VOCES De Azcapotzalco

VOCES De Azcapotzalco EL OBJETIVO PRINCIPAL ES EL DE QUE LOS VECINOS DE AZCAPOTZALCO HAGAN ESCUCHAR SU VOZ A TRAVÉS DE ES

22/03/2026

UN PEQUEÑO PÉNSAMIENTO PARA HOY DOMINGO 22 DE MARZO DE 2026:

¡Jesús llega en el momento justo! Sí, ese o es lo que me ha quedado luego de leer el larguísimo relato que el evangelio de este domingo en el evangelio de san Juan nos lleva a la escena e la resurrección de Lázaro. Ante la contemplación de la muerte de Lázaro, me he puesto a pensar, luego de los múltiples WhatsApp en los que «me reclaman» mi ausencia, en que, definitivamente el tiempo es de Dios y no nuestro. Son poco los que me preguntan si estoy bien... ¡la mayoría, como digo, me reclama que no he escrito sin preguntar por Alfredo, sino por el «pequeño pensamiento»! Pero la verdad no habría —como se han dado cuenta— «pequeño pensamiento» si Alfredo, no encuentra tiempo para sentarse a escribir la reflexión que de por sí hace para empezar el día a día.

¡Jesús llega en el momento justo! Sí, porque el tiempo es de Dios aunque nos cueste trabajo entender. ¿Ustedes creen que teniendo el escribir como una de mis grandes pasiones no quisiera compartir siempre mi diaria reflexión? ¿Creen ustedes que no me gustaría después de rezar, sentarme calmadamente a tomar mi esspreso junto a la computadora dejando que fluya mi corazón? Pero el tiempo, es de Dios. Hoy en el relato evangélico, en el que destaca el amor de Dios —¡el amigo al que tú amas!... ¡Jesús amaba a Martha, María y Lázaro!... ¡Cuánto lo amaba!—, Marta se acerca a Jesús y le reclama: «¡Si hubieras estado aquí...!». Este es el reclamo que también hacemos nosotros cuando no entendemos el por qué de las cosas. No podemos olvidar que no entenderemos el porqué de las cosas si no nos dejamos sorprender por Dios. Estamos en Cuaresma y no podemos adelantar la Pascua... Si la vivimos con prisa la Pascua no tendrá sabor de resurrección ni de vida nueva. Tal vez haya que soltar un poco el reloj y saber esperar.

¡Jesús llega en el momento justo! Sí, a veces creemos —empezando por mí—, que Dios debe apurarse o que nosotros sabemos por qué debe hacer las cosas rápidamente... Soltar las expectativas que tenemos de lo que Dios hace o pueda hacer, nos ayuda a vivir «a la sorpresa de Dios». En el relato de hoy, la misma Marta le dice a Jesús que ni se le acurra abrir el sepulcro porque Lázaro... «¡ya huele mal, porque lleva cuatro días!». Pero el tiempo, es de Dios. Atorados en nuestras ansiedades, no alcanzamos a maravillarnos de que Jesús no llega nunca tarde, aunque así nos haya parecido. Nos focalizamos demasiado en lo que esperamos y no en lo que sí llegará, seguramente, en el momento justo. Tal vez a nosotros no nos pregunte como a Marta si creemos, sino más bien nos diga como a Lázaro: «¡Sal fuera!». Sal de lo que te ata, de lo que te encierra, de lo que te mantiene en ansiedad, de lo que te roba la vida, de lo que no te hace esperar la sorpresa de Dios. Que María, que supo siempre esperar, nos ayude. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo. Tiene razón el padre Alfredo debemos hacer oración pidiéndole a nuestro Dios que la mantenga con excelente salud y fuerza para que pueda cumplir con sus compromisos y le quede tiempo para seguir compartiendo con nosotros sus maravillosos pensamientos.

