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Búsqueda y encuentroDía de muertas, Taller Eusebio RuvalcabaEterno Femenino Ediciones, 2024, Ciudad de México.El macho s...
21/10/2024

Búsqueda y encuentro

Día de muertas, Taller Eusebio Ruvalcaba
Eterno Femenino Ediciones, 2024, Ciudad de México.

El macho sobra. La naturaleza puede resolver todo problema sólo con la hembra.
Remy de Gourmont

El dios originario, el primero de la humanidad fue una diosa; la primera divinidad de la historia. Las más antiguas obras de arte que conozcamos son las llamadas Venus Esteatopigias. Y he escrito obras de arte para referirme a esas antiquísimas esculturas. Con todo lo que eso implica.
La obra de arte y más en aquellos remotos momentos, era una y la misma cosa que el acto de conocimiento que hoy le llamaríamos ciencia y no menos era la conexión con lo divino. Arte, ciencia y religión eran una y la misma cosa.
En filosofía suelen llamar “El amanecer espiritual” aquel momento en que el australopitecus-pitecantropus-cro-magnon empieza a hacer uso de la razón, a tener consciencia de sí mismo, a pensar para llevar a cabo el intento de explicarse su circunstancia y a sentir los primeros atisbos de la trascendencia al existir en este mundo. La vida y la muerte.
Es indudable que los hombres empezaron a pergeñar las Venus, esas mencionadas pequeñas esculturas (de 5 cm como mínimo y hasta 25 cm las más grandes) porque querían manifestar algo poderoso que sentían dentro de su pecho: el culto a la vida. Y entre los humanos la que daba vida era la mujer. La hembra que más más hubiese parido en su vida, la multípara de senos enormes; vientre, necesariamente, abultado y las caderas, las nalgas, inmensas. Esas mujeres eran sagradas. Los antropólogos las han llamado, muy injustamente Venus esteatopigias. Digo injustamente porque el vocablo “esteatopigia”, por su etimología, significa “que tiene grasa en las nalgas”, que no deja de ser incluso despectivo. ¿Vieja manía misógina del XIX? No olvidemos que lo que hoy llamamos caracteres sexuales secundarios, las formas redondeadas de la mujer, caderas más anchas, senos abundosos, no son más que acumulaciones de grasa. En su libro S*x at down, traducido al español como En el principio fue el s**o; el antropólogo Christopher Ryan sostiene que (parafraseo pues la cita no es textual): “Cuál será el embrujo que tienen sobre los machos humanos esas dos bolsitas de grasa que las hembras humanas muestran en el pecho?”. La belleza encarnada, los senos femeninos, son simplemente dos bolsitas de grasa.
Pero volvamos a las esculturas de las Venus Esteatopigias.
La puntillosa manipulación de los materiales usados para elaborarlas (hueso, marfil, roca, arcilla, madera, terracota), el esmero inusitado, la intención de resaltar los caracteres sexuales en estas esculturas demuestran el sentido de lo divino, la veneración que inspiró a los primigenios artistas. Estamos hablando de hace unos treinta mil a veinte mil años atrás. Las Venus Esteatopigias se fabricaron a lo largo de siglos. Su creación se remonta incluso hasta 200 mil años antes de nuestra era, desde entonces hasta unos veinte mil años atrás de este nuestro momento en la historia. Es decir, el amanecer espiritual (algunos estudiosos lo ubican hace 120 mil años, pudieran ser más) coincide con la veneración religiosa de la mujer que llevó a aquellos artistas a crear tales esculturas. Y es obvio. Pensemos. Aquellos hombres que empezaban a pensar se dieron cuenta de que las mujeres eran las que generaban a la especie humana. Por supuesto, ellos desconocían su papel en el proceso de la creación de una vida humana y sólo observaban como las mujeres, ellas solitas (en apariencia) o quizá pensarían que alguna ayuda proporcionaría el coito, pero lo que veían es que ellas concebían, luego les crecía su pancita mientras gestaban y, finalmente, parían. Sólo ellas traían nuevos humanos al mundo, para que no se acabara la especie. Y aquellos hombres se dieron cuenta de que si no hicieran aquello las mujeres la humanidad desaparecería. Eso era un atributo de los dioses. Así que ellas eran sagradas. Ellas eran la manifestación del dios creador en este mundo. Gracias a ellas los humanos se reproducían. Por eso dios era una mujer igual a las venus prehistóricas. Dios era femenino. Dios tenía enormes tetas, una gran panza de mujer que ha parido diez, quince o quizá más veces y, además, un par de formidables nalgas, porque eso eran los seres que hacían la renovación de la humanidad.
