Centenaria Logia Simbolica Cerro de las Campanas No 5

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05/04/2026
Ternario El hombre ha buscado comprender el orden que rige al universo. Observando la naturaleza, los ciclos del tiempo ...
02/04/2026

Ternario

El hombre ha buscado comprender el orden que rige al universo. Observando la naturaleza, los ciclos del tiempo y las leyes que gobiernan la existencia, descubrió que detrás de la aparente diversidad del mundo subyace una estructura profunda, un principio organizador que da coherencia al cosmos.

Entre esos principios, uno aparece con particular insistencia: el ternario.

El número tres se manifiesta constantemente en la naturaleza, en las tradiciones filosóficas y en los sistemas simbólicos de las civilizaciones antiguas. No es solamente una cifra; es una estructura de equilibrio, una forma mediante la cual lo absoluto se manifiesta en el mundo.

La unidad representa el origen, la creación; la dualidad introduce la tensión, la polaridad, el contraste. Pero es el tres el que resuelve esa tensión y permite la armonía.

En términos filosóficos, el ternario representa la reconciliación de los opuestos; donde existe una tesis y una antítesis, surge inevitablemente una síntesis… al menos, así era en la universidad.

Así, el ternario no es sólo una suma aritmética; es el principio de manifestación del equilibrio.

No es casual que este número ocupe un lugar central dentro del simbolismo masónico; nuestro templo mismo se sostiene sobre tres columnas simbólicas: Fuerza, Belleza y Sabiduría.

La Sabiduría concibe la obra, la Fuerza la ejecuta y la Belleza la perfecciona.

Separadas, estas tres virtudes carecerían de eficacia, quizá solo quizá …

La sabiduría sin fuerza quedaría reducida a una idea estéril, la fuerza sin sabiduría sería una energía ciega y la belleza sin ambas sería solamente apariencia, sería ego.

Pero cuando las tres actúan en armonía, la obra alcanza su plenitud, se convierte en una gran obra.

Este mismo ternario se refleja en la estructura de la logia. Tres luces la gobiernan, tres grandes luces la iluminan y tres grados conducen al perfeccionamiento del iniciado en la masonería simbólica universal.

El aprendiz aprende a ver, a dudar, a callar… a conocer las diferencias entre el bien y el mal, entre el vicio y la virtud; aprende que sin lucha no hay virtud; por su parte, el compañero descubre y desarrolla sus habilidades físicas e intelectuales, potencia sus virtudes y fortalece sus áreas de debilidad, inicia un proceso para comprender las leyes universales, las ciencias y practicar de manera consciente las artes liberales, comienza a comprender el proceso iniciatico de la masonería… si el compañero no fue capaz de aprehender el primer grado, seguramente su enfrentamiento con el segundo grado de la masonería lo convertirá en un retrógrado para si mismo, en un traidor para su progreso masónico … pero si lo hace, será capaz de sublimarse como el verdadero maestro y aprenderá a sabiamente aplicar lo aprendido y desarrollado con amor en bien general de la orden y de la humanidad, será un verdadero maestro para las generaciones venideras y un verdadero mason que incide en su entorno profano, en su sociedad.

Así, el ternario no sólo organiza la estructura simbólica de la Orden; también describe el proceso interior del hombre en su camino iniciático.

En términos quizá un poco más profundos, el ternario -desde su simbolismo- puede entenderse como una herramienta que nos permite conocer al hombre a través de tres de sus dimensiones: pensamiento, emoción y acción.

Por muchos de nosotros el arma masónica por excelencia es: el pensamiento, en este sentido, hace poco tiempo nuestro Muy Respetable Gran Maestro nos recordaba la importancia del pensamiento crítico propuesto por Emmanuel Kant:

