01/01/2026
Estas imágenes muestran el estado en el que quedó Óscar Ordóñez, un niño de 14 años, luego de ser brutalmente agredido por miembros del Comité de Orden del Mercado de la Terminal de Huehuetenango, en Guatemala. Según testigos, el menor fue azotado con cables eléctricos como castigo para “darle una lección” y evitar que volviera a robar.
Óscar había tomado una bolsa de agua de un puesto del mercado sin pagar. Más tarde explicó que no tenía dinero, tenía sed y llevaba varios días sin comer.
Tras la agresión, unas mujeres lo encontraron tirado en la calle, gravemente herido y pidiendo auxilio, luego de que lograra escapar de quienes lo golpeaban sin piedad. El menor aseguró que la turba pretendía matarlo.
Tanto su tía como los vecinos reconocen que el niño tomó el agua sin pagar, pero coinciden en que nada justificaba el castigo salvaje que recibió.
Su tía declaró:
“Por un agua pura pues… pobre niño, tenía sed y hambre. Anda en la calle, ¿quién le da de comer? Por eso agarró el agua y le pegaron, y lo querían matar de una vez”.
Debido a la gravedad de las lesiones, Óscar fue trasladado de inmediato al área de pediatría, donde los médicos informaron que su pronóstico era reservado. Presentaba múltiples heridas, principalmente en el tórax y las extremidades inferiores.
Tras evaluaciones físicas y psicológicas, el personal médico determinó que el menor había sufrido maltratos previos durante gran parte de su vida.
Un médico señaló:
“Tiene lesiones antiguas. Este niño ya había sufrido agresiones antes; no todas las cicatrices corresponden a este hecho”.
Vecinos de la zona confirmaron que Óscar es un niño en situación de calle, que desde los seis o siete años trabaja para sobrevivir. Se dedicaba a lustrar zapatos en la terminal y pasaba la semana lejos de casa, regresando solo algunos días.
Otro vecino explicó:
“Su papá no quiere hacerse cargo y su mamá está con otra pareja. A ninguno le importan sus hijos, no lo cuidan”.
Al enterarse de la golpiza y del abandono de sus padres, su tía Doña Elena decidió llevarlo a vivir con ella para evitar que fuera enviado a un hogar estatal.
Ella afirmó:
“Yo lo estoy cuidando bien. Le doy sus tres comidas al día, caldo, carne o pollo”.
Actualmente, Óscar se recupera de sus heridas. Aunque sufre pesadillas en las que revive la agresión, ayuda en los quehaceres del hogar y expresa su deseo de volver a estudiar, con la esperanza de conseguir algún día un buen trabajo y apoyar a su familia.
Mi opinión:
Nada justifica el mal actuar de Óscar al tomar algo que no pagó, pero también es imposible no ponerse en su lugar. Hablamos de un niño de apenas 14 años al que sus propios padres nunca le importaron. Un menor que no solo fue abandonado emocionalmente, sino que además sufrió maltrato físico desde muy pequeño, algo que quedó en evidencia cuando los médicos confirmaron que tenía cicatrices antiguas en su cuerpo.
Óscar tiene 14 años, pero su cuerpo cuenta otra historia: la desnutrición lo hace parecer mucho más pequeño.
Ese día no robó por maldad, robó por necesidad. Tenía sed, hambre, y no había comido en días. Tomó una bolsa de agua que costaba apenas cincuenta centavos. En sus ojos no hay malicia, hay inocencia. En su mirada se refleja el cansancio de una infancia rota y el sufrimiento de un niño que solo intenta sobrevivir.
Lo más doloroso es ver su rostro: una carita marcada por el miedo, el dolor y el abandono. No es la cara de un delincuente, es la de un niño bueno al que la vida le negó protección, amor y oportunidades. Este caso no solo indigna, también entristece profundamente. Porque Óscar no necesitaba golpes ni castigos brutales; necesitaba ayuda, comprensión y alguien que se preocupara por él.
Historias como esta duelen porque nos recuerdan que muchas veces la sociedad castiga con dureza a quienes ya han sido castigados toda su vida. 💔
Por un año nuevo con mas Humanidad......🙏
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̃ezfeliz