12/05/2026
Llevas horas sin luz. El calor no da tregua. El refri ya está a punto de perder el frío. Y tú, que llevas años viviendo aquí, te acuerdas cuando esto no pasaba tan seguido.
Playa del Carmen no siempre fue así.
La ciudad creció, sí. Creció rápido, creció fuerte. Pero hay algo que no creció al mismo ritmo: la responsabilidad de quienes autorizaron ese crecimiento.
Antes existían límites. Alturas máximas, densidades permitidas, zonas protegidas. No eran obstáculos al progreso, eran el reconocimiento de que una ciudad tiene capacidad, y que sobrepasarla tiene consecuencias.
Hoy esos límites son letra mu**ta. Se aprobaron hoteles enormes, fraccionamientos masivos, torres donde no debía haberlas. Y la red eléctrica, el agua, el drenaje, siguieron siendo los mismos de antes, o peor: los mismos pero con el doble de carga.
CFE tiene lo suyo que responder, claro. Pero los apagones no nacen solos. Nacen de años de permisos sin visión. De priorizar la inversión sobre la sostenibilidad. De una planeación urbana que apostó al crecimiento sin preguntarse jamás qué vendría después.
El problema no es que Playa crezca. El problema es que quienes deben velar por que ese crecimiento sea responsable llevan mucho tiempo mirando para otro lado.
Y mientras los vecinos aguantamos el apagón del día, se siguen firmando permisos para seguir construyendo de una forma desproporcionada que nos deja sin los servicios más básicos como agua y luz.
“Texto encontrado en redes” 🥲