Comité de Área 74 Nay. II Bahía de Banderas Vallarta

Comité de Área 74 Nay. II Bahía de Banderas Vallarta Somos 87 grupos de Alcohólicos Anónimos hombres y mujeres ubicados desde la Peñita Nay. a Tomatlán y Talpa de Allende Jal. El nombre de A.A. NO HACE? A.A.

AA funciona en sesiones de ayuda mutua que duran hora y media. Los servicios no se cobran y la permanencia es libre y voluntaria. HISTORIA DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
Alcohólicos Anónimos se surge un 10 de junio de 1935 en la ciudad de Akron, Ohio EE UU, cuando dos personas con serios problemas con la bebida: el Dr. Robert H. Smith y William Griffith Wilson, recordados cariñosamente nombrados en la ag

rupación como Bill W. y el Dr. Bob se encuentran y a través del compartimiento de sus experiencias como bebedores problema alcanzan el estado de sobriedad permanente. El éxito de este resultado es basado en la idea de que un alcohólico puede ayudar a otro alcohólico a través de un “puente de comprensión”.

Ésta es la fecha en que oficialmente nace Alcohólicos Anónimos y a partir de la cual comienza a desarrollarse el revolucionario y exitoso programa de los “Doce Pasos de A.A.” que ayuda a los alcohólicos a mantenerse en sobriedad. es tomado de la primera publicación del libro “Alcohólicos Anónimos” en el año de 1939 escrito por Bill W.

¿Qué es la Central Mexicana de Servicios Genrales de A.A., A.C.? En México la única representación legal de los Servicios Mundiales de Alcohólicos Anónimos y reconocida por Alcoholics Anonymous World Services, Inc. con sede en la ciudad de New York es la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C. con sede en la Ciudad de México. Es la única entidad legal facultada pra editar libros y folletos que coadyuvan a la recuperación del enfermo alcohólico, toda la literatura que publica y distribuye no tiene un fin lucrativo, sino recuperar los costos y gastos que conlleva esta actividad y así poder llegar a más personas que puedan estar sufriendo de la terrible enfermedad del alcoholismo sin saberlo. Si usted desea una copia del libro A.A. llámenos y con gusto se la enviamos. INFORMACIÓN PARA PROFESIONALES
Si usted es un profesional de las áreas de la salud, educación, justicia, ámbitos religiosos o empleador de recursos humanos y desea recibir mayores informes sobre el funcionamiento de Alcohólicos Anónimos y su programa de recuperación, puede ponerse en contacto con nosotros a través del siguiente correo: [email protected] y en el área 74 desde la costa sur municipio de Vompostela Nayarit hasta Tomatán Jaisco escribanos al correo: area74aamexico.org.mx

¿CÓMO FUNCIONA ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS? Los grupos de Alcohólicos Anónimos funcionan a través de sesiones de hora y media en terapia grupal de ayuda mutua, la asistencia es voluntaria y sus servicios son gratuitos.
¡No te dejes sorprender, Identifícanos! Llámanos al 800 216 9231en todo el país y al 322 22 52012 en horarios de oficina.

¿CÓMO INGRESO A UN GRUPO? Solo dirígete al grupo más cercano a tu domicilio, verifica la hora y días de sesión, y preséntate mencionando que deseas información para dejar de beber, si es para algún familiar menciona que deseas información sobre AA para un ser querido o amigo. También, si gustas puedes llamarnos, de cualquier parte de la República Mexicana, al 800 216 92 31 y al 322 225 2012 y con gusto te brindaremos asesoría. Aclaramos aquí que, los grupos originales de Alcohólicos Anónimos en México, se les conoce como grupos de Central Mexicana y, como tales, cada uno de ellos tiene un placa de reconocimiento que los identifica como perteneciente a este movimiento. También, coloquialmente, se les denomina como grupos tradicionales

El área 74 cuenta con más de 80 grupos en varios municipios, Compostela, Bahía de Banderas, Puerto Vallarta, Cabo Corrientes,Tomatlán, Talpa de Allende. Pide información.

