Orden de Carmelitas Descalzos Seglares de Monterrey

Orden de Carmelitas Descalzos   Seglares de Monterrey La OCDS es una asociación de fieles que se comprometen a procurar la perfección evangélica en el

20/08/2026

Teresa y Juan. Ávila y el Carmelo. Dos vidas unidas por una misma búsqueda de Dios.

A las puertas del Convento de La Santa, en Ávila, la mirada de Teresa parece encontrarse estos días con la imagen de san Juan de la Cruz y con unas palabras que resumen buena parte de su camino espiritual: «La esperanza tanto alcanza cuanto espera».

En pleno Año Jubilar Sanjuanista 2026, esta imagen nos recuerda la profunda amistad espiritual que unió a los dos grandes maestros del Carmelo y una certeza que sigue hablando a nuestro tiempo: aun en medio de la noche, siempre hay razones para seguir esperando.

19/08/2026

464 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE SAN JOSÉ DE ÁVILA. El 24 de agosto de 1562, fiesta del apóstol san Bartolomé, santa Teresa de Jesús fundó el monasterio de San José en la ciudad de Ávila.

En septiembre de 1560, mientras Teresa de Jesús conversaba con sus sobrinas y algunas religiosas sobre la situación de la Iglesia ante la expansión de la Reforma protestante, nació el proyecto de fundar un monasterio pequeño y austero, dedicado a la oración. Inspirada por los antiguos ermitaños del Carmelo y por san Pedro de Alcántara, Teresa comenzó a pensar en una comunidad que viviera con mayor sencillez y recogimiento. Aunque al principio dudaba, durante la comunión recibió interiormente la certeza de que Cristo quería que lo procurase.

Comenzaron entonces dos años de dificultades. Sus conocidos, incluido su confesor, consideraban la iniciativa una locura. Teresa buscó el parecer de personas de autoridad espiritual, como san Pedro de Alcántara, san Francisco de Borja y san Luis Bertrán, que la apoyaron. También obtuvo inicialmente el respaldo del provincial del Carmelo y solicitó un Breve pontificio. Sin embargo, cuando el proyecto se conoció en Ávila, surgió una fuerte oposición y el provincial retiró su apoyo.

Acusada incluso de alumbrada y endemoniada, Teresa recurrió al dominico Pedro Ibáñez, uno de los teólogos más prestigiosos de la ciudad. Le entregó un extenso memorial sobre su vida espiritual, en el que manifestaba tanto la certeza de que Dios obraba en ella como su voluntad de someterse al juicio de la Iglesia. El dictamen de Ibáñez fue favorable y constituyó un importante respaldo.

Como el provincial ya no aceptaba la fundación bajo su obediencia, Teresa consiguió un nuevo Breve que la colocaba bajo la autoridad del obispo. Don Álvaro de Mendoza se resistía también a aceptarla, pero san Pedro de Alcántara intercedió personalmente. Finalmente, después de entrevistarse con Teresa, el obispo quedó profundamente impresionado y decidió apoyarla. Desde entonces se convirtió en amigo y confidente de la Santa.

Mientras continuaban las dificultades, Teresa impulsó personalmente las obras de una pequeña casa situada fuera de las murallas. La pobreza de los medios, los problemas de construcción e incluso el accidente sufrido por uno de sus sobrinos hicieron más difícil el proyecto. Finalmente, con ayuda de su hermano Lorenzo, que envió dinero desde América, pudo acondicionar una pequeña iglesia y unas dependencias que, por su pobreza y sencillez, evocaban el portal de Belén. El 24 de agosto de 1562 se inauguró el convento de San José. Teresa tenía entonces cuarenta y siete años.

Los comienzos fueron muy duros. El Ayuntamiento reunió a numerosas autoridades civiles y religiosas para estudiar la posibilidad de acabar con la nueva comunidad, sin contar con la opinión de ninguna mujer. Solo el dominico Domingo Báñez defendió claramente la fundación, recordando que contaba con las debidas autorizaciones. Al no poder suprimirla, la ciudad inició un pleito por motivos aparentemente insignificantes, que acabaría prolongándose formalmente hasta 2012.

La oposición tenía raíces más profundas que los posibles intereses económicos. Teresa había osado emprender por iniciativa propia una obra que tradicionalmente dirigían los hombres. Además, en un contexto marcado por el temor al protestantismo, una comunidad femenina que vivía con extraordinaria sencillez e insistía en la interioridad podía despertar sospechas. La propia Teresa temió que la denunciaran ante la Inquisición.

