18/08/2026
💠🦌🔥 EL NACIMIENTO DEL SOL 🔥🦌💠
Con todo y la presencia del Fuego, la luz no era fuerte, no existía la luz que el mundo necesitaba, con trabajo se distinguían las cosas. Era necesario un nuevo proyecto de creación. Tamatzi tenía un plan que explicó a todos.
Teiwari Yukauna, el ayudante de Tokipa, siguiendo el plan de Tamatzi, sacrificó a un niño de cinco años con ayuda de sus (flechas) de plumas de águila y lo arrojó al Fuego. Sin embargo, para el asombro de todos, de las llamas salió el pájaro , con sus hermosas plumas negras, rojas y blancas.
Cinco días después (que en aquellos tiempos equivalían a cinco años) quemaron a otro niño y de las llamas salió , el pájaro de pecho rojo y alas azules.
Del tercer niño que arrojaron a los cinco días, nació el pájaro rojo y negro. Del cuarto niño nació el de las alas rojas y el copete gris.
Finalmente, del quinto niño nació , el cardenal de plumas bermejas.
Con tanto fracaso, Tamatzi estaba triste y silencioso. Sus miradas vagaban por los montes y los llanos, iluminados solamente por las hogueras y por la pálida luz de la viejecita Erena.
Cerca de ahí jugaban todos los seres que, por aquellos días eran mitad hombres y mitad animales: el hombre/serpiente, el hombre/codorniz, el hombre/guajolote, el hombre/guacamaya y muchos seres más.
Corrían detrás de una rueda de pochota, con las figuras de los dioses, que giraban, trataban de atinarle con sus flechas. Pero no lo lograban.
Sólo alguien le atinaba a la rueda en cada intento, sin fallar nunca: un niño muy feo, con los ojos hinchados, con el cuerpo lleno de pústulas y granos, le decían el Niño Buboso.
A Tamatzi Kauyumari le gustó la buena puntería del Niño Buboso. Mandó a dos kakaɨyarixi a buscarlo: primero fue uno y luego fue el otro. Pero el niño se negaba a venir. Seguía flechando con tino la rueda de pochota.
Entonces, Tamatzi mandó a sus dos hermanos, y , los hermanos Venado 🦌 menores. Al verlos venir, el niño se metió en su casa y los venados lo siguieron para decirle:
— Te llama Tamatzi, quiere hablar contigo. Es urgente. Es el Hermano Venado Mayor, nadie puede hacerlo esperar.
— El niño no contestaba.
Entonces, desesperados, lo cogieron de los brazos para arrastrarlo, pero el niño, transformado en Haiku 🐍 (culebra), se les escapó y se metió en un agujero.
— Se convirtió en culebra
— Le dijeron a Tamatzi.
— Vuelvan por él. No importa que sea una culebra, pero cuando volvieron por él, el niño los esperaba convertido en tigre 🐯🐅 y los asustó mucho.
— Ya no nos mandes Tamatzi, se convirtió en tigre y quiere devorarnos, tenemos miedo.
— Como tigre o como culebra, tienen que ir por él y traerlo a la fuerza.
Afortunadamente, cuando llegaron por él, el tigre había desaparecido y el niño había recuperado su forma.
— ¡Esta vez no te escapas!
— Le dijeron los hermanos, mientras lo tomaban por un brazo y una pierna, pero el brazo y la pierna se desprendieron del cuerpo del niño, como si estuvieran pegados con cera.
Esta nueva magia asustó más a los venados que la magia del tigre y la culebra. No sabían que hacer, tenían agarrados el brazo y la pierna y el niño se reía de ellos mirándolos con sus ojos hinchados.
Cuando dejó de reír, el Niño Buboso se acercó a los venados y dijo:
— No tengan miedo, mi madre, Tatei y mi padre Tateiwari, me dieron permiso para acompañarlos. Pero antes, Tamatzi Kauyumari tiene que hacer un (un templo), un bastón, un (ojo de dios), una flecha (+r+) y (jícaras), cuando estén listos, voy con ustedes.
Cuando el xiriki fue construido y las ofrendas estuvieron listas, el mismo Tamatzi Kauyumari, acompañado de sus dos hermanos, salió en busca del Niño Buboso.
— Aquí traemos el bastón y las ofrendas que pediste, el xiriki está allá, en el medio mundo donde vive tu padre Tateiwarí.
Watemukame y Ushikuikame lo tomaron con reverencia de los brazos y dieron juntos cinco pasos, así llegaron al xiriki.
Atrás venían los compañeros del niño, los hombres/animal que jugaban con la rueda de pochota en el cerro y todos los kakaɨyarixi, los que pertenecían a una antigua generación y que, más tarde, se transformarían en rocas y en plantas.
— ¿Están de acuerdo los dioses y los kakaɨyarixi?
— Preguntó el Niño Buboso.
— Estamos todos de acuerdo.
El Niño Buboso con toda solemnidad dijo entonces:
— Tú, Tamatzi Kauyumari, ocuparás el oriente; Ushikuikame el sur; Watemukame el norte; Tatei N+'ariwame el poniente y tú, padre mío Tateiwarí , te quedarás en el centro del mundo.
