15/07/2026
Hay una cosa que ninguna diáspora pierde: la comida.
Las palabras en el idioma original se van olvidando con las generaciones. Los objetos que se trajeron del país de origen se deterioran o se extravían. Pero las recetas sobreviven, pasan de abuela a nieta, de cocina en cocina, adaptándose a los ingredientes del nuevo país sin perder su esencia.
En Croacia existe el peka: carne o mariscos cocinados bajo una campana de hierro cubierta de brasas durante horas. En México existe la barbacoa: carne cocida lentamente en horno de piedra o bajo tierra desde la noche anterior. Técnicas distintas, continentes distintos y la misma filosofía de fondo: el tiempo y el fuego transforman lo simple en algo memorable.
Lo mismo pasa con el brodetto dálmata, el guiso de pescado del Adriático, y el caldo de pescado veracruzano. Ingredientes diferentes, misma lógica: aprovechar lo que da el mar y cocinarlo con lo que da la tierra.
Para muchas familias croatas en México, la cocina fue el puente entre los dos países. El lugar donde convivieron el ajo croata y el chile mexicano, sin que nadie se lo propusiera.
¿Hay alguna receta croata que se siga preparando en tu familia?
¿Algo que llegó de Croacia y sobrevivió en una cocina mexicana?
¡Cuéntanos!