15/07/2026
La séptima y última carta a las iglesias de la antigua Asia Menor se dirige a la iglesia de la ciudad de Laodicea. Este último mensaje se encuentra en Apocalipsis 3:14-22. Laodicea era una ciudad rica e industriosa de la provincia de Frigia, en el valle del Lico.
En contraste con las otras seis iglesias, la iglesia de Laodicea no tiene nada digno de admiración. Jesús comienza el mensaje con condenación: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Tal vez eran ricos en cosas materiales. Pero, espiritualmente, los de Laodicea estaban en una condición miserable y lastimosa, peor aún porque no podían ver su necesidad.
Sus riquezas materiales no tenían ningún beneficio eterno, por lo que Jesús les ordena que acudan a Él en busca de las verdaderas riquezas espirituales. Solo Cristo nos puede dar una herencia eterna, vestirnos de justicia y sanar nuestra ceguera espiritual.