no has sanado, y menos entregado ese pasado a Dios que ya no te pertenece

No te engañes, no siempre son pruebas de Dios, más bien, falta de esfuerzo de tu parte, para sanar tus traumas y heridas, y culpas a los demás por que te tratan como quien te lastimo, te falta discernimiento y y abandonarte verdaderamente a Dios. ☕💜

La recuperación no es sólo ir al grupo, subir a tribuna y servir café. 🚬☕💜

¿Cómo vas con tu inventario? ¿Sí has cambiado algo de lo que allí encontraste? Y si es así ¿Cuánto duró tu Impulso de cambio?, ¿Ya reparaste daños, o los sigues justificando? ¿Sí haces oración con Dios, o solo le cuentas los mismos defectos que no has querido cambiar? ¿Has conseguido una mejor relación familiar, de amistad y laboral?

Si no es así, no te preocupes, sigue yendo al grupo a subir a tribuna buscando protagonismo y sirviendo café por sentido de pertenencia, total, ya dice el programa, hay individuos que no se recuperan... ☕💜

Rotos y con el alma desgastada, admitimos que nuestras fuerzas no bastan para remontar el vuelo. Llegamos a A.A. creyend...
14/03/2026

Rotos y con el alma desgastada, admitimos que nuestras fuerzas no bastan para remontar el vuelo. Llegamos a A.A. creyendo que el deterioro era el final; sin embargo, en la unidad, el dolor compartido se transforma en cimiento.

Entendemos que nadie vuela con una sola ala, pero al unirnos en servicio y amor, formamos el par necesario para alcanzar el horizonte, su ala y mi ala dejan de ser fragmentos para convertirse en potencia. Volamos de nuevo no porque estemos sanos, sino porque estamos unidos.

Servir no es solo ayudar al otro, es completar el ala que nos faltaba para recuperar la libertad.
Servir con amor es el viento que nos permite avanzar.

–CF

Hemos entrado al mundo del Espíritu, y nuestro crecimiento espiritual es un proceso de toda la vida.Cuando dejamos el eg...
13/03/2026

Hemos entrado al mundo del Espíritu, y nuestro crecimiento espiritual es un proceso de toda la vida.
Cuando dejamos el egoísmo, el resentimiento y el temor, damos espacio al amor, la paciencia y la humildad.

🙏 Hoy elijo crecer espiritualmente.
SOLO POR HOY ✨

El abandono es una de las experiencias emocionales más profundas y desestabilizadoras que puede vivir una persona. No si...
18/02/2026

El abandono es una de las experiencias emocionales más profundas y desestabilizadoras que puede vivir una persona. No siempre se refiere a un abandono físico evidente; muchas veces es emocional. Puede ocurrir cuando alguien importante estuvo presente físicamente, pero no disponible afectivamente. El niño aprende entonces que su necesidad de cercanía no siempre será respondida, y esa experiencia deja una marca silenciosa que puede acompañarlo en la adultez.

La herida de abandono suele manifestarse en el miedo constante a perder a quienes se ama. En relaciones adultas, puede traducirse en apego intenso, necesidad de confirmación constante o ansiedad cuando el otro se distancia, incluso por motivos normales. No es simplemente celos; es una sensación profunda de inseguridad que se activa ante cualquier señal de posible pérdida.

Muchas veces, quien teme el abandono desarrolla estrategias inconscientes para evitarlo. Puede volverse complaciente en exceso, evitar conflictos por miedo a que el otro se vaya, o tolerar situaciones dañinas con tal de no quedarse solo. En otros casos, ocurre lo contrario: la persona se distancia primero, se vuelve fría o evita comprometerse profundamente como forma de protegerse del posible dolor.

El abandono también puede generar una narrativa interna negativa. Pensamientos como “no soy suficiente”, “si me conocen de verdad se irán”, o “siempre me dejan” refuerzan la inseguridad. Estas creencias no surgen de la lógica actual, sino de experiencias tempranas que dejaron una sensación de vulnerabilidad profunda.

Un paso práctico para trabajar esta herida es identificar cuándo la reacción es proporcional al presente y cuándo está amplificada por el pasado. Preguntarse: ¿esta situación actual realmente indica abandono o estoy reaccionando desde una experiencia anterior? Diferenciar el pasado del presente es fundamental para no repetir patrones automáticos.

También es clave fortalecer la autonomía emocional. Construir redes de apoyo diversas, desarrollar intereses propios y consolidar una identidad independiente reduce la sensación de que una sola persona es el único sostén emocional. La seguridad interna no elimina el deseo de compañía, pero disminuye la desesperación ante la posibilidad de pérdida.

