15/08/2026
El consuelo de San Juan ante la Dormición de María
Según la piadosa tradición, cuando llegó la hora de la Dormición de la Santísima Virgen María, los Apóstoles se reunieron a su alrededor para acompañarla en sus últimos momentos.
Entre ellos se encontraba San Juan, el discípulo amado, quien había recibido de Jesús a María como Madre al pie de la Cruz. Al contemplarla partir, su corazón se llenó de tristeza, pues despedía en la tierra a aquella que había sido para él Madre, compañía y consuelo.
Los Apóstoles se acercaron a San Juan y compartieron su dolor, consolándolo en aquel momento de profunda aflicción. Pero, en medio de las lágrimas, permanecía una certeza: María no se despedía para siempre. Su Hijo la llamaba a la gloria.
La Dormición no fue para María un final, sino el paso hacia la vida eterna y la plenitud junto a Cristo.
Oremos por San Juan y por todos aquellos que hoy lloran la partida de un ser querido:
Santísima Virgen María, Madre del discípulo amado, consuela a quienes sufren y enséñanos a confiar, como San Juan, en la promesa de tu Hijo. Que en nuestras despedidas nunca perdamos la esperanza de volver a encontrarnos en la Casa del Padre. Amén.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.
San Juan, discípulo amado, ruega por nosotros.