15/08/2026
🖤💜🔥🖤💜🔥🖤💜🔥Feministas radicales, feministas liberales, Bloque Negro…
Como si por ser feministas fuéramos una plaga, un movimiento ma***to o una amenaza para la sociedad. Como si todas las mujeres que levantamos la voz tuviéramos que encajar en una sola forma de pensar, de luchar o de manifestarnos.
Pero el feminismo no es uniforme. Hay distintas corrientes, distintas formas de resistencia y distintas maneras de construir espacios para las mujeres. No todas luchamos de la misma manera, y eso no debería convertirnos en enemigas.
Ser Bloque Negro no significa necesariamente agredir, destruir, derrumbar o romper. También puede significar resistir, proteger, acompañar, cuidar y sostener. Puede ser estar ahí cuando otra mujer tiene miedo. Puede ser formar una red para que ninguna camine sola. Puede ser defender a quien está siendo violentada, abrir los brazos a quien necesita refugio y construir comunidad desde la solidaridad.
Porque detrás de cada pañuelo, cada consigna, cada marcha y cada espacio feminista hay mujeres reales: mujeres que trabajan, que sostienen hogares, que crían, que sobreviven a la violencia, que buscan independencia económica y que todos los días intentan abrirse camino en una sociedad que muchas veces nos quiere divididas.
No somos una plaga.
No somos una amenaza.
No somos mujeres peleando entre mujeres.
Somos mujeres intentando encontrar distintas formas de sobrevivir, resistir y transformar nuestra realidad.
Y quizá nuestra mayor fuerza no esté solamente en aquello que somos capaces de derribar, sino también en todo aquello que somos capaces de construir juntas.
Porque resistir también es cuidar.
Proteger también es luchar.
Acompañar también es hacer revolución.
Y construir comunidad también es una forma de resistencia.
Que nuestras diferencias no sean utilizadas para dividirnos. Que nuestras distintas formas de luchar puedan coexistir.
Porque cuando una mujer extiende la mano para levantar a otra, también está haciendo feminismo.