26/03/2018
Cronos 138
Entrevista a Francisco Moreno
‘¡Es la reforma cultural, Presidente!’
Renato Galicia Miguel
Sumar posiciones y propuestas para impulsar el cambio del esquema cultural en México, en palabras de Francisco Moreno, es la idea que está atrás del libro ‘¡Es la reforma cultural, Presidente!’ (Editarte Publicaciones), el cual fue presentado ayer en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), en el marco de “un momento electoral y un escenario coyuntural de suma importancia”.
Y con ello, el director de esa casa editorial, la única especializada en el rubro de la difusión de ediciones relacionadas con políticas culturales, no se refiere sólo al relevo presidencial que se avecina, amén de los cambios de estafeta correspondientes a los de gobernadores de los estados y presidentes municipales en todo el país, sino a hechos como que por primera vez el Plan Nacional de Desarrollo contendrá un plan sectorial de cultura; o que se haya aprobado una Ley General de Cultura y Derechos Culturales que “suena al siglo XIX”, de la cual, por cierto, no se ha publicado su reglamento como lo marca la ley, entre varios aspectos más.
La publicación de marras reúne diagnósticos y propuestas de más de “30 autores, gestores, empresarios culturales, artistas, intelectuales, académicos y periodistas sobre el estatus del sector cultural”, así como “las acciones que deben impulsarse desde el Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión, los gobiernos estatales y municipales para la articulación y elaboración de las políticas públicas para dicho sector”.
Se le plantea a Francisco Moreno: en el año 2000, el presidente electo Vicente Fox realizó este ejercicio: a través de las secciones culturales de los diarios nacionales recopiló opiniones de la comunidad del ramo para conformar una agenda que, se entendía, sería utilizada para formular un programa e incluso una política cultural en México. Tal ejercicio no sirvió para nada, 17 años después estamos igual…
--El escenario cultural ha cambiado muy poco. Aunque en los sexenios de Vicente Fox y de Felipe Calderón hubo un apoyo, no hay que negarlo, hay que reconocer un ligero incremento presupuestal al Conaculta.
“En este sexenio, la decisión de constituir a la Secretaría de Cultura se dio prácticamente como una especie de capricho para satisfacer el empeño, la visión que tuvo Rafael Tovar y de Teresa. Es poco lo que se ha avanzado. En ese sentido, lo que hemos propuesto un grupo de escritores, académicos, periodistas, creadores, funcionarios e investigadores, es decir, gente que ha observado de manera detallada los procesos, avances, apoyos e impulsos que se han dado al sector, un total de 39 autores, es un ejercicio de diagnóstico somero de la situación de las artes escénicas, la arqueología, lo que se hace en internet, las artes plásticas, etcétera, y una propuesta muy puntual sobre qué es lo que deber hacerse para allanar el camino hacia una mejor política cultural”.
Y sí, es cierto, coincide, en el sector cultural institucional “no ha habido un gran avance en 17 años”.
La situación actual, empero, es “propicia en el sentido, por un lado, de la constitución de la Secretaría de Cultura”, pues el organismo rector del rubro en México “deja así de ser un subsector de la Secretaría de Educación Pública” y ello implica la posibilidad de generar “políticas públicas culturales más robustas y puntuales; y por otra parte, la creación de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, muy a pesar de que no satisfizo muchas de las propuestas, ya que se formó un consejo redactor, se pasó a los senadores y diputados, se peleaban los partidos por las iniciativas, para finalmente generar una ley que suena al siglo XIX”.
Precisa: “cubre una visión muy general, no aterriza muchas de las preocupaciones de la comunidad; además, a más de 270 días de haberse decretado, tenía que publicarse su reglamento, eso debió hacer el Poder Ejecutivo 180 días después: esta omisión da un termómetro de la atención que el gobierno actual le presta a la cultura”.
La intención es, desde la iniciativa ciudadana, desde un sector social no partidista –aunque algunos de los autores tengan una preferencia al respecto—, “buscar mejorar sustancias, modificar las estructuras, las instituciones”, en cada uno de los rubros respectivos.
Francisco Moreno expone que el momento electoral es de “suma importancia, y queremos que los candidatos tomen en cuenta” la opinión de los integrantes del sector cultural, incluso “sentarnos a dialogar con ellos, para que nos escuchen en momentos en que, por primera vez, el Plan Nacional de Desarrollo va a contener un plan sectorial de cultura”.
Es un escenario coyuntural que se ha dado en otras ocasiones, sí, y los candidatos “nos han dado atole con el dedo con eso de que nos dicen ‘les voy a hacer caso’ y al final la ejecución de la políticas públicas se ve muy mermada, pues, por ejemplo, en este sexenio hubo una disminución brutal del presupuesto cultural”, pero es una “buena oportunidad” para aquello –eso de que “nos tomen en cuenta, incluso se pueda dialogar--, porque “nosotros queremos saber, por ejemplo, quién será el próximo secretario de Cultura”, queremos que sea “una gente con visión política y, al mismo tiempo, con una profunda formación cultural”.
--La secretaría de cultura local es como un figurín de la federal, una caricatura que sirve para que se plante un secretario, cobre un salario y practique la “eventitis”…
Responde: “sobre la réplica de la secretaría federal… desde una visión optimista, podemos decir que muchos estados no tienen secretaría de cultura y que todos deberían tenerla, pero con un plan de trabajo puntual, construido de forma tripartita, con la participación de la iniciativa privada, la comunidad cultural y los correspondientes gobiernos, es decir, organizarnos y trabajar de manera conjunta. Así sí apostaríamos por una secretaría de cultura en cada estado”.
--En Oaxaca, desde el sector oficial se piensa lo cultural como divertimento, ornato, no se le ve como posibilidad de industria, por ejemplo, los recintos y espacios del rubro siguen siendo considerados sacrosantos, imposibles de ser aprovechados desde una perspectiva económica adecuada—se le comenta a Francisco Moreno.
--Esa visión no es exclusiva de Oaxaca. Se replica en muchos estados: Yucatán, Querétaro, Guadalajara, Monterrey, tienen el mismo esquema, que es lamentable. Es urgente una visión sectorial en términos de economía.
“Hay una explotación partidista y discrecional de los espacios culturales sin que haya beneficio para las comunidades locales, cosa que es muy lamentable, hay que buscar cambiar este esquema, y ver los espacios culturales” como una forma de “impulso económico y comercial estatal”.