¿QUÉ ES LO QUE A.A. No proporciona hospedaje, alimentación, atención médica; motivo por el cual No cuentas con anexos, granjas, centros de rehabilitación, clínicas ni casas de reposo. | No da trabajo, ropa, dinero u otro tipo de caridad ni organiza experiencias o retiros espirituales en hacienda alguna | No solicita apoyos, recursos, ni subsidios en dinero o en especie a ninguna entidad ajena. No faclita cartas de recomendación ni otorga constancias de asistencia a las juntas juridicas o jueces magistrados de los tribunales.

¿QÉ ES EL ALCOHOLISMO? Hay diversas y muy distintas interpretaciones del alcoholismo. La explicación que parece más sensata a la mayoría de los miembros de A.A. es que el alcoholismo es una enfermedad, una enfermedad progresiva que no puede curarse pero que, al igual que muchas otras enfermedades, puede contenerse. La doctora Marty Mann fundadora del Consejo de Alcohólismo en EE UU dictaminó: " alcoholico es toda persona que no tien control sobre la cantida de copas que bebe y cuando bebe le ocoaciona problemas en algún aspecto de su vida"

Antes de haber sentido la influencia de A.A., muchos alcohólicos que no pueden dejar de beber se consideran moralmente débiles o, en algunos casos, se sienten víctimas de algún desequilibrio mental. cree que los alcohólicos son más bien enfermos que pueden mejorar de su dolencia siguiendo un programa sencillo y que ha resultado eficaz para más de 2 millones de hombres y mujeres. Una vez que el alcoholismo se ha apoderado de un individuo, no puede decirse que la víctima esté cometiendo una falta moral. En ese estado, el alcohólico no puede valerse de su fuerza de voluntad, porque ya ha perdido la facultad de decidir si usa el alcohol o si se abstiene de él. Lo importante, entonces, es hacerle frente a la enfermedad y valerse de la ayuda que se le brinda para combatirla. Debe además existir el deseo sincero de recuperarse. La experiencia ha demostrado que el programa de A.A. resulta eficaz para cualquier alcohólico que tenga sinceros deseos de dejar la bebida; generalmente no produce resultados para el hombre o mujer que no esté absolutamente seguro de querer dejar el alcohol. Referencia: https://www.aa.org/sites/default/files/literature/assets/sp-2_faqAboutAA

21/10/2025

Comunidad de AA local

15/10/2025

Alcohólicos Anónimos

09/10/2025

Área 74 de A.A. Territorio Norte - Región Centro Poniente

06/10/2025

Segundo Punto Básico para la Recuperación

06/10/2025

El Segundo punto básico para la recuperacíon del alcoholismo= Hacer sin miendo el invientario moral de uno mismo.

