19/06/2026
100 cláusulas ignoradas, fichas para repartir hoy y más problemas para mañana.
Durante la reciente Asamblea General, Ricardo Aldana realizó una declaración que pasó casi desapercibida, pero que quizá representa el diagnóstico más duro de su propia gestión. El dirigente nacional reconoció que más de 100 disposiciones, prestaciones y derechos contenidos en el Contrato Colectivo no se respetan plenamente.
Traducido a números simples, estamos hablando de casi 4 de cada 10 cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo.
No lo denunció un grupo opositor.
No lo señalaron trabajadores inconformes.
Lo reconoció el propio Secretario General del STPRM.
La admisión resulta preocupante porque describe con precisión el estado que vive actualmente la familia petrolera: problemas en la atención médica, falta de medicamentos, carencia de Equipo de Protección Personal, derechos laborales incumplidos y condiciones de trabajo cada vez más precarias en plataformas, instalaciones terrestres, complejos, talleres y oficinas.
Al mismo tiempo que se reconoce este nivel de incumplimiento, la discusión pública parece centrarse en otro tema: las fichas.
En una reciente entrevista realizada en Coatzacoalcos, Aldana habló sobre la situación de los trabajadores transitorios y reconoció que muchos de ellos apenas logran trabajar algunos meses al año.
La declaración abre una pregunta inevitable.
Si existen transitorios que apenas alcanzan algunos meses de actividad laboral, ¿cuál es la lógica detrás de seguir repartiendo fichas como si existiera una capacidad ilimitada de contratación?
Cada ficha genera expectativas.
Cada ficha representa la esperanza de una familia.
Cada ficha implica la promesa de un futuro dentro de PEMEX.
Por eso preocupa que se utilicen como mecanismo para contener inconformidades o generar respaldo político, cuando ni siquiera se ha logrado resolver la situación de miles de trabajadores que ya forman parte de la empresa.
Nadie discute que PEMEX necesita personal. Lo que también es evidente es que la empresa enfrenta carencias operativas, falta de recursos, materiales que no llegan, equipos insuficientes y centros de trabajo donde la precariedad se ha vuelto parte de la rutina.
Por eso la verdadera discusión no debería ser cuántas fichas se entregan.
La pregunta es otra:
¿Cómo se pretende incorporar más trabajadores cuando el propio sindicato reconoce que existen problemas para garantizar trabajo constante a muchos de los que ya están dentro?
Mientras tanto, la admisión más importante de la asamblea sigue ahí.
Casi 4 de cada 10 cláusulas del Contrato Colectivo no se respetan plenamente.
Quizá antes de repartir más promesas, habría que empezar por exigir que se cumplan las que ya existen.