24/08/2026
CUANDO EL EGO SE VISTE DE ESPIRITUALIDAD
La vida interior, al principio, suele ser el reflejo de nuestras frustraciones. Después aparecen nuestros miedos y, más profundamente, nuestras carencias.
Pero existe una trampa todavía más sutil.
Cuando construimos una identidad espiritual fuerte, el personaje puede apoderarse de la vida del practicante. Ya no solamente practicamos: nos convertimos en “el practicante”.
Pensamos, hablamos y actuamos desde el personaje del que sabe, del maestro, del iluminado, del supuestamente realizado.
Y el engaño continúa.
Solo que ahora es un engaño mucho más poderoso porque tiene apariencia de verdad. Puede ser tan convincente que otros también quieren ser como ese personaje, lo admiran y lo siguen.
Frustraciones, miedos, carencias y personajes espirituales pertenecen al mismo movimiento: son actividades del ego. El verdadero yogui lo sabe.
Dentro de nosotros también se encuentran el sabio y el místico. Son hermanos, pero recorren caminos diferentes: el sabio comprende la experiencia; el místico la vive.
La experiencia mística puede transformar nuestra percepción, pero no necesariamente termina con el personaje. Incluso el ego puede apropiarse de la experiencia y decir: “yo he visto, yo he llegado, yo sé”.
Del mismo modo, podemos comprender muchas cosas a través del conocimiento, pero hasta que la vida nos hace atravesarlas no descubrimos su verdadero valor.
Cuando conocimiento y experiencia se encuentran, el sabio y el místico también se encuentran.
Porque el camino espiritual no consiste en perfeccionar una identidad espiritual.
La práctica verdadera no engrandece al personaje: lo disuelve. No fue hecho con AI ES MI PROPIA EXPERIENCIA BABACHARAN.