27/09/2025
25/09/2025
23/09/2025
23/09/2025

SEXTO PASO
“Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos.”
ESTE es el Paso que separa los hombres de los niños.” Así se expresa un clérigo muy querido nuestro que es uno de los mejores amigos de A.A. A continuación explica que cualquier persona que tenga suficiente buena voluntad y
sinceridad para aplicar repetidamente el Sexto Paso a todos sus defectos de carácter—sin reserva alguna—ha llegado a alcanzar un gran desarrollo espiritual y, por lo tanto, merece que se le describa como un hombre que sinceramente
intenta crecer a la imagen y semejanza de su Creador.
Naturalmente, la muy discutida pregunta de si Dios puede liberarnos de los defectos de carácter—y si, bajo ciertas
condiciones, lo hará—tendrá una respuesta inmediata y rotundamente afi rmativa por parte de casi todo miembro
de Alcohólicos Anónimos. Para nosotros, ésta no es una propuesta teórica; es la mayor realidad de nuestras vidas. Casi cualquier miembro ofrecerá como prueba una exposición como ésta:
“Sin duda, yo estaba vencido, totalmente derrotado. Mi fuerza de voluntad no me servía para nada frente al alcohol. Los cambios de ambiente, los mejores esfuerzos de mi familia, mis amigos, médicos, sacerdotes no tenían el menor efecto en mi alcoholismo. Simplemente, no podía dejar
de beber, y no parecía que ningún ser humano pudiera conseguir que lo hiciera. Pero cuando llegué a estar dispuesto a poner mi casa en orden y luego pedí a un Poder Superior,
Dios como yo Lo concebía, que me liberase de mi obsesión por beber, esa obsesión desapareció.”
En reuniones de A.A. celebradas en todas partes del mundo, cada día se oyen contar experiencias como la anterior. Todo el mundo puede ver claramente que cada miembro sobrio de A.A. ha sido liberado de una obsesión obstinada y potencialmente mortal. Así que, en un sentido literal, todos los A.A. han “llegado a estar enteramente dispuestos” a dejar que Dios los liberase de la manía de beber alcohol. Y Dios ha hecho precisamente esto.
Habiendo tenido una completa liberación del alcoholismo, ¿por qué no podríamos lograr, por los mismos medios, la liberación absoluta de cualquier otra difi cultad o defecto? Este es el enigma de nuestra existencia, cuya completa solución puede que exista sólo en la mente de Dios.
No obstante, por lo menos podemos ver una parte de
la solución. Cuando un hombre o una mujer consumen tanto alcohol que destruyen su vida, hacen algo que va completamente “contra natura.” Al desafi ar su deseo instintivo de conservación, parecen estar empeñados en destruirse a sí mismos. Actúan en contra de su instinto más profundo.
Conforme se ven humillados por los terribles latigazos que
les da el alcohol, la gracia de Dios puede entrar en sus vi-
das y expulsar su obsesión. En esto su poderoso instinto de
sobrevivir puede cooperar plenamente con el deseo de su
Creador de darle una nueva vida. Porque tanto la natura-
leza como Dios aborrecen el suicidio.
Pero la mayoría de nuestras demás difi cultades no se
pueden clasifi car en esta categoría. Por ejemplo, cada persona normal quiere comer, reproducirse y llegar a ser al-
guien en la sociedad. Y desea g***r de un nivel razonable
de seguridad mientras intenta alcanzar estas cosas. De hecho Dios le ha creado así. No creó al hombre para que se destruyera a sí mismo con el alcohol, sino que le dotó de instintos para ayudarle a mantenerse vivo. No existe la menor evidencia, al menos en esta vida, de que nuestro Creador espere que eliminemos totalmente
nuestros instintos naturales. Que sepamos nosotros, no hay
ningún testimonio de que Dios haya quitado a cualquier
ser humano todos sus instintos naturales.
Puesto que la mayoría de nosotros nacemos con una
abundancia de deseos naturales, no es de extrañar que a menudo les dejemos que se conviertan en exigencias que
sobrepasan sus propósitos originales. Cuando nos impulsan ciegamente, o cuando exigimos voluntariosamente que nos den más satisfacciones o placeres de los que nos corresponden, este es el punto en el que nos desviamos del grado de perfección que Dios desea que alcancemos en esta tierra. Esta es la medida de nuestros defectos de carácter o, si prefieres, de nuestros pecados.
Si se lo pedimos, Dios ciertamente nos perdonará nuestras negligencias. Pero nunca nos va a volver blancos como la nieve y mantenernos así sin nuestra cooperación. Nosotros mismos debemos estar dispuestos a hacer lo necesario para alcanzar esto. Dios solamente nos pide que nos esforcemos lo más que podamos para hacer progresos en la formación de nuestro carácter. Por lo tanto, el Sexto Paso—
“Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos”—es la forma en que A.A. expone la mejor actitud posible que se puede tomar para dar un comienzo en este trabajo de toda la vida. No signifi ca que esperemos ver desaparecer todos nuestros defectos de carácter como desapareció nuestra obsesión por beber.
Puede que algunos desaparezcan, pero en cuanto a la mayoría de ellos, tendremos que contentarnos con una mejoría gradual. Las palabras claves “enteramente dispuestos” subrayan el hecho de que queremos aspirar lo mejor que conozcamos o que podemos llegar a conocer.
¿Cuántos de nosotros tenemos este grado de disponibilidad? En un sentido absoluto, casi nadie lo tiene. Lo mejor que podemos hacer, con toda la sinceridad que seamos capaces, es tratar de alcanzarlo. Aun entonces, los miembros más entregados y dedicados descubriremos, para nuestra consternación, que hay un punto en el que nos estancamos, un punto en el que decimos, “No, todavía no puedo renunciar a esto.” Y a menudo vamos a pisar un terreno mucho más peligroso, cuando gritemos:
“¡Nunca voy a renunciar a esto!” Tal es la capacidad para sobrepasarse que tienen nuestros instintos. Por mucho que hayamos progresado, siempre encontraremos deseos que se opongan a la gracia de Dios. Puede que algunos que creen haber hecho buenos pro-
gresos quieran discutir este punto, así que vamos a pensarlo un poco más detenidamente. Casi toda persona desea liberarse de sus defectos más notorios y destructivos.
Nadie quiere ser tan orgulloso como para que los demás
le ridiculicen por ser un fanfarrón, ni tan avaricioso que
se le acuse de ladrón. Nadie quiere que su ira le impulse a
matar, ni que su lujuria le incite a violar, ni que su gula le lleve a arruinar su salud. Nadie quiere verse atormentado por el sufrimiento crónico de la envidia, ni paralizado por
la pereza. Naturalmente, la mayoría de los seres humanos
no sufren de estos defectos en un grado tan extremo.
Es probable que nosotros los que hemos escapado de
estos extremos tendamos a felicitarnos. Pero, ¿debemos hacerlo? A fi n y al cabo, ¿no ha sido el amor propio, puro y
simple, el que nos ha hecho posible escapar? No se requiere mucho esfuerzo espiritual para evitar los excesos que siempre traen consigo un castigo inevitable. Pero cuando
nos enfrentamos con los aspectos menos violentos de estos mismos defectos, entonces, ¿cuál es nuestra reacción?
Lo que tenemos que reconocer ahora es que algunos de
nuestros defectos nos deleitan inmensamente. Realmente
nos encantan. Por ejemplo ¿a quién no le gusta sentirse
un poco superior a su prójimo, o incluso muy superior?
¿No es cierto que nos gusta disfrazar de ambición nuestra
avaricia? Parece imposible pensar que a alguien le guste lujuria. Pero, ¿cuántos hombres y mujeres hablan de amor
con la boca, y creen en lo que dicen, para poder ocultar la
lujuria en un rincón oscuro de su mente? E incluso dentro de los límites convencionales, muchas personas tienen que confesar que sus imaginarias excursiones sexuales suelen ir disfrazadas de sueños románticos.
La ira farisaica también puede ser muy agradable. De una manera perversa, incluso nos puede satisfacer el hecho
de que mucha gente nos fastidia, porque nos produce una sensación reconfortante de superioridad. El chismorreo,
emponzoñado con nuestra ira, una especie de as*****to
cortés por calumnia, también tiene sus satisfacciones para
nosotros. En este caso, no intentamos ayudar a los que criticamos; pretendemos proclamar nuestra propia rectitud.
Cuando la gula no llega al grado de arruinar nuestra salud, solemos darle un nombre más benigno; decimos que
“disfrutamos de nuestro bienestar.” Vivimos en un mundo carcomido por la envidia. En menor o mayor grado, les infecta a todos. De este defecto, debemos de sacar una clara, aunque deformada, satisfacción. Si no, ¿por qué íbamos a malgastar tanto tiempo en desear lo que no tenemos en lugar de trabajar por conseguirlo, o en buscar atributos que nunca tendremos y sentirnos airados al no encontrarlos, en lugar de ajustamos a la realidad y aceptarla? Y cuántas veces no trabajamos con gran ahínco sin otro motivo más noble que el de rodearnos de seguridad y abandonarnos en la pereza más tarde—sólo que a esto lo llamamos “buena jubilación.”