1. PIENSA POR TI MISMO… “Sapere aude", Atrévete a pensar. No aceptes ideas solo por autoridad.

2. CUESTIONA TODO, examina el fundamento
de cada afirmación ¿En qué se sostiene lo que se afirma?

3. BUSCA LAS CONDICIONES; analiza qué hace posible que algo sea verdadero.

4. DISTINGUE FENOMENO Y NOUMENO, no confundas la apariencia con la realidad en si.

5. EXIGE PRUEBAS, toda afirmación requiere evidencia y justificación racional.

6. ANALIZA LOS LİMITES DE TU RAZÓN, reconoce hasta dónde podemos conocer con certeza.

7. PIENSA EN LA FINALIDAD, reflexiona sobre el propósito y sentido de lo que estudias.

8. ACTÚA CON RAZÓN PRÁCTICA, Obra solo según aquella máxima que puedas querer que se convierta en ley universal.

Pero al mismo tiempo, nos dejó una interrogante, ¿le basta al Mason tener un pensamiento crítico?, al parecer: ¡no!, y eso nos lo recuerda el ternario, el Mason está obligado a desarrollar “el pensamiento”, pero está obligado a integrar con el otras herramientas que le permitan cumplir sus objetivos de manera armónica, entre ellos el dominio de sus pasiones y el conocimiento de sus emociones y su capacidad de acción. El verdadero Mason está obligado o construir la gran obra con amor y fraternidad por sus semejantes.

La luz del pensamiento nos orienta, la emoción nos impulsa y la acción materializa, genera. “Generación, no creación”…

Ser capaces de generar la armonía y el equilibrio entre estas tres dimensiones -pensamiento, emoción y acción- nos permite avanzar el el cumplimiento de nuestros propósito; pero cuando una de ellas domina sobre las otras, surge el desequilibrio, se rompe la armonía y la belleza.

El pensamiento sin emoción conduce al frío intelectualismo; la emoción sin pensamiento conduce al caos y al no dominio de nuestras pasiones y la acción sin ambos conduce a la mecanicidad, al trabajo sin propósito; quizá por ello, el trabajo iniciático busca restaurar la armonía entre estas tres fuerzas interiores pues en el fondo, el ternario -desde esta perspectiva- nos hace la invitación a romper con las tensiones del hombre.

Como lo vemos hasta ahora, el ternario no es únicamente un concepto, es una invitación a la búsqueda de nuestro equilibrio, de nuestra armonía, misma armonía que no necesariamente estará en el centro pero si en el vórtice de nuestro compás.

El iniciado en masonería, debe aprender a construir dentro de sí mismo un templo sostenido por tres columnas: la claridad del pensamiento, la nobleza de sus sentimientos y la rectitud de su acción de su conducción tanto masónica como profana; hagámoslo con fe en nuestros ideales, con esperanza de realizarlos por amor a la humanidad.

Estoy convencido de que si lo hacemos en armonia estaremos más cerca de convertirnos en hombres a la altura de nuestra augusta institución.

Comprender el ternario es comprender que el equilibrio no surge eliminando las diferencias, sino integrándolas, estenadamoslo claramente el tres no destruye la dualidad, la reconcilia, la armoniza y tal vez por eso, QQ∴ HH∴, la masonería nos recuerda constantemente este número, quizá … solo quizá.

Sigamos aprendiendo a equilibrar nuestras propias dualidades, recordemos ese piso de mosaicos por donde marchamos, por donde transitamos… hagámonos dignos de esa divinidad que yace en nuestra materia, en nuestro ser. Hagamos significante el hecho de que cuando el hombre logra ese equilibrio interior, su templo deja de ser solamente simbólico y se convertirse en una realidad viva, resplandeciente y amorosa con nosotros mismos, con nuestros iguales, con el el universo … con la conciencia universal.

Es cuanto por esta noche.

JAVP

El mito de Pigmaleon y nuestro ideal de perfección. El mito de Pigmalión nos habla de un escultor que, decepcionado de l...
17/03/2026

El mito de Pigmaleon y nuestro ideal de perfección.

El mito de Pigmalión nos habla de un escultor que, decepcionado de la imperfección humana, decidió crear en mármol a la mujer ideal. Su obra fue tan perfecta que terminó por enamorarse de ella, olvidando que aquello que contemplaba no era vida, sino una proyección de su anhelo.

Era tanto su amor y devoción hacia su obra que la diosa Afrodita se conmovió de Pigmalión pues sabía que su amor era sincero —aunque dirigido a una estatua—; por tal motivo decide concederle su deseo y da vida a la escultura.