Y le entregó un bastón a Itzú diciéndole:
— Tú permanecerás con Tateiwari en el medio mundo y serás gobernador.
Después tomó una vara, la vara del capitán, y se la dio a otro hombre de los que ahí estaban.
Y dijo:
— Tú serás el capitán y siempre andarás a la derecha del gobernador.
— Y tú, dijo a otro de los asistentes dándole una nueva vara, tú serás alcalde y siempre andarás a la izquierda del gobernador.
Tomó luego una tercera vara, se la dio a un tercer hombre que eligió y le dijo:
— Tú serás comisario y siempre andarás detrás del gobernador.
El Niño Buboso sabía que había llegado la hora de que naciera el Sol.
Una vez terminada la ceremonia para nombrar los cargos, pidió a los presentes que encendieran velas.
Les explicó que las velas encendidas le ayudarían a subir en el cielo (es por esto que se encienden velas durante las fiestas, al amanecer, cuando aparece el sol en el oriente: para ayudarlo a subir).
Entonces dijo a sus compañeros de juego:
— Ahora que todos ocupan sus lugares, quiero ponerme de acuerdo con ustedes, compañeros míos, hombre/guajolote, hombre/codorniz, hombre/guacamaya, hombre/perico: les pido que se queden en el centro del mundo para que, cuando yo inicie el largo viaje que emprenderé, ustedes me digan si oyen o si no oyen mi paso.
Y se despidió de todos diciendo:
— Ha llegado el momento del sacrificio, ha llegado el momento de morir.
Tamatzi, bisabuelo mío, Cola de Venado, Hermano Mayor, no me quites la vista de encima. Mírame siempre, padre mío.
Brincó sobre la lumbre de sur a norte, de norte a sur, de oriente a poniente y de poniente a oriente. Entonces se metió en medio del fuego.
En ese momento se produjo un gran remolino. Nunca se había sentido jamás un viento más fuerte.
El remolino arrastró las enfermedades del cuerpo del Niño Buboso y salpicó con ellas a las autoridades que contemplaban los hechos con asombro: les arrojó las enfermedades en las caras y en los cuerpos.
A Itzú le pegó catarro, al capitán mal de ojo, pulmonía al alcalde, viruela al comisario. Fue entonces cuando aparecieron las enfermedades en el mundo, por primera vez.
En su andar y pasado el tiempo, el Niño Buboso cruzó Shewitemaka, el primer mar; cruzó Jutariakamaka, el segundo mar; cruzó Jairakamaka, el tercer mar.
Pero ninguno de sus amigos hombres/animal escucharon su paso.
Entonces, todos se fueron a Le’unar, en el Cerro Quemado y cuando el Niño Buboso cruzó Nauriakamaka, el cuarto mar, todos oyeron con claridad su paso.
Feliz cantó el gallo 🐓, felices cantaron los pájaros 🐦 y todos dijeron lo que estaban oyendo.
A las cinco de la mañana el Niño Buboso cruzó Aushiwiriamaka, el quinto mar, un mar hirviente de espumas, y esta vez todos lo oyeron y todos respondieron hablando a su manera: hubo bandadas de verdes pericos 🦜, de guacamayas, de codornices y de aves marinas que se alzaban de las espumas del mar y volaban hacia el Sol 🌞 naciente tratando de ayudarlo a subir, con su canto.
Todos se dirigían al Sol, los venados 🦌, los jaguares 🐆, la ardilla 🐿️, el conejo 🐇, las serpientes 🐍. Pero, como no tenía nombre todavía, no sabían cómo dirigirse a él, no sabían cómo nombrarlo 🤔.
Fue entonces cuando se escuchó el graznido del guajolote que decía:
“¡Weshikoa, , tao!".
“¡Nuestro padre, el Sol”!
Y desde ese día, Tao es el nombre del sol y Tao se le sigue llamando.
Más de pronto, todos se dieron cuenta de un peligro: el calor del Sol era insoportable, no podía subir más en el cielo. Los kakaɨyarixi se fundieron, se aplastaron y quedaron convertidos en lo que ahora conocemos como piedras kakaɨyarixi; las lagartijas, las iguanas 🦎 y los escorpiones 🦂 se metieron despavoridos abajo de las rocas; la víbora prieta se echó al agua para salvarse; los jaguares corrieron a ocultarse en las cavernas.
Entonces, Tamatzi Kauyumari 🦌 dijo:
— Nuestro Padre Sol está muy bajo. Yo trataré de subirlo con mis cuernos.
— Y lo empujó un poco preguntando — ¿Así está bien?
— ¡No, no!, nos estamos ahogando de calor, súbelo otro poco.
Tamatzi subió a Tao, cuatro veces más y, a la quinta, disminuyó por fin la fuerza del Sol.
Así fue como, después de tantos ensayos, después de tantos intentos, después de tantos fracasos, los formadores vieron por fin realizado su proyecto: el mundo tenía ahora Fuego 🔥, Luna 🌝 y un Sol 🌞resplandeciente que todo lo alumbraba.
💠🦌🔥