A escasos tres o cuatro kilómetros de Texcoco, pasando la muy interesante e importante Universidad de Chapingo (una antigua ex hacienda) , en donde se preparan los profesionales del campo mexicano y de donde han emergido entre otras cosas algunos de los estudios de naturación para azoteas tropicalizadas a las condiciones de nuestros país, además claro de los bellísimos murales de Diego Rivera, que
son sin duda un sitio para visitar y reconocer, de ahí por una carretera breve y todavía arbolada de sauces, se llega al centro de Huexotla, una antigua, muy antigua población con una gran cantidad de vestigios de muchas eras que nos cuentan con detalle sobre siglos de transiciones y múltiples historias. San Luis Huexotla, (lugar de sauces), como la conocemos por su significado toponímico náhuatl, es un pueblo ribereño, de esos que bordeaban la orilla del enorme conjunto de lagos de la Cuenca de México, en este caso, el gran lago de Texcoco. Fue el asentamiento de una importante ciudad prehispánica cuyos restos son aun revisables en el centro de la población y aun en parcelas alejadas hacia fuera de esta.