Así, el mármol se transforma en una mujer real (tradicionalmente llamada Galatea), y Pigmalión puede amarla ya no como una idea, sino como un ser vivo… sin embargo, una versión del mito hace referencia a que Pigmalion al ver que su obra ahora era humana, se percató de que esta había dejado de ser perfecta, ahora era “humana” y esto lo desenamoró nuevamente… ¿qué es lo que quería Pigmalión, es la perfección el objetivo, qué es la perfección? …

Esta alegoría nos puede dejar una enseñanza profunda: nosotros no estamos llamados a huir de la imperfección, sino a comprenderla. Somos, en esencia, perfectamente perfectibles. En nuestro interior yace una chispa de divinidad que debemos honrar, no negando nuestra naturaleza, sino elevándola mediante el trabajo constante.

Caminamos sobre el piso mosaico, donde se entrelazan el bien y el mal, la luz y la sombra. Es ahí donde el masón se reconoce, no como una estatua perfecta e inerte, sino como un ser en construcción, consciente de sus contrastes.

Nuestro ideal de perfección no es una ilusión rígida, sino una guía viva que se alcanza a través de la conciencia, la disciplina y el trabajo sobre la piedra en bruto. No es negando nuestros claroscuros como avanzamos, sino integrándolos con sabiduría.

Porque el verdadero y Perfecto Masón no es aquel que no tiene imperfecciones… sino aquel que, conociéndose a sí mismo, trabaja cada día para trascenderlas.

Es cuanto.

EL ACEITE QUE  NO ILUMINA, ES SOLO ACEITE … TEHILLÍM 133שִׁיר הַמַּעֲלוֹת לְדָוִדהִנֵּה מַה־טּוֹב וּמַה־נָּעִיםשֶׁבֶת אַ...
11/03/2026

EL ACEITE QUE NO ILUMINA, ES SOLO ACEITE …

TEHILLÍM 133

שִׁיר הַמַּעֲלוֹת לְדָוִד
הִנֵּה מַה־טּוֹב וּמַה־נָּעִים
שֶׁבֶת אַחִים גַּם־יָחַד

כַּשֶּׁמֶן הַטּוֹב עַל־הָרֹאשׁ
יֹרֵד עַל־הַזָּקָן
זְקַן אַהֲרֹן
שֶׁיֹּרֵד עַל־פִּי מִדּוֹתָיו

כְּטַל־חֶרְמוֹן
שֶׁיֹּרֵד עַל־הַרְרֵי צִיּוֹן
כִּי שָׁם צִוָּה יְהֹוָה אֶת־הַבְּרָכָה
חַיִּים עַד־הָעוֹלָם

O lo que en su traducción al español dicta:

1. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

2. Es como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.

3. Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición y vida eterna.

Tres son los versos, tres es la estructura de este cántico davídico, tres son nuestras LL∴, tres nuestros GGrr∴ en la masoneria Sim∴ Univ∴

Pero ¿qué significado trae consigo este cántico?, he escuchado y analizado muchas, hoy, os presento una más, la mia.

Desde la antigua tradición literaria hebrea, la poesía salmódica fue una de las principales formas de ruego y oración a Dios. Estas expresiones poéticas se manifestaban en forma de himnos o cantos de alabanza y glorificación.

Cuando intentamos comprender por qué utilizamos este canto en nuestros TT∴ MM∴ , generalmente pensamos que su utilidad radica en que nos habla de fraternidad: de la fraternidad entre hermanos que, como hoy, compartimos la luz.

Y quizá ese sea uno de los motivos… Pero ¿será sólo por eso que lo utilizamos?

Creo que no. Creo que su significado va más allá, y hoy intentaré desmenuzarlo, al menos un poco.

La primera parte de este cántico nos habla de la belleza de habitar los hermanos juntos en armonía. Pero ¿de qué hermanos nos habla? ¿Se refiere a nosotros?

Si partimos del contexto del Libro de la Ley y de su naturaleza alegórica, quizá —solo quizá— haga referencia a los tres hermanos: Moisés, Aarón y Miriam.

Moisés, que alegóricamente suele representar el intelecto. Aarón y Miriam, que frecuentemente simbolizan la emoción y la sensibilidad.

Así, la belleza de la que nos habla este primer verso podría referirse a algo más profundo: al equilibrio interior del ser humano. A la armonía entre intelecto y emoción, entre lo racional y lo sensible, entre lo divino y lo terrenal. Nos habla de la unidad armoniosa del hombre consigo mismo.

Porque cuando una de esas partes domina sobre las demás, se rompe el equilibrio, se rompe la armonía… y con ello también se debilita nuestra conexión con lo divino.

