12/06/2026
¿Qué está ocurriendo en el surponiente de la CdMx y el norponiente del EdoMex?
Cuando el último árbol cae, el agua no desaparece de inmediato; primero pierde su equilibrio. Los bosques regulan la infiltración, estabilizan los suelos y amortiguan los extremos hidrológicos. Sin su cobertura, la lluvia que antes alimentaba acuíferos se convierte en escorrentía superficial, erosión y crecidas más intensas. Paradójicamente, una región puede estar rodeada de agua y, al mismo tiempo, sufrir escasez hídrica.
Las imágenes reflejan una de las mayores contradicciones ambientales de nuestro tiempo: destruir los ecosistemas que sostienen nuestra propia supervivencia. Desde una perspectiva científica, la deforestación reduce la evapotranspiración, altera los ciclos biogeoquímicos y disminuye la capacidad de captura de carbono. Cada árbol perdido no representa únicamente biomasa eliminada, sino también la pérdida de servicios ecosistémicos esenciales para la regulación climática, la biodiversidad y la seguridad hídrica.
La verdadera sostenibilidad no consiste en encontrar refugio cuando ocurre la crisis, sino en evitar que la crisis ocurra. Los árboles son infraestructuras naturales que trabajan silenciosamente las 24 horas del día: almacenan carbono, protegen cuencas hidrográficas, conservan suelos y sostienen la vida. Cuidar los bosques hoy significa asegurar agua, alimentos y resiliencia para las futuras generaciones. Porque el mejor lugar para refugiarse no es el último árbol que queda, sino un planeta donde los bosques sigan siendo abundantes.
Y por eso llueve tanto.