Consideremos además nuestro talento para dejarlo todo para mañana, lo que no es sino una variedad de la pereza. Casi cualquier persona podría hacer una larga lista de defectos como éstos, y muy pocos de nosotros pensarían seriamente en abandonarlos, al menos hasta que nos causaran excesivo sufrimiento.
Claro que algunos puede que estén convencidos de estar
verdaderamente dispuestos a que se les eliminen todos estos defectos. Pero incluso estas personas, si hacen una lista de defectos aun menos graves, se verán obligadas a admitir
que prefi eren quedarse con algunos de ellos. Por lo tanto,
parece claro que pocos de nosotros podemos, rápida y fácilmente, llegar a estar dispuestos a aspirar la perfección espiritual y moral; solemos contentarnos con la perfección suficiente para permitirnos salir del paso, según, naturalmente, nuestras diversas ideas personales de lo que significa salir del paso. Así que la diferencia entre los niños y los hombres es la diferencia entre aquel que se esfuerza por alcanzar un objetivo marcado por él mismo y aquel que
aspira alcanzar el objetivo perfecto que es el de Dios.
Muchos preguntarán enseguida,
“¿Cómo podemos aceptar todas las implicaciones del Sexto Paso? Pues—¡esto es la perfección!”
Esta parece ser una pregunta difícil de contestar, pero en la práctica no lo es.
Solamente el Primer Paso, en el que admitimos sin reserva alguna que éramos impotentes ante el alcohol, se puede practicar con perfección absoluta. Los once Pasos restantes exponen ideales
perfectos. Son metas que aspiramos alcanzar, y patrones
con los que medimos nuestro progreso. Visto así, el Sexto
Paso sigue siendo difícil, pero no imposible. La única cosa
urgente es que comencemos y sigamos intentándolo.
Si esperamos poder valernos de este Paso para solucionar problemas distintos del alcohol, tendremos que hacer un nuevo intento para ampliar nuestra mente. Tendremos que levantar nuestra mirada hacia la perfección y estar dispuestos a encaminarnos en esa dirección. Poco importará lo vacilantes que caminemos. La única pregunta que tendremos que hacernos es, “¿Estamos dispuestos?”
Al repasar de nuevo aquellos defectos que aún no estamos dispuestos a abandonar, debemos derrumbar las
barreras rígidas que nos hemos impuesto. Tal vez todavía
nos veremos obligados a decir en algunos casos, “Aún no
puedo abandonar esto…,” pero nunca debemos decirnos,
“¡Jamás abandonaré esto!”
Deshagámonos ahora de una posible trampa peligrosa66 que hemos dejado en el camino. Se sugiere que debemos llegar a estar dispuestos a aspirar alcanzar la perfección.
No obstante, se nos indica que alguna demora se nos puede perdonar. En la mente de un alcohólico, experto en la
invención de excusas, la palabra “demora” puede adquirir
un signifi cado de futuro lejano. Puede decir, “¡Qué fácil!
Claro que me voy a encaminar hacia la perfección, pero no
veo por qué he de apresurarme. Tal vez puedo posponer indefinidamente el enfrentarme a algunos de mis problemas.”
Por supuesto, esto no servirá. Esta manera de engañarse a
uno mismo tendrá que seguir el mismo camino que otras
muchas justifi caciones agradables. Como mínimo, tendremos que enfrentarnos a algunos de nuestros peores defectos de carácter, y ponernos a trabajar para eliminarlos tan
pronto como podamos.
Al decir “¡Nunca, jamás!” cerramos nuestra mente a la
gracia de Dios. La demora es peligrosa y la rebeldía puede
signifi car la muerte. Este es el punto en el que abandonamos los objetivos limitados, y nos acercamos a la voluntad
de Dios para con nosotros.

23/09/2025

El único requisito para ser parte de AA es tener el deseo de dejar de beber.

22/09/2025

UN “FILÓN INAGOTABLE”
22 de septiembre
Como el demacrado explorador, después de apretarse el cinturón a la barriga vacía, hemos encontrado oro. La alegría que sentimos por la liberación de toda una vida de frustraciones, no tuvo límites. Papá piensa que ha encontrado algo mejor que el oro. Durante algún tiempo puede ser que trate de abrazarse solo al nuevo tesoro. Puede ser que, de momento, no haya visto que apenas ha arañado un filón inagotable, que le dará dividendos solamente si lo trabaja el resto de su vida e insiste en regalar todo el producto.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 128-129

Cuando yo hablo con un recién llegado a A.A., mi pasado me mira directamente a la cara. Veo el dolor que hay en esos ojos esperanzados, extiendo mi mano y entonces se produce el milagro: Yo me alivio. Y cuando llego a tocar esa alma temblorosa, mis problemas se desvanecen.
Del libro Reflexiones diarias
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