Si logramos esa unión entre lo divino y lo terrenal, si alcanzamos esa armonía entre pensamiento y emoción, entonces estaremos en fraternidad con el G∴ A∴ D∴ U∴, en armonía con el universo, en comunión con el todo.

Entonces —dice el salmo— seremos como el buen óleo… y a propósito de ese buen óleo… ¿A qué nos referimos cuando el cántico habla del aceite que desciende sobre la barba de Aarón?

Una interpretación, tomando en cuenta el tiempo y las circunstancias del texto, podría llevarnos al aceite de la unción.

Ese aceite descrito alegóricamente en el Éxodo, cuando Moisés recibe del Altísimo la fórmula de un aceite sagrado destinado a ungir a los sacerdotes del linaje de Aarón, es decir, a los levitas.

Ese aceite representaba consagración, transformación y trascendencia.

En otras palabras, simboliza nuevamente la unión de lo divino con lo terrenal.

Ese aceite alimentaba la luz de la menorá, que también brilla en nuestro Or∴. Es el aceite que mantiene viva la llama que guía por el camino de la verdad.

La misma luz ardiente que simboliza la presencia del G∴ A∴ D∴ U∴.

Ese aceite unge sacerdotes, unge reyes; unge al hombre que trasciende y simbólicamente, unge también a los MM∴ que trabajan.

Ese aceite que desciende sobre la barba y las vestiduras podría representar la presencia, aunque sea mínima, de lo eterno en nuestros TT∴ MM∴.

Pero si el aceite, representa la espiritualidad, ¿por qué desciende primero sobre la barba?; … En la tradición antigua, la barba era símbolo de dignidad, respeto y madurez.

Podríamos entonces interpretar que el aceite desciende: Primero sobre la cabeza, sede del pensamiento; luego sobre la barba, símbolo de dignidad y madurez y finalmente sobre las vestiduras, es decir, sobre las acciones visibles del hombre.

Este orden parece no ser no ser una casualidad. Nos enseña que la espiritualidad verdadera comienza en la conciencia, madura en la dignidad personal y termina manifestándose en nuestros actos; nuestros actos en lo másnico y en lo profano, más allá de nuestros templos.

La espiritualidad debe reflejarse en nuestras acciones, porque la espiritualidad que no se convierte en acción es vacía.

Si no damos significado a lo que comprendemos, ese conocimiento no sirve de nada, si no somos congruentes, jamás alcanzaremos la unción que buscamos.

Acción sin espiritualidad es vanidad, es ego; pensamiento sin emoción —y emoción sin pensamiento— es desequilibrio.

Y eso, el QQ∴ HH∴, el desequilibrio no es armonia, no es belleza. El aceite que no ilumina es solo aceite, no es, ciertamente, como el buen óleo que desciende sobre nuestras vestiduras.

Y ya que hablamos de las vestiduras… ¿qué significado tendrá que el aceite llegue hasta sus bordes?

En el Libro de la Ley encontramos dos grandes significados para las vestimentas. Por un lado, aparecen como un regalo divino para cubrir la vergüenza del hombre tras sus errores; pero también aparecen las vestiduras sacerdotales, descritas en el Éxodo como ropajes destinados a dar “gloria y esplendor”. No eran simples prendas para cubrir el cuerpo, eran símbolos que favorecían el florecimiento de lo mejor de quien las portaba.

Así, cuando el salmo dice que el aceite llegaba hasta las vestiduras de Aarón, podríamos interpretar alegóricamente que quien se reviste de espiritualidad y guía sus actos con razón y equilibrio, encontrará lo bueno y lo agradable y reavivara que es un hombre bueno, libre y de buenas costumbres, que sigue puliendo su piedra en bruto.

No quisiera hacer demasiado extenso este trazado, pero no puedo concluir sin referirme al tercer verso.

Ese que nos habla del rocío de Hermón que desciende sobre los montes de Sion. Tal vez ese pasaje nos recuerde que, desde las alturas, descienden las bendiciones invisibles que hacen posible la vida.

El rocío, casi imperceptible, permite que incluso en el desierto florezca la vida; asi también, desde lo alto, el G∴ A∴ D∴ U∴ dota al hombre de aquello que le permite trascender.