Sanar el abandono no significa dejar de necesitar a otros. Significa aprender que la propia estabilidad no depende exclusivamente de la permanencia de alguien más. Cuando la herida se integra, el vínculo deja de ser una cuestión de supervivencia y se convierte en una elección consciente.

El miedo al abandono es profundamente humano. Pero cuando se comprende y se trabaja, deja de dirigir la vida desde la sombra y se transforma en una oportunidad para construir relaciones más maduras y seguras.

Entender que soltar la culpa también es parte de la recuperación.Cuando dejo de señalarme y me permito aceptar mi impote...
27/01/2026

Entender que soltar la culpa también es parte de la recuperación.
Cuando dejo de señalarme y me permito aceptar mi impotencia, abro la puerta a la ayuda, a la honestidad y al cambio. El programa me enseña que no camino solo, que hay amor, apoyo y una nueva manera de vivir. Hoy elijo avanzar sin culpa y con esperanza. 💛

TOCAR FONDOA veces es necesario tocar fondo para estar dispuestos a cambiar.Cuando el dolor fue mayor que el deseo de be...
16/01/2026

TOCAR FONDO
A veces es necesario tocar fondo para estar dispuestos a cambiar.
Cuando el dolor fue mayor que el deseo de beber, llegó la oportunidad de probar algo diferente.

En esta agrupacion aprendimos que tocar fondo no es el final, sino el inicio de una nueva forma de vivir.
Un día a la vez, las actitudes cambian y las heridas comienzan a sanar.

💙 Siempre hay esperanza.



14/01/2026

EL LINAJE DEL CODEPENDIENTE

La codependencia no empieza cuando aparece la adicción.
Empieza mucho antes.
Empieza en la historia familiar.
El codependiente no nace, se forma.
Se forma en casas donde amar era aguantar,
donde cuidar al otro era más importante que cuidarse,donde alguien tuvo que crecer demasiado pronto porque nadie más podía sostener.

Ese es el linaje del codependiente.
Viene de generaciones que sobrevivieron como pudieron.
Madres que callaron para no perder la familia.
Padres que trabajaron sin sentir.
Abuelos que nunca aprendieron a hablar de lo que dolía. Y en medio de todo eso, niños que entendieron algo muy temprano:

“Si soy necesario, me quedo.
Si cuido, me quieren.
Si sostengo, pertenezco”.
Así se hereda la codependencia.
No por maldad.
Por lealtad inconsciente.
Por eso, cuando llega un hijo, una pareja o un familiar con adicción, el codependiente no huye.
Se queda.
Rescata.
Tolera.
Justifica.
Se rompe en silencio.
No porque sea débil,
sino porque ese papel ya lo conoce.
Porque su sistema emocional fue entrenado para eso.

La adicción del otro no crea la codependencia,
la revela.
Y mientras la familia siga diciendo
“así somos”,
“siempre ha sido así”,
“yo puedo con esto”,
el linaje sigue intacto.

Sanar la codependencia no es abandonar a nadie.
Es dejar de vivir desde una herida heredada.
Es atreverte a amar distinto.
Con límites.
Con presencia.
Con responsabilidad emocional.
A veces, el verdadero acto de amor
no es rescatar al otro,
sino cortar una historia que ya hizo demasiado daño.
Yobitas Valencia Yobas Yobitas Clown Show El payaso Yobitas

PRIMERO, LOS CIMIENTOS2 de enero¿Es la sobriedad todo lo que podemos esperar tener de un despertar espiritual? No, la so...
02/01/2026

PRIMERO, LOS CIMIENTOS
2 de enero
¿Es la sobriedad todo lo que podemos esperar tener de un despertar espiritual? No, la sobriedad no es sino el mero comienzo.

COMO LO VE BILL, p. 8

Practicar el programa de A.A. es como construir una casa. Primero tuve que poner una capa grande y gruesa de concreto sobre la cual erigir la casa; para mí, eso correspondió a dejar de beber. Pero es muy incómodo vivir desprotegido en una capa de concreto, expuesto al calor, al frío, al viento y a la lluvia. Así que construí un cuarto sobre la base empezando a practicar el programa. El primer cuarto era un poco tambaleante porque yo no estaba acostumbrado al trabajo. Pero con el paso del tiempo, según iba practicando el programa, aprendí a construir mejores cuartos. Mientras más practicaba y más construía, más confortable y feliz era la casa que tenía, la casa en que vivo ahora.

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San Buenaventura
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