27/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2026:

El discípulo–misionero de Cristo no puede entender ni explicar su vida sin relación con Dios, y en esta relación, la oración ocupa un lugar importantísimo. Mientras vivimos en este mundo, los cristianos nos encontramos en un andar de peregrinos, y en este caminar, la oración nos acerca a Dios, nos abre las puertas de su amor inmenso y nos anticipa ya el gozo eterno del cielo. Por esto, la vida cristiana es una continua petición y búsqueda, como dice san Mateo en el capítulo 7, de donde está tomado el evangelio de hoy poniendo en boca de Jesús estas siguientes palabras: «Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá».

Desarrollando el ministerio en una parroquia, uno se da cuenta de la tristeza de algunos adultos mayores que se quejan de que sus hijos no les visitan ni les llaman por teléfono alegando que no tienen tiempo. Esa falta de tiempo suele reflejar un problema de prioridades, no de gestión del tiempo. En una sociedad materialista, consumista y competitiva, se corre mucho el peligro de enfocarse en nosotros mismos, nuestro orgullo o nuestras actividades, dejando a los demás, incluso los más cercanos, como los padres, en un segundo plano. Hacer tiempo implica hacer de esa visita o de esa llamada, una prioridad activa, quitando cosas no esenciales y cultivando la caridad.

A la vez, creo que eso refleja también en mucho nuestra relación con Dios. A Él ya no se le visita como antes, no se le busca. Sucede como con muchos de los abuelos... solo para encargarles algo, como cuidar los niños o recibir un paquete. ¡qué descuido tan grande siendo tan fácil buscar y relacionarse con Dios. De hecho hay quienes se quejan de que Dios no les escucha, porque no ven resultados inmediatos o porque piensan que Dios no les ama. En casos así, no nos vendrá mal recordar este consejo de san Jerónimo: «Es cierto que Dios da a quien se lo pide, que quien busca encuentra, y que a quien llama le abren: se ve claramente que aquel que no ha recibido, que no ha encontrado, ni tampoco le han abierto, es porque no ha pedido bien, no ha buscado bien ni ha llamado bien a la puerta». Pidamos, por intercesión de María santísima, que Dios haga bondadoso nuestro corazón como el de Jesucristo para buscar a Dios y a los demás. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

26/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY MIÉRCOLES 25 DE FEBRERO DE 2026:

La Cuaresma es un tiempo propicio para trabajar con empeño en la ardua tarea de la conversión. Es una bendición que la Iglesia, como madre y maestra nos regale esta oportunidad de 40 días, como los de Jesús en el desierto, para echarnos un clavado al propio corazón y al corazón del mismo Dios. Es, diría yo, un tiempo para preparar el examen que, al atardecer de nuestras vidas —como afirma san Juan de la Cruz— presentaremos sobre el amor.

En el Evangelio de hoy, tomado del capítulo 11 de san Lucas, vemos que lo primero que el Señor cuestiona, es la actitud de la gente que se acerca, porque él sí que se echa un clavado a nuestro corazón y sabe lo que hay allí. Esa gente le pide un signo pero él sabe muy bien por dónde va la cosa. No habrá más signo alguno para aquel que endurezca el corazón. ¿Estamos nosotros también pensando en pedir signos? ¿Queremos más signos que los que nos da esta Cuaresma?

Jesús nos recuerda el signo de Jonás. Esa referencia nos hace pensar en la Pascua, en que la vida y el mensaje de Jesús se consuman en su muerte y resurrección al tercer día. Si no camino y por la senda cuaresmal y me quedo estancado... ¿servirá de algo alguna otra señal?, ¿estoy abierto al Dios de las sorpresas en esta Cuaresma? ¿Soy una persona inactiva, o una persona que camina practicando la limosna, el ayuno y la oración?». Que María nos ayude a aprovechar este tiempo cuaresmal para dejarnos interpelar por el encuentro personal e íntimo con Jesús y con la realidad en que vivimos. ¡Bendecido miércoles!

Padre Alfredo.

