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DIÁLOGO CON GENTE MENTIROSA?NO!QUEREMOS SOLUCIÓN!!!
25/05/2026

DIÁLOGO CON GENTE MENTIROSA?
NO!
QUEREMOS SOLUCIÓN!!!

EXACTO!!!
18/05/2026

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LA CNTE Y EL MAL GOBIERNO, 15 DE MAYO DEL 26.
15/05/2026

LA CNTE Y EL MAL GOBIERNO, 15 DE MAYO DEL 26.

SEA O NO LA INFORMACIÓN NACIONAL, EN MICHOACÁN SÍ SON 5 "MARAVILLOSOS" DÍAS LO QUE APORTA UN GOBIERNO  "TRANSFORMADOR".
14/05/2026

SEA O NO LA INFORMACIÓN NACIONAL, EN MICHOACÁN SÍ SON 5 "MARAVILLOSOS" DÍAS LO QUE APORTA UN GOBIERNO "TRANSFORMADOR".

HACIENDO DESTROZOS CON LA MENTIRA, LA SOBERBIA Y LA IGNORANCIA.
09/05/2026

HACIENDO DESTROZOS CON LA MENTIRA, LA SOBERBIA Y LA IGNORANCIA.

A PRÁCTICAMENTE 9 AÑOS DE IMPUNIDAD, CERRÁNDOSE EL CERCO EN CONTRA DE LOS ASESINOS.
27/03/2026

A PRÁCTICAMENTE 9 AÑOS DE IMPUNIDAD, CERRÁNDOSE EL CERCO EN CONTRA DE LOS ASESINOS.

CUANDO SE PRIVILEGIA A LOS BANQUEROS Y SUS GANANCIAS MULTIMILLONARIAS Y SE SOSTIENE EL MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL..."HA...
18/03/2026

CUANDO SE PRIVILEGIA A LOS BANQUEROS Y SUS GANANCIAS MULTIMILLONARIAS Y SE SOSTIENE EL MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL..."HAY DEMANDAS QUE NO SE PUEDEN CUMPLIR".

Y todavía le rien los pendejetes, al ser sometidos y humillados."La foto de familia en Doral, Florida, tiene todos los i...
07/03/2026

Y todavía le rien los pendejetes, al ser sometidos y humillados.
"La foto de familia en Doral, Florida, tiene todos los ingredientes de una estampa colonial: doce líderes latinoamericanos posando sonrientes alrededor de Donald Trump, como vasallos que acuden a la corte a rendir pleitesía. Pero lo que se escenificó este sábado en Miami no fue una reunión diplomática más. Fue la confirmación de que el sueño de la Patria Grande —ese que Bolívar imaginó y que Chávez intentó resucitar— ha sido enterrado por sus propios herederos.

La convocatoria fue explícita: exclusivamente para gobiernos de derecha alineados con Washington. Y la respuesta fue unánime: allí estaban Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Nasry Asfura (Honduras), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Chaves (Costa Rica), José Raúl Mulino (Panamá), Luis Abinader (República Dominicana), José Antonio Kast (presidente electo de Chile) y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago). Once gobiernos que, en teoría, defienden la soberanía de sus naciones, pero que en la práctica acudieron a recibir órdenes.

Y las órdenes llegaron claras. Trump anunció una "nueva coalición militar" para "erradicar los cárteles y la delincuencia" en la región. Propuso "utilizar la fuerza militar" de manera conjunta. Comparó a los cárteles con ISIS y prometió aplicar en América Latina la misma receta que en Medio Oriente: bombas, drones y fuerzas especiales. Y mientras hablaba, los líderes asentían.

Lo más revelador no fue lo que dijo Trump, sino lo que callaron sus invitados. Nadie preguntó qué significa exactamente una "coalición militar" liderada por Estados Unidos en territorios soberanos. Nadie exigió conocer los límites de esa intervención. Nadie recordó que las últimas décadas están llenas de ejemplos donde la "cooperación militar" estadounidense terminó en bases permanentes, soldados con inmunidad diplomática y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

El mensaje a México fue particularmente brutal. Trump calificó al país como "el epicentro de los carteles" y advirtió que hará "lo necesario para detenerlos". Luego, casi como una ocurrencia, aclaró que le cae bien Claudia Sheinbaum, que tiene "una hermosa voz". La combinación es perfecta: el halago personal mientras se pisotea la soberanía nacional. El elogio a la persona mientras se condena al país. Y los líderes presentes, en lugar de rechazar esa lógica, la validaron con su silencio.

Pero hubo más. Trump sentenció que Cuba "está en sus últimos momentos de vida" y que pronto llegará "un gran cambio" a La Habana. Fue una declaración de guerra contra la Isla, pronunciada frente a gobiernos que deberían defender el principio de no intervención consagrado en todas las cartas regionales. Ninguno protestó. Ninguno recordó que el derecho internacional prohíbe a un país anunciar el fin de otro.

