Otras Masculinidades Posibles

Otras Masculinidades Posibles No pretendemos imponer una forma correcta de ser hombres

Diversidad, no nos dejemos engañar
10/07/2026

Diversidad, no nos dejemos engañar

Eso
10/07/2026

Eso

Lastima que sea necesario recordarlo.

Pilas vatos
10/07/2026

Pilas vatos

𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐨𝐥𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨. 𝐄𝐬 𝐥𝐚 𝐩𝐞́𝐫𝐝𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐨𝐥.

Durante mucho tiempo se les enseñó a muchas mujeres que callar era una virtud, que aguantar era una prueba de amor y que ceder era la única forma de conservar una relación.

Hoy muchas decidieron romper con esa idea.

Aprendieron a poner límites, a decir “no”, a exigir respeto y a marcharse cuando el costo de quedarse era su propia dignidad.

Y entonces apareció el mismo discurso de siempre:

“Las mujeres ya no son como antes.”

Claro que no.

𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐧𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐢́𝐚𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐞𝐥 𝐚𝐩𝐨𝐲𝐨 𝐨 𝐥𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐧𝐞𝐠𝐚𝐫𝐬𝐞.

No cambió el valor de las mujeres.

𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨́ 𝐬𝐮 𝐝𝐢𝐬𝐩𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚 𝐭𝐨𝐥𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐨 𝐢𝐧𝐭𝐨𝐥𝐞𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞.

Y cuando alguien se enoja porque ya no puede controlar, manipular o imponer sus reglas, quizá el problema nunca fue el cambio de las mujer.

𝐄𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚 𝐞𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐜𝐫𝐞𝐢́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨.

Porque una relación sana no se sostiene con obediencia.

𝐒𝐞 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐨.

Pues sí
06/07/2026

Pues sí

𝗘𝗟 “𝗕𝗨𝗘𝗡 𝗣𝗔𝗦𝗔𝗗𝗢”… ¿𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗤𝗨𝗜𝗘́𝗡?

Hay una idea que se sigue repitiendo como si fuera sentido común:

Que un hombre puede elegir a una mujer por su “pasado”.

Pero casi nunca se escucha la pregunta inversa:

¿Y quién evalúa el pasado de los hombres?

Porque el mismo sistema que llama “usada” a una mujer por haber tenido varias parejas, suele llamar “experto” o “todo un hombre” a quien hace exactamente lo mismo.

Eso no es moral.

𝗘𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗼𝗯𝗹𝗲 𝘃𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗿.

El problema nunca ha sido el pasado de las mujeres.

El problema es una cultura que sigue creyendo que el cuerpo de una mujer debe cumplir requisitos para ser considerado “valioso”, mientras el comportamiento de los hombres rara vez recibe el mismo escrutinio.

Una persona no vale más por tener menos relaciones sexuales.

Tampoco vale menos por haber ejercido libremente su sexualidad.

𝗟𝗮 𝗱𝗶𝗴𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗺𝗶𝗱𝗲 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝗹 𝘀𝗲𝘅𝘂𝗮𝗹.

Lo que sí debería importar en una relación es el respeto, la honestidad, la responsabilidad afectiva y la capacidad de construir un vínculo sano.

Porque cuando una sociedad se obsesiona con controlar el pasado de las mujeres, deja de exigir cuentas sobre el presente de los hombres.

Y esa diferencia tiene un nombre:

𝗠𝗮𝗰𝗵𝗶𝘀𝗺𝗼.

02/07/2026

Ayer les dije que hoy les explicaba cómo está eso de los límites.
Primero: entender qué límite significa límite.

Veamos: los límites de la cancha de futbol son las línea de meta y las laterales, ¿no?
Ni el árbitro las extiende. Hasta ahí llega el campo. No se alarga según el humor que andes o si es domingo o día festivo. Son los límites.

Bueno, pues en la crianza los límites son lo mismo.