23/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY LUNES 23 DE FEBRERO DE 2026:

La primera lectura de la Misa de este primer lunes de Cuaresma, nos ofrece un texto admirable para arrancar con todo en este tiempo privilegiado de romper con la rutina y atender lo que en el miércoles de ceniza se nos pedía: «¡Arrepiéntete y cree en el evangelio!». Porque la cuaresma, nos consta a todos, de eso se trata, de convertirnos. El libro del Levítico, incluye este maravilloso texto en el capítulo 19. Comienza con la propuesta del Señor: sean santos, porque yo, su Dios, soy santo.

Así queda asentado que nuestra santidad deriva de la santidad de Dios. A continuación, nos regala un código de santidad que ha servido de guía a quienes deseamos no solo cumplirlo, sino vivir en la alegría de ser hijos de Dios teniendo siempre como referente el actuar según Él. El texto no habla de cosas extrañas. Habla de todo eso que construye nuestra vida de relación con Dios y con los demás. Propone cómo ha de ser nuestra conducta. Este texto es la invitación a eliminar de nuestra vida todo aquello que significa mentira, egoísmo, abuso, desconsideración hacia los otros y, por lo mismo, hacia Dios. Para el creyente, este es el único camino por el que se lleva a cabo la voluntad de Dios. El texto se cierra con esa máxima donde, de nuevo, reitera la cuestión del amor a los demás, como expresión del amor a Dios: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No cabe duda de que nuestra vida ha de girar en torno al amor y eso, definitivamente, nos está faltando en el diario vivir.

Ayer fue capturado Nemecio Oseguera Cervantes, un líder del narcotráfico y provocó una sorpresiva reacción en muchas partes de México. Este hombre tenía presencia en más de 40 países y tiene el mundo de cabeza. Curiosamente no hay fotografías de el abatimiento, nada más se sabe que «El Mencho» —así le apodaban— murió en el trayecto del lugar de la captura a la Ciudad de México debido, según se dice, a la extrema secrecía, a los diversos protocolos de seguridad y a que los restos fueron sometidos a procesos forenses de alto nivel. El trato que damos a los demás, equivale, según nos marca el Evangelio, dando cumplimento a estos pasajes del Antiguo Testamento, es equiparable al trato que damos a Cristo. Por eso, ante el negocio del narcotráfico que corroe al mundo entero a todos los niveles me viene la pregunta: ¿Por qué hemos olvidado lo esencial de la vida obstinados por lo que en el fondo mata el amor? A fin de cuentas, acabar así, no deja huella de una vida feliz. Mientras los gobiernos no cultiven el amor, poco se podrá remediar con capturas y torturas. Sin una buena apuesta por un futuro mejor, esto será cuento de nunca acabar. Que la Virgen, nuestra Señora reina de la paz nos ayude. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

23/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY DOMINGO 22 DE FEBRERO DE 2026:

El miércoles pasado empezamos la Cuaresma y hoy tenemos el primer domingo de este tiempo privilegiado de gracia que nos invita a la conversión. La Palabra de Dios se centra en el evangelio de san Mateo que, en el capítulo 9, nos narra el pasaje de las tentaciones de Jesús en el desierto. Este pasaje me ha hecho ir nuevamente al desierto de la Tierra Santa, en donde en 2018 me concedió el Señor la experiencia de pasar unas horas viviendo la experiencia de estar en ese ambiente en el que no te queda nada más que encontrarte con Dios y con uno mismo. Por eso es muy significativo que el relato empiece diciendo que el Espíritu lleva a Jesús al desierto para ser tentado. La iniciativa, como vemos, no es de Satanás, sino de Dios. Al ir al desierto, Jesús está atendiendo a una inspiración del Espíritu Santo.

