05/10/2026
A veces decimos que confiamos en Dios, pero nuestras decisiones demuestran lo contrario.
Abram y Sarai tenían una promesa, pero se cansaron de esperar y quisieron ayudarle a Dios a cumplirla. El resultado fue un problema que ellos mismos provocaron.
¿Cuántas veces has tomado decisiones por desesperación y después le has pedido a Dios que bendiga las consecuencias?
No todo lo que puedes conseguir es algo que Dios te pidió tomar.
Si Dios lo prometió, no necesitas adelantarte. Necesitas confiar.