Habiendo entendido esto (espero), va:

Los límites empiezan desde el nacimiento, pero la forma de ponerlos cambia conforme madura el niño. (Las canchas infantiles son más chicas).

No te esperes a que “entienda”.

Un error frecuente es creer que “como todavía es bebé, no hay que poner límites”.

La evidencia dice lo contrario.

Los primeros límites no son castigos ni regaños. Son la manera en que el adulto organiza un ambiente seguro y predecible:

* no dejar que se lastime;
* establecer rutinas de sueño y alimentación;
* retirar objetos peligrosos;
* responder con calma y consistencia.

El bebé todavía no obedece reglas, pero sí empieza a aprender que el mundo tiene estructura y que sus cuidadores son predecibles.

Aquí detente a reflexionar: para el niño tienes que ser predecible. El pequeño debe saber SIEMPRE, que esperar de ti.

Entre los 9 y 12 meses:

La AAP recomienda comenzar a orientar a los padres sobre disciplina desde aproximadamente los 9 meses, porque aparecen conductas como:

* jalar cables,
* abrir cajones,
* tocar enchufes,
* lanzar objetos,
* explorar todo.

Aquí los límites consisten principalmente en:

* decir un “no” tranquilo y firme;
* redirigir la atención;
* retirar el peligro;
* ser absolutamente consistentes.

Dije “absolutamente”. Nada de: Ayer ganó México, ando feliz y lo dejaré que coma cheetos hasta que se empanzurre.

No esperes obediencia perfecta, sino aprendizaje gradual.

Entre 18 y 24 meses:

Es cuando aparecen los famosos “terribles dos”.

Ahora el niño ya comprende reglas sencillas.

En esta etapa la evidencia recomienda:

* pocas reglas, pero muy claras;
* consecuencias inmediatas y relacionadas con la conducta;
* validar la emoción (“sé que estás enojado”);
* mantener el límite (“pero no se pega”).

No negociar los límites de seguridad.

Ofrecer opciones cuando sea posible.

Por ejemplo:

“No puedes correr hacia la calle. Puedes caminar conmigo o te cargo.”

A partir de los 2 años:

Aquí comienza la disciplina propiamente dicha.

La literatura recomienda:

* reglas consistentes;
* consecuencias lógicas;
* reforzar mucho más las conductas positivas que castigar las negativas;
* evitar gritos y castigos físicos.

Incluso el “tiempo fuera” puede introducirse alrededor de los 24 meses, si se utiliza correctamente y sólo para conductas específicas.

¿Qué dicen los paidopsiquiatras?

Existe un amplio consenso en que la combinación más saludable es la crianza con autoridad (authoritative parenting):

* mucho afecto,
* mucha cercanía,
* mucha explicación,
* pero también límites claros. Muy claros.

No es permisividad ni autoritarismo. Es… lo que es.

Los estudios muestran que este estilo se asocia con mejor autorregulación, mayor autoestima, mejor desempeño escolar y menos problemas de conducta.

Los límites no empiezan cuando el niño desafía a sus padres. Si te esperas a poner límites a los 4 años, vas a tener muchos problemas y a los 8 estas perdido. Necesitarás ayuda profesional.

En otras palabras:

Los límites no aparecen de golpe a los dos o tres años; se construyen desde el primer día de vida, adaptándose al desarrollo del niño.

Además te prometí sustento académico:

American Academy of Pediatrics, de pediatras del desarrollo, paidopsiquiatras y psicólogos del desarrollo como Daniel J. Siegel, Tina Payne Bryson y Diana Baumrind.

Citas en Torreón: 871 113 6695

Muchos hombres no podemos
02/07/2026

Muchos hombres no podemos

𝐋𝐎𝐒 𝐂𝐇𝐈𝐒𝐓𝐄𝐒 𝐓𝐀𝐌𝐁𝐈𝐄́𝐍 𝐑𝐄𝐕𝐄𝐋𝐀𝐍 𝐌𝐈𝐄𝐃𝐎𝐒.