Uno podría preguntarse por qué si Dios estaba tan complacido con Jesús, ¿por qué lo llevó a una experiencia de este calibre en el desierto? Hay que recordar que Jesús es el patrón para nuestras vidas como creyentes. San Juan, en su Evangelio, en el versículo 17 del capítulo 4 escribe: «Como él es, así somos nosotros en este mundo». El mensaje de este domingo, que podemos guardar para meditar, es que todos los que estamos en Cristo experimentaremos una experiencia de prueba, tal como lo hizo Jesús. Pero hay que tener en claro que Dios no nos tienta, es el diablo quien tienta. Y tienta de una manera muy sutil, porque él es «simpático» con nosotros —como lo fue con Cristo tentándolo con pasajes de la Escritura— pero no «empático».

El Tentador se presenta como alguien «simpático» que le llega a Jesús por donde le gusta, por donde Cristo vive sumergido: el amor de su Padre que se manifiesta en la Palabra. El Diablo seduce a Jesús a ver si cae en la trampa de sacar meramente un provecho personal de su ser Hijo de Dios... «Si tú eres el Hijo de Dios...» Pero Jesús no se deja enredar por la simpatía, porque que su Padre no está con él sólo cuando tiene pan, sino también cuando no lo tiene, cuando pudiera creerse, a primera vista, que no está con él. El Demonio e hará siempre el simpático con nosotros, pero nunca dará el paso a la empatía, nunca se pondrá en nuestros zapatos, por eso, en situaciones de tentación busquemos orar y dejémonos ayudar y acompañar, porque también, como Jesús, en el desierto podemos encontrar esos ángeles que le servían, según se cierra la escena de hoy. Que la Virgen santísima nos ayuden. ¡Bendecido domingo!

Padre Alfredo.

22/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY SÁBADO 21 DE FEBRERO DE 2026:

Hoy el capítulo 20 de san Lucas nos recuerda que Jesús no hace distinción de personas. Él no vive de prejuicios ni de juicios, sino que nos muestra un estilo de vida que nos invita a mirar al interior de todos, buscando llegar a lo profundo del ser y no enredarse en comportamientos de los que en general, como sociedad, nos encanta deleitarnos para criticar. En este pasaje él invita a su mesa a aquellos que nadie sentaría y, menos aún, dentro de lo que simboliza el compartir los alimentos. El «comer juntos» es y era tan importante para el hombre, que incluso la palabra «simposio» que mucho utilizamos para nuestras reuniones, viene de «simposium» que en latín significa comer juntos y viene del griego συμπίνειν «sympínein» que significa «beber en compañía».

Para nosotros este «comer juntos» puede llevarnos a pensar en el banquetre eucarístico, en el que Jesús abre su corazón a todos, todos, todos... como decía el Papa Francisco. La Misa, como nos consta, no excluye a nadie, sino que nos alimenta con la Palabra, el Cuerpo y la Sangre de un Dios que se hace inclusivo como símbolo de ese Reino que ya hemos de ir preparando entre todos aquí en este mundo. Jesús se acerca, come, toca, habla… con los que en su tiempo la religión oficial y la leyes y costumbres, no deberían estar nunca cerca de una persona «pura». En Jesús: todos y todas somos seres llenos de dignidad que no pueden ser descartados ni tenidos en menos.

Qué bien nos viene esta lectura para situarnos en este tiempo de Cuaresma que vamos iniciando. Donde hablamos de limosna, de ayuno y oración. Acercarnos al banquete de la Eucaristía, en este tiempo de Cuaresma, sostenido por estos tres pilares, nos hace acercarnos a los demás, abrazar a los que están abandonados por los grandes de la tierra y decir no con todas las fuerzas a lo que hace daño a nuestros hermanos, como la crítica destructiva y los juicios temerarios. Hay mucho que hacer en este tiempo privilegiado para llegar con un corazón renovado a la Pascua. María, desde la sencillez de su corazón, puede y debe ser una gran guía para lograrlo, porque, en su corazón de Madre, cabemos todos, todos, todos. ¡Bendecido sábado!

Padre Alfredo.