Sin embargo, Dios la sostuvo asegurándole que aquella casa era «un rinconcito de Dios, paraíso de su deleite» y que no sería destruida. Poco a poco, la población conoció la vida de las primeras carmelitas descalzas y los prejuicios desaparecieron. Muchos de quienes inicialmente las habían perseguido terminaron convirtiéndose en sus bienhechores. Para Teresa comenzaron entonces «los cinco años más descansados» de toda su vida.

Resumen de las páginas 79-83 de mi libro Eduardo Sanz de MIguel, "De la rueca a la pluma. Enseñanzas de Santa Teresa de Jesús para nuestros días". Editorial Monte Carmelo, Burgos 2015.

19/08/2026

SAN JUAN DE LA CRUZ. UN MENSAJE INTERPELANTE. No olvidemos que el joven Juan de Yepes estudió con los jesuitas en Medina del Campo, donde enseñaban los primeros discípulos y compañeros de san Ignacio de Loyola, que introdujeron en España una pedagogía novedosa para la época y transmitieron a sus alumnos la admiración por los autores clásicos y por las nuevas corrientes de pensamiento que habían surgido en Italia.

Como carmelita de la antigua observancia, con el nombre de Juan de san Matías, continuó su formación en la universidad de Salamanca, donde habían enseñado, entre otros, Antonio de Nebrija (editor de la primera Gramática de la lengua castellana) y Francisco de Vitoria (iniciador del derecho internacional «de gentes» y teórico de los derechos humanos y del desarrollo económico). Mientras el fraile carmelita era estudiante, ejercían la docencia profesores de mucho prestigio, como fray Luis de León (poeta, hebraísta y traductor bíblico) y Domingo de Soto (teólogo y jurista de renombre internacional).

Finalmente, siendo ya carmelita descalzo, con el nombre de Juan de la Cruz, fue rector del colegio de estudiantes carmelitas de teología en Alcalá de Henares, cuya universidad había fundado el cardenal Cisneros, promotor de la famosa Biblia políglota complutense. Más tarde, también fue rector del colegio carmelitano de Baeza y tuvo mucho contacto con los profesores de la universidad que allí había fundado san Juan de Ávila.

Si tenemos en cuenta estos presupuestos, comprendemos que su rigor intelectual no surgió de la nada. Sus estudios y sus contactos personales con los representantes de los focos más vibrantes del humanismo español le proporcionaron las herramientas conceptuales para poder traducir su experiencia mística en términos comprensibles (dentro de lo posible, porque ya veremos que la experiencia mística trasciende el lenguaje ordinario, por lo que nunca puede ser totalmente comunicada a quienes no la han vivido).

Pero ¿sigue siendo actual?, ¿puede iluminar nuestros desafíos contemporáneos? Sí, porque su enseñanza bebe de la cultura de su época y se formula con el lenguaje de su ambiente, pero los trasciende, ya que brota de una experiencia honda de lo divino.

Los escritos de sus contemporáneos Domingo de Soto, Alfonso Salmerón, Francisco de Vitoria, Diego de Covarrubias y Melchor Cano, entre otros, gozaron de un gran reconocimiento durante siglos; pero, ¿quién los lee hoy? Los de san Juan de la Cruz se siguen editando en distintos idiomas y suscitando la atención de numerosos lectores (incluso no cristianos).

El mensaje de fray Juan ‒sobre la noche que purifica, el amor que libera y un Dios que solo busca engrandecernos‒ puede iluminar nuestras propias búsquedas, contradicciones y anhelos de plenitud en el complejo siglo XXI.

17/08/2026
09/08/2026

9 de agosto | Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

Filósofa, buscadora incansable de la verdad, carmelita descalza y mártir en Auschwitz.

La lectura de la autobiografía de Santa Teresa de Jesús transformó su vida. Desde entonces comprendió que la verdad no era una idea, sino una Persona: Cristo. Su camino culminó en la entrega total, ofreciendo su vida por su pueblo y por la paz del mundo.

En su memoria, recordamos que la búsqueda sincera de la verdad siempre conduce a una vida más plena, aunque el camino pase por la cruz.

"Quien busca la verdad, busca a Dios, sea o no consciente de ello."
— Santa Teresa Benedicta de la Cruz

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