30/09/2026
Para alcanzar a Dios, debemos despojarnos del ego ficticio y de la vanagloria. Ser auténticos significa presentar ante Cristo nuestro corazón tal cual es -con sus heridas, sus sombras y sus anhelos más profundos- para que su Luz pueda transfigurarlo. La mirada no se dirige hacia adentro para aislarse, sino para purificar el nous (el ojo del alma) y, desde esa transparencia, poder contemplar el rostro de Cristo.
En palabras inspiradas por la enseñanza del Dr. Agustín R., el viaje hacia Dios es una peregrinación desde la ilusión hasta la Verdad. Solo cuando nos presentamos sin disfraces ni artificios ante el Creador, descubrimos que al encontrar nuestra identidad más profunda y genuina, encontramos verdaderamente a Dios
P. Josue LR