Hermón, majestuoso en las alturas, alimenta con su rocío la aridez de Sion.

Es invisible… pero real. Así también ocurre con la divinidad. Somos nada en comparación con el G∴ A∴ D∴ U∴; también somos inmensos gracias a esa pequeña chispa de divinidad que habita dentro de nosotros.

Honrarla es nuestro deber, en bien general de la Orden y en bien de la humanidad, quiza asi seremos capaces de trascender por que morir por la idea no es morir, trabajemos en ser dignos del panteon del los bienhechores de nuestro Lin∴

Es cuanto por esta noche mis QQ∴ y VV∴ HH∴

J. A. V. P.

Pares y Dualismo  🌔🌞Desde que el hombre levantó por primera vez la mirada hacia el cielo, percibió que el universo parec...
06/03/2026

Pares y Dualismo 🌔🌞

Desde que el hombre levantó por primera vez la mirada hacia el cielo, percibió que el universo parecía estructurarse en una serie de contrastes. La luz sucede a la oscuridad, el día a la noche, la luna al sol … la vida a la muerte. Todo en la naturaleza parece manifestarse a través de pares, pares opuestos.

El hombre y su capacidad de observación llevó a nuestros antecesores a comprender que la realidad no es una unidad simple, no es homogénea, plana; es, -entre otras cosas-, una armonía dinámica entre fuerzas contrarias. No se trata de una lucha destinada a destruir al opuesto, sino de un equilibrio que permite el movimiento y la evolución.

Heráclito afirmaba que la guerra [Pólemos (en griego antiguo, Πόλεμος; en latín, Bellum)] es el padre de todas las cosas. No hablaba de guerra en el sentido humano de destrucción o conflicto bélico -como el que vemos hoy en Iran-, sino del conflicto creativo entre los contrarios que genera el cambio. ‘Sin tensión entre opuestos, el universo permanecería inmóvil’. Esta guerra entre opuestos es una fuerza fundamental y necesaria que impulsa el cambio y la transformación así como el orden del universo.

Después de Heráclito, las grandes tradiciones espirituales continuaron desarrollando esta idea. En Oriente se habló del Yin y el Yang, principios complementarios que representan lo activo y lo pasivo, lo luminoso y lo oscuro. Cada uno contiene la semilla del otro, recordándonos que ningún extremo puede existir de manera absoluta.

La Masonería, heredera de antiguas corrientes filosóficas y simbólicas, retoma esta enseñanza universal y la expresa mediante símbolos accesibles para quienes somos iniciados.

Uno de los más evidentes es: el “pavimento mosaico” que adorna nuestros templos. Sus cuadros blancos y negros alternados nos recuerdan que la vida humana se desarrolla inevitablemente entre contrastes: alegría y tristeza, acierto y error, vicio y virtud, conocimiento e ignorancia.

El iniciado aprende desde sus primeros pasos,
-desde sus primeras marchas- que caminar sobre este pavimento significa aceptar la naturaleza dual de la existencia. No estamos llamados a vivir únicamente en la luz ni a permanecer solo en la oscuridad, sino a transitar conscientemente entre ambas.

El piso cuadriculado con mosaicos blancos y negros, no representa una lucha eterna entre el bien y el mal, sino la condición misma de la existencia humana, una condición de contrastes, de dualidades.
Cuando los masones caminamos sobre este mosaico recordamos que la vida es una sucesión de contrastes y que su tarea no consiste en eliminar uno de ellos, sino aprender a mantenerse en equilibrio sobre ambos, porque en nosotros yace el vicio y el error pero debemos desarrollar con habilidad nuestras capacidades físicas e intelectuales para potencializarlas y desarrollar la virtud; es por ello que el iniciado en la primera cámara debe desarrollar la duda filosófica y conocer las diferencias entre el bien y el mal a través de la conciencia moral masónica.

La masonería a quienes estamos iniciados, nos insta a observar las dualidades y nos muestra cómo estas dualidades se complementan para la generación. Mirad cuán bello es, son y serán estos complementos para la generación.

El masón, el hombre es una ser dual… el simbolismo masónico nos lo recuerda paso a paso, símbolo a símbolo …

La escuadra, instrumento del arquitecto, seguirá representando la rectitud en la conducta y la dimensión material de nuestra existencia. Nos recordará que el hombre vive en el mundo de la acción, de las relaciones humanas y de un mundo físico.