El contraste con otras regiones vuelve a ser brutal. Mientras en Medio Oriente, Irán responde con misiles a cada agresión estadounidense, mientras Hezbolá ataca posiciones israelíes y las milicias chiitas convierten cada base en objetivo legítimo, en América Latina los gobiernos se alinean dócilmente para recibir instrucciones. Allá el imperio suda, gasta, sangra. Aquí, simplemente, cobra.

Y el cobro tiene nombre y apellido. Bolivia, bajo Rodrigo Paz, que llegó al poder prometiendo orden y seguridad, ahora se subordina a una coalición militar extranjera. Ecuador, con Daniel Noboa, que debería estar resolviendo sus propios conflictos internos, se sienta en la mesa del invasor. Honduras, que aún sangra por las heridas del golpe de Estado de 2009, aplaude al mismo imperio que lo perpetró. Chile, que alguna vez fue faro de resistencia en el Cono Sur, se prepara para recibir a José Antonio Kast, el presidente electo que ya ha jurado lealtad a Trump.

El discurso de Trump incluyó una frase que debería helar la sangre de cualquier latinoamericano: "La única forma de derrotar a nuestros enemigos es apelando a nuestros aparatos militares". Nuestros aparatos militares, dijo. No los de cada país. Los de Estados Unidos. Porque en esta nueva coalición, los ejércitos latinoamericanos no serán socios. Serán apéndices. Tropas auxiliares. Carne de cañón para una guerra que no es suya.

La cumbre se llamó "Escudo de las Américas". Pero un escudo que se coloca en Miami, bajo órdenes de Washington y con vasallos sonrientes, no protege a nadie. Protege al imperio. Asegura sus intereses. Garantiza que el saqueo continúe sin resistencia.

Los líderes reunidos en Doral regresarán a sus países con la foto y el aplauso. Pero también con una deuda impagable: la de haber entregado la dignidad de sus naciones a cambio de nada. Porque Trump no ofreció inversiones, ni respeto, ni siquiera un trato igualitario. Ofreció órdenes. Y ellos, de pie, las aceptaron.

Mientras tanto, en el Estrecho de Ormuz, los misiles siguen volando. En Bagdad, las embajadas arden. En Beirut, los cohetes de Hezbolá recuerdan que la resistencia no es un discurso, sino una decisión. Y en América Latina, doce gobiernos demuestran que el antiimperialismo, cuando no va acompañado de fuerza, termina convertido en una selfie con el verdugo.

El escudo está roto. Y quienes debían sostenerlo prefieren la comodidad de la sumisión. La historia, como siempre, juzgará. Pero mientras tanto, el imperio avanza. Y aquí, una vez más, solo hay silencio. Ese silencio que pesa más que cualquier derrota."

Texto tomado de la Sexta Nota.

UNA TRAS OTRA DE LOS MORENOS Y SU AUTO LLAMADA 4T COMO PARTE DE LA ESTRUCTURA DE UN ESTADO, ALINEADO YA SIN VERGÜENZA, A...
16/02/2026

UNA TRAS OTRA DE LOS MORENOS Y SU AUTO LLAMADA 4T COMO PARTE DE LA ESTRUCTURA DE UN ESTADO, ALINEADO YA SIN VERGÜENZA, AL MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL.
Nombran a Nadia López como relevo de Marx Arriaga en la SEP; esta es parte de su trayectoria:
Nadia López García tiene 26 años. Es una mujer mixteca que usa orgullosa una falda azul que le hicieron sus tías, una blusa que le bordó su abuela Natalia y un rebozo que le regaló su mamá.
"Este martes recibió de manos del presidente Enrique Peña Nieto el Premio Nacional de la Juventud 2018 por su labor en el Fortalecimiento de Cultura Indígena .

“Ser joven es resistir, y ser joven indígena es resistir doblemente”, dice Premio Nacional de la Juventud".
Junto con otros 17 jóvenes talentosos mexicanos, recibió el galardón, en la residencia oficial de Los Pinos, con su rebozó sobre sus hombros. Ahí, frente al Presidente de México, narró su vida.

“Escurren las lágrimas de mi madre a quien le pusieron ceniza en la boca para que olvidara su lengua. Mi madre, quien hoy vive con la mitad de su corazón. Soy Nadia, una mujer de la mixteca alta de Oaxaca; hija de una mujer que fue monolingüe hasta los 15 años y que no concluyó su educación primaria, porque no podía hablar en español.

“Una mujer que recibió castigos por hablar y pensar en la lengua mixteca. Soy nieta de una mujer que a sus 60 años pudo escribir por primera vez su nombre. Soy bisnieta de Catarina, quien murió sin que una clínica ni un doctor llegaran a la comunidad. Soy mujer, soy indígena, soy migrante y soy joven”, inició.