20/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY JUEVES 19 DE FEBRERO DE 2026:

No les puedo decir cuánta gente vino ayer a la imposición de la ceniza, pero sí que, en el confesionario, vi algunas caritas que parecen cada año. Me senté a confesar al terminar la Misa de 8 de la mañana y me paré a las 12:45 para ir a entrenar un rato, comer y continuar casi desde las 3 de la tarde hasta las 9:30 de la noche. El gesto de la imposición de la ceniza acompañado de las palabras «arrepiéntete y cree en el Evangelio», movió el corazón de muchos a acercarse a la reconciliación y creo que, con la ayuda de la lectura del libro del Deuteronomio de este jueves, en el capítulo 30, sigue resonando como una invitación a la conversión de una manera muy concreta: «Elige la vida, y vivirás, tú y tu descendencia amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a Él...».

Creo que todos tenemos muy claro que la Cuaresma es un camino hacia la Pascua y que, como en todo camino, hay opciones que nos acercan a la meta o por el contrario nos alejan de ella. Hay señales que guían pero hay panorámicos tentadores. Hoy la alternativa es clara: «Hoy pongo delante de ti la vida y el bien o la muerte y el mal». La decisión, en la lectura que nos habla del pueblo de Israel, es de ellos, Yahvé no los fuerza, libremente pueden elegir. Hoy siempre Dios respeta la libertad del hombre pero les expone las consecuencias que tiene una opción y la otra. Ciertamente nosotros nos encontramos en esta encrucijada muchas veces, porque, constantemente hemos de elegir entre seguir el camino que lleva a la vida y que pasa por ser fiel al Señor y vivir guardando sus mandamientos, o desviarnos siguiendo otras voces que, aunque parecen más atrayentes, no conducen sino a la infelicidad. La línea que divide un camino del otro es en ocasiones muy sutil, por eso hemos de andar atentos y pedir el don de discernimiento para no extraviarnos del sendero que nos lleva a la salvación.

El camino cuaresmal es un tiempo propicio para convertirnos, para volvernos al Señor si hemos tomado la dirección equivocada y encaminarnos hacia la Pascua. No podemos perder de vista las tres cosas que desde ayer nos invitaba a vivir la liturgia: la oración, el ayuno y la abstinencia, porque son la señal guía de este sendero. Hoy en día, para mantener el cuerpo en forma se hacen mil sacrificios: dietas, largas horas de ejercicio, cuidados alternativos... pero poco se cuida del alma y se huye o rehúsa el más pequeño sacrificio. No se puede andar por el camino cuaresmal si se piensa que se va por una ancha carretera; el camino es estrecho. La decisión se seguir hasta el final, marcado por la Pascua de resurrección, es de cada uno y de todos como familia en la fe. Qué la Virgen sea nuestra compañera de camino. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

18/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 2026. «MIÉRCOLES DE CENIZA».

Empezamos hoy el tiempo privilegiado de la Cuaresma. El Papa León ha propuesto a la Iglesia, para este 2026, vivir la Cuaresma bajo el lema «Escuchar y ayunar», con la idea de que esto nos lleve, de manera persona y comunitaria, a una verdadera conversión. De hecho el profeta Joel, en la primera lectura de hoy, tomada del capítulo 2 de su libro, nos introduce en esto invitándonos a hacer un camino personal y comunitario hacia la Pascua. Para lograr esto es del todo necesaria una purificación de nuestros corazones para hacer sitio en ellos al Resucitado, un impulso para una oración que sea diálogo amoroso con el Padre donde lo principal sea «escucharle», un ayuno que nos fortalezca para una liberación de la obsesión por nuestro bienestar moderando la satisfacción de nuestros deseos y compartiendo nuestros bienes, muchos o pocos, con los necesitados.

