Nuestra Historia
En el 2010 varias artesanas amuzgas (Nn'anncue Ñomndaa) de diversas comunidades de Suljaa’ (Xochistlahuaca) nos conocimos mientras colaborábamos en las actividades de la radio libre local Radio Ñomndaa. Fue ahí donde platicamos sobre la problemática común de nuestro principal oficio, el telar de cintura, y sobre la necesidad de “tejernos” para defenderlo. Actualmente este esfuer
zo está rindiendo frutos y cada vez más artesanas nuevas se integran al proyecto, ya somos 35 tejedoras de todos los rincones de Suljaa' quienes compartimos la lucha por el telar y por la autonomía de nuestro pueblo. La Cooperativa busca consolidarse como una alternativa ante la explotación laboral que vivimos en Suljaa' en donde cada domingo un pequeño grupo de revendedores acude al centro de la cabecera municipal a comprar las prendas de muchas artesanas a precios muy bajos que apenas cubren el costo del material empleado. Este es el único punto de venta para gran parte de las mujeres amuzgas. La explotación que sufrimos está alejándo cada vez más a las nuevas generaciones del oficio del telar de cintura lo que amenaza con la desaparición de este gran legado cultural a través del cual nosotras rescribimos día a día nuestra historia y cosmovisión. La única solución ante este problema fue “tejernos” en una cooperativa para construir redes de comercio justo que nos permitieran revalorar nuestro trabajo y animar a las pequeñas tejedoras a no dejar el telar. Construir un mercado digno para nuestras creaciones no ha sido tarea facil pues se requieren grandes recursos para que nosotras podamos salir a vender nuestras prendas a las ciudades. Actualmente algunas personas solidarias nos apoyan en la comercialización de nuestras piezas en el D.F. y/o en la promoción de nuestro trabajo. Nuestro interés es formar una Red de Apoyo a la cooperativa, a la cual te hacemos una coordial invitación. La construcción de este mercado digno nos ha enseñado mucho: a no regalar nuestro trabajo, a unirnos como mujeres para luchar por nuestros derechos y, sobre todo, a ser concientes de la necesidad de continuar con el legado que nos han dejado nuestras abuelas y de la importancia de heredarlo a nuestras hijas.