Cada vez que alguien publica este tipo de imágenes, dice que es “solo humor”.

Pero vale la pena preguntarse…

¿Qué es exactamente lo que causa tanta gracia?

Porque nadie está diciendo que todas las mujeres puedan descargar un camión.

Del mismo modo que nadie afirma que todos los hombres puedan hacerlo.

La verdadera diferencia es que unas personas imaginan un escenario imposible para burlarse…

Mientras otras saben que basta con publicar una vacante real.

𝐏𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐫𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧.
𝐏𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐡𝐨𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨.
𝐏𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐝𝐨.

Y verás aparecer mujeres fuertes, capacitadas y dispuestas a trabajar.

Lo que probablemente no encontrarás…

Son mujeres dispuestas a hacerlo gratis, solo para demostrarle algo a quien hizo el meme.

Porque 𝐥𝐚 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥𝐝𝐚𝐝 𝐧𝐨 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐚𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐨𝐛𝐫𝐚𝐫.

Significa que quien tenga la capacidad pueda acceder a la oportunidad en las mismas condiciones y con el mismo respeto.

Tal vez el verdadero miedo no es que una mujer no pueda descargar un camión.

𝐓𝐚𝐥 𝐯𝐞𝐳 𝐞𝐥 𝐦𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐮𝐛𝐫𝐢𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢́ 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞… 𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐝𝐞𝐦𝐚́𝐬 𝐜𝐨𝐛𝐫𝐚𝐫𝐚́ 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐮 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐯𝐚𝐥𝐞.

Porque la igualdad nunca ha consistido en demostrar quién carga más peso.

𝐂𝐨𝐧𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐩𝐞𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐣𝐮𝐢𝐜𝐢𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐞 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐞𝐫 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫𝐞𝐬.

02/07/2026
Básico
02/07/2026

Básico

No es nada sobresaliente hacer nuestras obligaciones

02/07/2026

𝐏𝐀𝐆𝐀𝐑 𝐍𝐎 𝐓𝐄 𝐃𝐀 𝐃𝐄𝐑𝐄𝐂𝐇𝐎 𝐒𝐎𝐁𝐑𝐄 𝐍𝐀𝐃𝐈𝐄.

Hay hombres que comparten esta imagen convencidos de que dice una gran verdad.

Pero, en realidad, revela una forma muy preocupante de entender las relaciones entre hombres y mujeres.

Porque el problema no es que una mujer cobre por crear contenido.

𝐄𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚 𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐜𝐫𝐞𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐚𝐠𝐚𝐫 𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐚 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫.

Poder para opinar sobre su vida.

Poder para insultarla.

Poder para exigirle.

Poder para sentirse dueños de alguien a quien ni siquiera conocen.

Eso no habla de libertad.

𝐇𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐢𝐭𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨: la idea de que, porque hubo dinero de por medio, ahora una mujer les debe algo.

Y no.

𝐄𝐥 𝐝𝐢𝐧𝐞𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐬𝐞𝐫𝐯𝐢𝐜𝐢𝐨. 𝐍𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐠𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚.

Lo más contradictorio es que muchos de quienes hacen estos memes también consumen ese contenido.

Primero pagan.

Después desprecian a quien hizo posible aquello por lo que pagaron.

𝐍𝐨 𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐡𝐞𝐫𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚. 𝐄𝐬 𝐡𝐢𝐩𝐨𝐜𝐫𝐞𝐬𝐢́𝐚.

La conversación no debería girar alrededor de si una mujer decide vender contenido.

Debería preguntarnos por qué sigue habiendo hombres que creen que pagar les da permiso para cosificar, juzgar o humillar.

Porque una sociedad más igualitaria no se construye controlando las decisiones de las mujeres.

𝐒𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐞𝐧𝐬𝐞𝐧̃𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮́𝐧 𝐩𝐚𝐠𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝.

02/07/2026

Participa en el taller de técnica teatral. Tragicomedia política para públicos críticos.
Jueves a las 5 p.m. Plaza de la Soterraña.
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