No cabe duda de que todos sabemos que la Cuaresma es un camino de conversión, un sendero que está hecho de oración, ayuno y limosna, típicos de la cuaresma. Aunque, no lo olvidemos, estos no son fines en sí mismos, como si todo en la vida cristiana dependiera de nosotros. Son medios para templar el espíritu y poder vivir con fe y alegría la Pascua del Señor, por eso no podemos descuidarlos, aunque el mundo que nos rodea, nos dé ni la mínima pisca que nos recuerde que estamos en Cuaresma. Joel presenta la conversión, como un cambio de vida desde el interior de cada uno y del pueblo mismo: «rasguen los corazones, no las vestiduras». Se trata de vivir una conversión que implique a todos, sin distinción de edades ni de clases sociales, desde los niños a los ancianos y sin distinción tampoco de estados de vida —vocación específica— o funciones.

Joel describe la conversión como un gran movimiento de esperanza: aunque algunos nos pregunten: ¿Dónde está su Dios? Debemos responder convencidos de que Dios está aquí y ahora con nosotros, perdonando siempre, acompañándonos como dice la oración a María: «gimiendo y llorando en este Valle de Lágrimas». La Cuaresma es tiempo oportuno para acercarnos los unos a los otros y a todos a Dios reconciliándonos, porque como dice el escritor sagrado: «Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad». Con María santísima, abramos nuestras vidas a la escucha y al ayuno, sin buscar reconocimiento alguno, sin llamar la atención, sin querer hacer penitencias estrafalarias y menos por buscar la congratulación de los demás... «que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha... cuando ores entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre... cuando ayunes perfúmate la cabeza y lávate la cara». ¡Bendecido Miércoles de Ceniza, inicio de nuestra Cuaresma 2026!

Padre Alfredo.

17/02/2026

DE AYER…

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY LUNES 16 DE FEBRERO DE 2026:

El evangelio de hoy es muy corto, está tomado del capítulo 8 de san Marcos y abarca solo los versículos del 11al13. Lo trascribo tal cual: «En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: “¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación”. Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla». Parece ser, por el contexto, que Jesús está ya empachado de una retahíla de discusiones con los fariseos que parecen interminables. Ellos están obstinados en sorprender a Jesús haciendo algo prohibido o diciendo algo que le desautorice a la luz de la Ley de la que ellos se sienten los más pluscuamperfectos para cumplirlos, los más fieles, según lo creían.

Los fariseos estaban más que convencidos, en su cerrazón, que la única verdad era la suya. Por eso los signos que veían que Jesús hacía, les daban un gran dolorón de cabeza, pues el Señor mostraba una autoridad que ellos no tenían. No cedían ante la evidencia de que el Padre misericordioso, Yahvé, cuyo nombre no se atrevían a pronunciar, estaba de parte de Jesús. Jesús curaba enfermedades, dominaba el mar y el viento, realizaba lo que ellos ni nadie podía hacer. Pero no les bastó. Es más, no pudieron aceptar nunca que Jesús fuera el Mesías. Por eso, en este pequeño fragmento de san Marcos, ellos quieren más signos. Jesús interpreta lo que Dios quiere de ellos pero se cansa. Así que mejor se sube a la barca y se va a otra orilla, se aleja de ellos para que le dejen en paz.

¿A poco a ustedes, mis queridos 11 lectores, no les pasa a veces lo mismo? Dicen que no hay peor sordo que el que no quiera oír; ni más ciego que el que no quiera ver. La conducta de algunas personas a menudo refleja sus propios conflictos internos, no un ataque personal pero a veces se juntan. Ser personas de fe no significa permitir el abuso o el fastidio de los demás. Lo mejor, en estos casos, es actuar como Jesús, alejarte de la situación para no reaccionar mal, estableciendo límites claros y respetuosos reconociendo que esa o esas personas no son el centro de nuestra vida. Que la Virgen nos ayude a salir de la escena, cuando sea necesario. ¡Bendecido lunes!

Padre Alfredo.

