05/05/2026
A veces se piensa que la terapia es un espacio al que se puede ir “cuando se puede” o solo cuando todo se desborda. Pero la realidad es que el proceso terapéutico necesita constancia, compromiso y presencia.
No se trata solo de hablar de vez en cuando, sino de construir poco a poco, sesión a sesión, una relación contigo mismo más honesta y consciente. Cada ausencia interrumpe ese hilo, cada pausa prolongada hace que el proceso tenga que empezar de nuevo.
La terapia no es magia ni funciona por momentos aislados; es un camino. Y como todo camino, requiere dar pasos frecuentes para realmente avanzar.