12/06/2026
El caso criminal iniciado en una corte federal de Nueva York contra Rubén Rocha Moya y otros exfuncionarios de Sinaloa no se limita a las acusaciones que han sido divulgadas hasta ahora. De acuerdo con una investigación del periodista Arturo Ángel, publicada en Milenio, el expediente contiene al menos cuatro acusaciones adicionales que permanecen bajo reserva judicial, aunque ya fueron presentadas ante un gran jurado, quien validó las pruebas como suficientemente sólidas para justificar órdenes de captura.
Estas acusaciones, registradas bajo los expedientes S2 23-CR-180, S3 23-CR-180, S4 23-CR-180 y S8 23-CR-180, permanecen clasificadas bajo la figura legal conocida como «under seal» o «bajo sello». Esto significa que los cargos ya existen formalmente, que los jueces autorizaron las acciones judiciales correspondientes y que los acusados enfrentan procesos activos, pero sus identidades y los detalles de las imputaciones continúan ocultos al público.
La existencia de estos expedientes demuestra que la investigación estadounidense sobre la presunta conspiración para introducir fentanilo a Estados Unidos es mucho más extensa de lo que se conocía. El caso original, abierto en 2023, comenzó con acusaciones contra integrantes de «Los Chapitos», incluidos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, además de operadores y empresarios vinculados al suministro de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo.
Desde entonces, los fiscales han ido ampliando el expediente mediante acusaciones sustitutivas. Entre los nombres ya revelados aparecen Néstor Isidro Pérez Salas, alias «El Nini»; Martín Zazueta Pérez, alias «El Piyi»; Kevin Gil Acosta, alias «El 200»; e Iván Valerio Sainz Salazar, alias «El Mantecas». Posteriormente, la acusación sustitutiva número nueve incorporó a Rubén Rocha Moya y a otros funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados de favorecer las operaciones de los hermanos Guzmán.
La permanencia de cuatro expedientes secretos alimenta las expectativas sobre futuras capturas o entregas. Según las fuentes citadas por Arturo Ángel, estas acusaciones podrían hacerse públicas una vez que los implicados sean detenidos, extraditados o cuando el Departamento de Justicia considere estratégicamente conveniente solicitar la desclasificación de los documentos ante la corte.
El proceso también se fortalece con la cooperación de varios acusados que ya aceptaron declararse culpables. Entre ellos figuran operadores relacionados con laboratorios clandestinos de fentanilo, tráfico de armas y lavado de dinero. Sus testimonios potenciales podrían convertirse en piezas clave para robustecer las acusaciones existentes y ampliar aún más el alcance de una investigación que sigue creciendo en silencio.
La existencia de acusaciones reservadas, órdenes de captura ya autorizadas y posibles testigos colaboradores pone en evidencia que el expediente abierto en Nueva York continúa evolucionando. Más allá de los nombres ya conocidos, el caso mantiene capítulos aún ocultos que podrían sacar a la luz nuevos vínculos dentro de una investigación que las autoridades estadounidenses consideran una de las más relevantes contra la estructura de «Los Chapitos» y la red colaboradores conformada por funcionarios y/o políticos.