14/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY VIERNES 13 DE FEBRERO DE 2026:

El salmo 80 (81), que la liturgia de la palabra de hoy nos propone para recitar como salmo responsorial, es un escrito sagrado que bien nos viene contemplar en estos tiempos de carnaval ya cercanos al Miércoles de Ceniza. Y es que estas palabras deben sonar hoy como una advertencia contra la desobediencia, destacando la promesa de Dios de suplir y proteger al pueblo si este escucha y se aparta de dioses extraños, mostrando cómo la rebeldía trae escasez, mientras la obediencia garantiza abundancia. He comentado, en estos días, debido a una iniciativa que propuse en la parroquia para la Cuaresma y de la que les compartiré algo este próximo miércoles inicio de la Cuaresma, de cómo antes todo nos hablaba del ambiente de penitencia y conversión en este tiempo privilegiado del año que, después de los carnavales, marcaba una abismal diferencia en la vida de cada día, de manera que los 40 días de la Cuaresma se hacían largos y marcados por un ambiente de austeridad, de piedad, de arrepentimiento, de penitencia.

En la época actual no lo vemos así. No hay, en la sociedad, algo que marque una diferencia entre la Cuaresma y el tiempo ordinario. De hecho algunos negocios de pollos y hamburguesas incitan a no hacer penitencia l poner en los viernes de Cuaresma ofertas de 2X1 en lo que los católicos ordinariamente no consumíamos. Por eso pongo aquí las líeas del extracto de este salmo responsorial: «No tendrás un dios extraño, no aforarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué de la tierra de Egipto... Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos... ¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino!: en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios».

Oremos unos momentos con este salmo sintiéndolo como un llamado al arrepentimiento y a la total dependencia de Dios, abriendo nuestro corazón para pedir y recibir sus bendiciones, reconociendo que Jesús es el libertador del pecado y que debemos escuchar su voz hoy, no nuestros propios razonamientos, para así poder experimentar la necesidad de volverse a Dios sinceramente con la esperanza de restauración, colocando como ejemplo la experiencia de liberación del pueblo de Egipto, en la cual Dios apareció como el gran pastor de aquel pueblo. El Dios que ha entrado en una relación especial con su pueblo, en esos tiempos actuales también tiene algo que decir, el Dios que llamó a los suyos bajo obligaciones pactuales, tiene advertencias para dar y hacer presente lo que la Iglesia de hoy debe considerar. Quiera Dios que, al acercarnos a la Cuaresma, podamos estar atentos a lo que Dios tiene que decirnos, y en lugar de responder con incredulidad, respondamos con arrepentimiento y fe recordando que caminamos hacia la Pascua. Desde esta perspectiva, digámosle a la Madre de Dios: Ven con nosotros a caminar, santa María, ven. ¡Bendecido viernes!

Padre Alfredo.

12/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY JUEVES 12 DE FEBRERO DE 2026:

Esta época que nos ha tocado vivir, en nuestro paso por este mundo, se caracteriza en mucho por la superficialidad y la vanidad en la que mucho se desenvuelve la sociedad. Estas dos cosas, cuando atrapan, nos conducen en medio de una serie de derroteros que parecen multiplicarse, porque muchas veces el diario vivir se queda en apariencias. Tras la pantalla de unos cumplimientos, incluso los grandes mandatarios de muchas de las naciones ocultan la falta de sinceridad que, cuando se analizan las cosas a detalle, salta a la vista. Se pone una «buena fachada» a las promesas dando la apariencia de fidelidad y compromiso, pero detrás reina una frialdad interior en lo que se hace, que se queda en la máscara de la apariencia con caras bonitas.

Hoy el evangelio, en el capítulo 7 de san Marcos, nos sitúa a Jesús fuera del territorio de Israel, se ha ido por el norte y por las afueras; eran territorios paganos y aunque Jesús luego nos dejará el mandato de ir a anunciar el evangelio por todos los pueblos y naciones, su predicación y su presencia en los inicios, se recorta a las tierras de Israel; en contadas ocasiones, lo veremos fuera de la Palestina judía y hoy quiere pasar desapercibido, aunque bien sabemos que su mensaje final tendrá un carácter universal. De repente en su camino aparece una mujer fenicia que tiene una hija enferma y en su desesperación acude a Él. Seguro porque la fama de Jesús se ha extendido más y más. El amor de madre le hizo ser insistente, porque también los cachorritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Jesús no se queda en la superficialidad encerrado en su fama que se extendía más y más, sino que, la atenderá dejando una enseñanza para todos.

