27/09/2026
XXVI Domingo del Tiempo Ordinario
Mateo 21, 28-32
A través de la parábola de los dos hijos, Jesús resalta que el cumplimiento de la voluntad del Padre no se mide por las promesas verbales, sino por las acciones concretas de conversión y obediencia.
Por ello, existe el riesgo constante de que nuestras declaraciones institucionales, leyes de derechos humanos y discursos eclesiales a favor de los migrantes se queden únicamente en el papel o en buenas intenciones. El Evangelio nos llama a una autocrítica honesta respecto a la coherencia de nuestras acciones. Las redes de apoyo social, los albergues y los ciudadanos que extienden una mano solidaria en el día a día encarnan al hijo que, con hechos, cumple la voluntad divina.