17/07/2026
Antes de que millones de personas lo llamaran Bono, una adolescente decidió permanecer al lado de Paul Hewson cuando su vida acababa de quedar partida en dos.
Ali Stewart conoció a Paul en la escuela Mount Temple de Dublín. Ella tenía 12 años y él era apenas un curso mayor. Todavía no existía U2, no había discos, estadios ni multitudes. Solo eran dos estudiantes que coincidían en los pasillos y en el autobús escolar.
Poco después, la vida de Paul cambió brutalmente.
En septiembre de 1974, su madre, Iris, sufrió la ruptura de un aneurisma cerebral mientras asistía al funeral de su propio padre. Murió tres días más tarde. Paul tenía 14 años.
La casa continuó habitada por su padre y su hermano, pero él sintió que había perdido el centro de su familia. Se volvió más rebelde, impulsivo y difícil de comprender. Muchas de las canciones que escribiría décadas después seguirían regresando a aquella ausencia.
Ali no podía reemplazar a su madre ni borrar el duelo.
Simplemente permaneció cerca.
Lo acompañó durante una etapa en la que Paul todavía intentaba comprender qué hacer con la tristeza, la rabia y la sensación de abandono. Con el tiempo, aquella amistad se convirtió en algo más profundo.
En 1976 comenzaron formalmente su relación. Durante esa misma época, Paul respondió a un anuncio colocado en la escuela por un estudiante llamado Larry Mullen Jr., quien buscaba músicos para formar una banda.
El grupo todavía no se llamaba U2.
Ensayaba con dificultad, carecía de experiencia y no ofrecía ninguna garantía de futuro. Mientras Paul intentaba encontrar su voz frente a un micrófono, Ali construía su propia vida, sin saber que aquel muchacho terminaría convertido en una de las figuras más reconocidas del rock.
Se casaron el 31 de agosto de 1982 en la iglesia de Todos los Santos, en Raheny. U2 ya había publicado sus primeros discos, pero todavía estaba lejos de la fama mundial que llegaría poco después.
El éxito transformó casi todo a su alrededor.
Llegaron las giras interminables, los hoteles, los fotógrafos y las multitudes. Sin embargo, Ali nunca quiso ser simplemente “la esposa de Bono”. Retomó sus estudios y en 1989 obtuvo un título en Ciencias Sociales, Política y Sociología en University College Dublin, apenas semanas después del nacimiento de Jordan, la primera hija de la pareja.
Después nacerían Eve, Elijah y John.
Ali también desarrolló una extensa labor humanitaria y ambiental. En 1993 viajó a Bielorrusia para participar en un documental sobre las consecuencias del desastre nuclear de Chernóbil. Desde 1994 ha colaborado con Chernobyl Children International y ha visitado comunidades afectadas por la radiación.
En 2005 participó en la creación de Edun, una marca que buscaba promover relaciones comerciales más responsables y generar oportunidades de producción en África. El proyecto atravesó dificultades, pero reflejaba algo que Ali había defendido durante años: la ayuda no debía limitarse a la caridad, sino intentar crear independencia y trabajo digno.
Su presencia también quedó escondida en la música de U2.
Durante las sesiones de The Joshua Tree, Bono olvidó el cumpleaños de Ali porque estaba concentrado en la grabación. Como disculpa, escribió “Sweetest Thing”. Cuando la canción fue relanzada años después, Ali pidió que sus beneficios fueran destinados a los niños afectados por Chernóbil.
Bono ha reconocido que su matrimonio no ha sobrevivido gracias a una fórmula perfecta. Lo ha descrito como una relación sostenida por algo que puede ser incluso más resistente que el enamoramiento: la amistad.
En 2026 se cumplen cincuenta años desde que comenzaron a salir.
Medio siglo durante el cual él pasó de ser un adolescente herido a llenar estadios, y ella de ser su compañera de escuela a construir una identidad propia como madre, activista y empresaria.
Ali no conoció a una estrella del rock.
Conoció a un muchacho que había perdido a su madre, discutía con el mundo y todavía no sabía qué hacer con su dolor.
No podía imaginar en quién se convertiría.
Decidió acompañarlo cuando aún no había ninguna fama que hiciera fácil quedarse.