La superficialidad y la vanidad llevan a muchos famosos por derroteros, que muchas veces se quedan en apariencias; tras la pantalla de unos reconocimientos se oculta la falta de sinceridad y de empatía. Hay en muchos una fachada dando la apariencia de servicio, de atención, de ayudar a solucionar problemas, pero por detrás viven con el corazón lleno de egoísmo con una frialdad interior en lo que hacen que se queda en la máscara de la apariencia con caras bonitas. Jesús sabe que la esperanza invicta no reconoce leyes; él sabe que la esperanza siempre vence y que el corazón que no se queda en la superficialidad entra hasta el fondo del corazón del necesitado. No nos quedemos en la fachada de ser buenos, o tener fama de buenos, acerquémonos y atendamos al corazón necesitado de escucha, de atención, de un pequeño servicio, aunque esto implique ir más allá de nuestro territorio como hizo Cristo que, queriendo pasar inadvertido, lleno de alegría el corazón de aquella pobre mujer colmando su esperanza. Qué María nos ayude. ¡Bendecido jueves sacerdotal y eucarístico!

Padre Alfredo.

11/02/2026

UN PEQUEÑO PENSAMIENTO PARA HOY MARTES 10 DE FEBRERO DE 2026:

En el Evangelio de este martes, tomado de los versículos del 1 al 13 del capítulo 7 de san Marcos, Jesús hace una advertencia muy exigente recurriendo a lo que categóricamente, mucho antes afirmó el profeta Isaías: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí». El corazón de mucha gente, nos solo de los tiempos de Isaías o de Jesús, sino en los nuestros también, anda con los idolillos mientras que los labios confiesan a Dios. Ya lo dice Emilio J. Justo en su libro «Una Iglesia Viva»: «Consideramos que una celebración dominical en la que el templo está lleno es un éxito y deducimos que la pastoral funciona bien, aunque sabemos que la vida evangélica de los que estamos allí deja mucho que desear y faltan elementos esenciales a la fe».

Es de todo conocido y aceptado que el Señor escucha desde su morada. Y escucha al corazón, no a los labios. El corazón no puede negar lo que está haciendo, por mucho que las palabras digan otra cosa. Ningún ídolo al que pueda estar apegado el corazón puede tomar el lugar del único Dios y a veces, aún en plena misa, el corazón anda por otra parte, muy lejos de donde andas los labios que según, participan en la celebración. A los fariseos, que vivían así, poco les importaban las distintas situaciones humanas, su objetivo último era el cumplimiento de la ley y, fundamentalmente, si la interpretación de la misma redundaba a favor suyo. Jesús les pone un ejemplo incontestable que perfectamente se puede aplicar en nuestros tiempos. Los preceptos que regían parte de la vida religiosa a los judíoas, eximían de la ayuda a los padres ancianos, si los bienes con los que iban a ayudarles los declaraban como «corbán», es decir, como ofrenda al templo, con lo que el mandamiento de honrar a los padres, quedaba eximido por la donación al templo.

Desgraciadamente, no se hablamos de uno de esos problemas ancestrales que quedaron en el pasado. Hoy en día, en la vida de muchos, se sigue dando más importancia a la forma externa que al núcleo de nuestra fe, y sobre todo si con esto se mantienen los privilegios de unos pocos. ¡Cuánta gente es de misa diaria y de golpe de pecho y abandonan a los más cercanos y necesitados! Jesús nos está animando continuamente a mantenernos firmes en lo realmente importante, el amor a Dios y al prójimo, para que la celebración de la misa y del resto de los sacramentos, sea expresión de nuestra fe. Que María santísima nos ayude a coordinar el corazón con los labios. ¡Bendecido martes!

Padre Alfredo.

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