25/07/2026
DOÑA YOLA: UNA VIDA ENTRE LAS PIEDRAS Y EL MAR DE PETACALCO
Cada piedra guarda una historia. Algunas hablan del mar, otras del paso del tiempo y muchas llevan consigo las manos de las mujeres que, durante décadas, han encontrado en las playas de Petacalco una forma digna de sostener a sus familias.
Hoy, en Memorias de Petacalco, compartimos la historia de la señora Yolanda Manuela Núñez Rentería, conocida con cariño en la comunidad como “Doña Yola”.
Originaria de Canatlán, Durango, nació en 1947. En su juventud se desempeñaba como enfermera en Ciudad Juárez, Chihuahua, lugar donde conoció a quien se convertiría en su esposo, Jesús Álvarez Estrada, exmilitar que la llevó a conocer Petacalco.
Fue el 18 de octubre de 1976 cuando llegó a radicar definitivamente en esta comunidad, acompañada de su esposo y de su hija recién nacida. Desde entonces, Petacalco se convirtió en su hogar.
Doña Yola recuerda con profunda nostalgia aquellos años en los que el ostión se daba abundantemente y la pesca formaba parte esencial de la vida cotidiana de las familias.
Con el paso del tiempo comenzó a dedicarse a la recolección de piedras en las playas y a la venta de costales, una actividad noble y demandante que le ha dado sustento durante muchos años, al igual que a varias familias de Petacalco, principalmente a mujeres.
En 1992, Doña Yola y Doña Gude recolectaron algunas de las primeras piedras que fueron llevadas desde Petacalco hasta Valle de Bravo para ser exhibidas. Hacia esa ciudad también fueron destinados los primeros camiones cargados con piedras provenientes de nuestras playas.
Al recordar aquellos tiempos, Doña Yola habla con nostalgia de piedras que alguna vez fueron comunes y que hoy han desaparecido por completo, como “La Negra Coral”, “La Copia Blanca” y “La Azul Verde”.
También mantiene viva la memoria de las primeras mujeres recolectoras que conoció: su concuña Pasiana Valdovinos, Doña Gloria, Doña Hermida, Doña Carolina Díaz y Doña Estela, entre otras mujeres que iniciaron esta actividad y que, con su esfuerzo, abrieron camino para las nuevas generaciones. Algunas de ellas ya han fallecido, pero su historia permanece entre la arena, las piedras y los recuerdos de la comunidad.
Doña Yola representa la memoria viva de un Petacalco que ha cambiado con los años. Su historia es también la historia de muchas mujeres trabajadoras que, con paciencia, fortaleza y amor por su familia, han encontrado su sustento frente al mar.
Hoy reconocemos sus manos, su esfuerzo y sus recuerdos, porque hablar de Doña Yola es hablar de una parte importante de la historia social y cultural de Petacalco.
Mientras existan personas dispuestas a contar sus recuerdos, la memoria de nuestro pueblo seguirá viva.