05/09/2026
SU NOMBRE ERA ALEYDA
Desde el Colectivo Los Invisibles expresamos nuestra profunda indignación y solidaridad ante la pérdida violenta de Aleyda Romero Victorio, y nuestro respeto a su memoria y a quienes la amaban. Ocurrió el pasado 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
Aleyda fue una de las víctimas de un multihomicidio que ha conmocionado al país. Sin embargo, durante las primeras horas de la cobertura, mientras la identidad, historia y trayectoria de las otras víctimas eran ampliamente difundidas, Aleyda fue nombrada en distintos espacios únicamente por su ocupación: "la trabajadora del hogar", "la empleada" o "la nana".
Pero Aleyda tenía un nombre.
Tenía una historia.
Tenía una familia, sueños, vínculos y una vida propia.
Nombrarla no es un detalle. Es reconocerla como persona.
Desde el Colectivo Los Invisibles nos preocupa profundamente que, incluso frente a la muerte, puedan reproducirse las desigualdades que durante la vida colocan a quienes realizan trabajos domésticos en una posición secundaria. Ninguna persona debe ser reducida a la función que desempeña para otros.
Aleyda no era solamente quien realizaba labores domésticas en un hogar. Era Aleyda Romero Victorio: una joven cuya vida tenía valor por sí misma y cuya dignidad no dependía de su ocupación, de su condición económica ni del lugar que ocupaba dentro de una estructura laboral.
Por ello, hacemos un llamado a nombrar a las personas, reconocer sus historias y garantizar sus derechos, evitando que las desigualdades sociales y laborales se reproduzcan también en la manera en que se informa, se investiga y se imparte justicia.
La invisibilización puede ocurrir de muchas formas: en la sociedad, en el trabajo, en los medios, en las instituciones y también en los procesos de justicia, cuando la condición social de una persona termina opacando su identidad y sus derechos.
Las personas que realizan trabajo doméstico merecen condiciones laborales dignas, reconocimiento, seguridad social, protección y pleno respeto a sus derechos. La precariedad laboral no puede convertirse en una forma de invisibilidad.
Aleyda merece ser recordada por su nombre.
Merece ser reconocida como persona.
Merece justicia.
Aleyda no era solamente una asistente en el trabajo doméstico. Era Aleyda Romero Victorio.
Porque ninguna persona debe ser invisibilizada.
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