Indicó ante el presidente Peña que quizá todas estas características son las que “dolorosamente” presagian un futuro poco alentador. Advirtió que aunque mucho se ha trabajado y logrado por los derechos de los pueblos indígenas, los migrantes, las mujeres y los jóvenes, aún falta mucho por hacer.

“Ser joven es resistir, y ser joven indígena es resistir doblemente”.

Narra que creció en los campos de fresa, tomate y pepino junto a cientos de niñas y niños jornaleros migrantes, que año con año migran con sus padres al Norte, para trabajar en los campos de cultivo, en el Valle de San Quintín.

Nadia cortaba fresas y hacía “bolis” -agua de sabor congelada en pequeñas bolsas de plástico- que vendía en la escuela, ahorraba el dinero que ganaba y se los daba a sus padres porque así sentía que más pronto regresaría a su pueblos, a su casa, a sus abuelas, a su tierra, al lado de los suyos.

Recuerda que estando en Baja California escuchó por primera vez a su madre hablar una lengua diferente, “que sonaba como la lluvia”.

Ella y sus hermanos dejaron de jugar para ponerle atención, pero su madre bajó la mirada y se calló para empezar a hablar en español.

“Mi madre no nos enseñó la lengua desde pequeños. Pensó que así nos evitaría la discriminación y la exclusión. Hasta ese momento no era consciente del gran dolor que mi mamá cargaba.

"Ese dolor se convirtió en mi inspiración para realizar mi trabajo. Todos los días trabajo para que más historias, como la de mi madre, no se repitan. Para erradicar el racismo y la discriminación hacia los pueblos indígenas.

“Para compartir que nuestros pueblos originarios han resistido por no desaparecer, por no olvidar nuestras palabras; por seguir soñando en cada una de las 68 lenguas que se hablan en México. Un país multilingüe, de una diversidad cultural y lingüística inimaginables”.

Dice que hoy trabaja para que ninguna persona sienta temor, ni vergüenza de decir: “Yo soy indígena”.

Para que las lenguas originales y las formas de ver el mundo nunca mueran. “Ser indígena es eso: es tener un mundo y no renunciar a él”.

Continua su historia. Recuerda que el camino para volver su sueño de defensa de la cultura indígena se hiciera realidad la obligó nuevamente a migrar. Viajó a la Ciudad de México para estudiar en la UNAM.

“Los esfuerzos por conseguir los recursos para perseguir este sueño y cumplirlo viajaron también conmigo. Vendí ropa, café, fui mesera y hasta lavé ajeno para solventar mis estudios”.

Narra ese momento en CU, donde estuvo a punto de renunciar:

“Hace algunos años, sentada frente a la Biblioteca Central de la UNAM, lloré, como casi nunca, y estuve a punto de rendirme. Lloré de rabia e impotencia. Me dolió darme cuenta que muchas veces tuve que decir que algo no se me antojaba o que no lo necesitaba, porque sabía que mis papás no podían comprarlo.

“Darme cuenta que en infinidad de ocasiones tuve que elegir entre echarme un taco o comprar las copias de la escuela. Darme cuenta que estaba nadando contra corriente. Frente a los murales de mi universidad, llegué a enojarme por no haber nacido en un hogar rico, por no tener padres profesionistas; por no tener amistades de dinero que pudieran financiar mis estudios, mis pasajes o invitarme una comida”.

Dice que llevó ese dolor a cuestas mucho tiempo hasta que un día recordó los esfuerzos con los que sus padres emprendieron camino al norte para buscar un mejor nivel de vida para sus hijos.

“Recordé a mi madre escondida para que no la escucháramos hablar en mixteco. Recordé a esa mujer que trabajó duramente para convertir a su hija en la primera integrante mujer de su familia en ir a la universidad. Fue entonces cuando fui enteramente consciente de que sí, sí podemos desafiar al futuro; que podemos cambiar nuestras historias de pobreza, violencia y discriminación, por historias de triunfo, de solidaridad, de éxito”.

A un paso del Presidente de México, esta mujer de la comunidad oaxaqueña de La Soledad Caballo Rucio considera que no importa de donde venga una persona, sino que lo importante es hacia dónde va y qué hace para lograrlo.

“Desde ese día me atreví a hacer poesía, narrativa y ensayo en lengua mixteca. Me atreví a realizar talleres y conferencias para el fortalecimiento de las identidades, el empoderamiento de la mujer indígena. Me atreví a trabajar con niños que han sufrido violencia por hablar sus lenguas maternas, a crear una plataforma de traducción en lenguas indígenas. Me atreví y me atrevo a soñar”.
“Soñemos juntos, en distintas lenguas, por un México más justo, más libre y más incluyente. Señor Presidente: Tenga la seguridad que de hoy usted ha sembrado, en esta generación, la semilla para que en México crezcan todos nuestros sueños. No nos vamos rendir”.
Nota del Universal 16 10 2018.

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