El compás, por su parte, simbolizará el espíritu espíritu del iniciado, recordará la necesidad de modularnos y plantear nuestros límites pero también representará la aspiración hacia lo infinito. Nos enseña que el ser humano no es solamente materia, sino también conciencia capaz de elevarse hacia ideales superiores A∴ L∴ G∴ D∴ G∴ A∴ D∴ U∴ .

Cuando ambos instrumentos se cruzan sobre el Libro de la Ley, el símbolo adquiere un significado profundo: el hombre se encuentra situado entre dos dimensiones, la material y la espiritual, y su tarea consiste en armonizarlas dentro de sí.

Esta conciliación de opuestos constituye uno de los objetivos centrales del trabajo iniciático, la capacidad de armonizar.

El Aprendiz comienza su camino en la oscuridad, -símbolo de su ignorancia-. Al recibir la luz, experimenta la primera revelación del conocimiento. Sin embargo, la Masonería nos enseña que la luz absoluta no pertenece al mundo humano. Todo conocimiento revela nuevas preguntas, y toda certeza se convierte con el tiempo en un nuevo punto de partida.

Por ello, el verdadero trabajo masónico no consiste simplemente en buscar la luz, sino en aprender a integrar la luz y la sombra dentro de nuestra conciencia.

Carl Gustav expresó una idea profundamente cercana a la tradición iniciática cuando afirmó que la luz no se alcanza fantaseando con ella, sino haciendo consciente la oscuridad... La iluminación verdadera implica abrazar la la sombra para ir conociendo la verdadera luz.

Cada ser humano alberga dentro de sí aspiraciones elevadas, pero también debilidades, temores y contradicciones. El iniciado no pretende negar esa realidad; al contrario, la reconoce como parte del proceso de perfeccionamiento.

La Masonería no exige la perfección inmediata del hombre, sino su trabajo constante sobre sí mismo, ¿quién es la piedra e bruto?, ¡Dale un golpe a esa piedra! se le exclama al masonería traidor cuando osa aumentar de salario.

Así como el arquitecto p**e la piedra en bruta para transformarla en piedra cúbica, el masón trabaja en su interior para equilibrar sus pasiones, ordenar sus pensamientos y orientar su voluntad hacia la concepción masónica en pos del bien de la humanidad.

Este trabajo interior conduce progresivamente a una síntesis superior. Cuando el hombre logra armonizar la razón con la intuición, la fuerza con la prudencia, la libertad con la responsabilidad, comienza a acercarse al ideal masónico del ser humano equilibrado.

En ese momento comprende que la dualidad no era un obstáculo, sino una herramienta para su crecimiento.

La oscuridad nos permitió apreciar la luz.
El error nos condujo al aprendizaje.
La duda, la duda filosófica, nos abrió el camino hacia el conocimiento.

De esta manera, los iniciados descubrimos que el universo entero parece estructurarse como una gran obra arquitectónica en la que cada fuerza encuentra su contrapeso y cada elemento su lugar dentro de una armonía superior.

Nuestro trabajo en logia se convierte entonces en un reflejo de esa obra universal. Cada símbolo, cada enseñanza y cada reflexión están destinados a ayudarnos a construir un templo interior más equilibrado y más consciente.

Porque al final, QQ∴ HH∴ sabemos que la verdadera arquitectura masónica no se levanta únicamente con piedra ni con instrumentos materiales, la gran obra se construye en el interior del hombre a la A∴ L∴ G∴ D∴ G∴ A∴ D∴ U∴ y es precisamente en esa obra de nuestro templo interior donde la dualidad encuentra su resolución, transformándose en armonía, sabiduría y conciencia universal.

Es cuanto por esta noche…

‎ג'יי איי וי. פי.

Viernes 6 de marzo de 2026 de la E∴ V∴ ; 17 Adar de 5786 de la V∴ L∴

∴
03/03/2026

“… Os encargaos hacer el bien a todos; vuesta obra, está con el G∴ A∴ D∴ U∴ y vuestra recompensa en el amor y cariño de ...
01/03/2026

“… Os encargaos hacer el bien a todos; vuesta obra, está con el G∴ A∴ D∴ U∴ y vuestra recompensa en el amor y cariño de vuestros HH∴ “

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