01/08/2026
Siempre es importante como bailarín y maestro cuidar ciertos aspectos técnicos que ayudan a evitar lesiones...
Pues bien el profesor Francisco Magaña Aguilar (chequen su perfil de ahí nos atrevimos a compartir su información) nos da está información importantísima .
¿Alguna vez has pensado que el piso donde ensayas también forma parte de tu entrenamiento?
Cuando hablamos de prevenir lesiones en la danza, casi siempre pensamos en la técnica, el calentamiento o la preparación física. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a analizar un elemento que recibe cada uno de nuestros zapateados: el piso.
Cada golpe contra el suelo genera una fuerza que viaja de regreso hacia el cuerpo. La forma en que esa fuerza se transmite depende de muchos factores: la técnica del bailarín, su condición física, el volumen de entrenamiento... y también de la superficie sobre la que ensaya.
Una tarima bien construida no elimina el impacto, pero puede ayudar a distribuir mejor las fuerzas que regresan al cuerpo, disminuyendo la carga mecánica que reciben las articulaciones durante cientos o miles de repeticiones. Por el contrario, superficies muy rígidas, como el concreto, ofrecen poca capacidad de amortiguación, por lo que una mayor proporción de esa fuerza se transmite a tobillos, rodillas, caderas y columna.
Esto no significa que quien ensaya sobre concreto necesariamente se lesionará. Tampoco que una tarima sea una garantía contra las lesiones. La prevención siempre depende de un conjunto de factores: una buena técnica, una preparación física adecuada, tiempos de recuperación suficientes y, cuando es posible, un espacio de trabajo apropiado.
Como directores, maestros y bailarines, no siempre podemos elegir el lugar donde ensayamos. Pero sí podemos tomar decisiones que reduzcan el riesgo y ayuden a cuidar nuestro cuerpo.
Porque una buena técnica no termina en los pies.
También comienza en el piso sobre el que decidimos bailar.