Y se llamó matriarcado. Y las mujeres dirigían a las sociedades humanas (tribus, clanes, pequeñas partidas de humanos al borde del exterminio). Y ellas conservaron a la humanidad por miles y miles de años. Se dice que la mujer es, por naturaleza, conservadora, el hombre, en cambio, también por naturaleza es osado, atrevido, diríamos revolucionario. Pero ellas ordenaban, ellas dirigían el clan, recolectaban frutas y semillas, cuidaban a los niños y niñas que no tenían un papá ni una mamá, sino todos los adultos del grupo eran sus padres y, de por sí, sus madrees. Así sobrevivieron por milenios. Hasta que un día los hombres descubrieron la agricultura. (Se dice que las mujeres la descubrieron antes, lo cual es creíble), pero cuando los hombres aprendieron a cultivar la tierra, obviamente gracias a ellas, poco después, hicieron la revolución del neolítico y cambiaron todo. La similitud parece obvia (y la corrobora el lenguaje: la palabra semen tiene la misma raíz original que la palabra semilla). El hombre agricultor habrá pensado: “El hombre es la semilla, la mujer es la tierra. Viene el hombre y deposita su semen dentro de la mujer, igual que coloca la semilla bajo la tierra. De ahí se reproduce la planta que nos alimenta. Del hombre, en el vientre de la mujer, surge su hijo, su hija. El hombre también tiene un papel importantísimo en la fecundación”. Y el hombre de aquellos tiempos diría: “Los hombres somos más fuertes que las mujeres. Fácilmente podemos dominarlas en la lucha”. Y lo hicieron. Así nació la familia y la propiedad privada, por ahí lo dice Federico Engels. “Esta es mi tierra y esta es mi mujer”. Esto ocurre “apenas” hace unos 15 mil años. Y se acabó el dios femenino. Y se acabó la veneración religiosa por la fémina. “Ella no daba la vida más que el hombre, pero el hombre es más fuerte, más osado, más valiente, más competitivo, citius, altius, fortius”. Y se instauró el patriarcado y luego apareció la civilización y surgieron pueblos, luego ciudades con todo el complejo de organización de gobierno, cultura, religión, abasto de alimentos y desalojo de desechos, urbanización, etc. Y la sociedad, así, en el patriarcado, evolucionó hasta el capitalismo, desechó un intento socialista fallido y así hemos vivido los últimos siete u ocho mil años. Hasta que nos encontramos a punto de darle en la madre a nuestro planeta, contaminándolo, el único que tenemos para vivir.
Y es en este momento en que hay, desde hace algunos años, un poderoso movimiento feminista en México y en todo el mundo. Las mujeres regresan al poder, luego de que fueron expulsadas de éste. Hay casos terribles a lo largo de la historia. Muchas circunstancias que debieran avergonzar a la humanidad relativas al sometimiento, la vejación, el ninguneo, el maltrato, la discriminación y hasta la degradación de las mujeres a lo largo de toda la historia, en todas las etapas de la historia de las civilizaciones. Hoy mismo, en muchos países de religión y cultura musulmana las obligan a usar el rostro cubierto y los hombres, según su poder económico, tienen derecho a desposar a varias mujeres. En la antigua Grecia, tan racionales y sabios ellos, justificaban que las mujeres eran inferiores a los hombres porque no habían terminado de desarrollarse, lo cual estaba ante los ojos de todo el mundo: ellas no llegaban a ser tan fuertes como los hombres, no habían hecho músculos poderosos y, en general, su cuerpo era más blando y su esqueleto más débil e incluso las mujeres normalmente eran de talla más pequeña que ellos y hasta la voz, no les había cambiado, se había quedado aguda, como de niño, mientras que la voz de los hombres se había hecho grave y gruesa. Sería interminable una lista de los agravios que han sufrido las mujeres en toda la historia.
Y ahora ellas regresan a tomar el poder.
La humanidad ha cambiado hasta humanizarse, al menos en el papel. En la edad antigua de la historia era legal la ley de guerra, que autorizaba al guerrero vencedor a apropiarse de los bienes materiales, la esposa y hasta los hijos del vencido incluso como esclavos. Era la ley del más fuerte, la ley de las bestias. Pero eso no se podía sostener. La fuerza física de un hombre acaso dura treinta o si alguien tiene muy buena madera cuarenta años. No más. La vida puede ser más larga. Así que se inventó la política, para hacer la guerra por otros medios. Y los viejos tomaron el poder a través de la política y eso les permitió mandar a los jóvenes a matarse para apropiarse ellos, los viejos, de las tomas de decisión, del poder. Es decir, ya no era la ley del más fuerte, una ley animal. Ahora la ley es la del más astuto, el más inteligente. Sin embargo, el nuevo sistema siguió haciendo exclusión de las mujeres.
A pesar de lo anterior, siempre ha habido mujeres muy grandes, geniales, que han abierto brecha e incluso en lo personal se colocaron como científicas, políticas, filósofas, artistas, etc. Por supuesto que es imposible olvidar a María Curie que dejó a la humanidad conocimientos valiosísimos y que pagó con su vida la realización de su trabajo; hoy mismo, sus huesitos siguen, todavía siendo mortales, radiactivos. Recordamos a la gran poeta de México, Juana de Asbaje, conocida como Sor Juana, muy posiblemente ella era la mente más poderosa de la Nueva España y que vivió la peor misoginia que existe, la de la iglesia católica por parte de un sujeto con cariz criminal como lo fue Francisco de Aguiar y Ceijas, el que, en la práctica, la condenó a muerte a sus cuarenta y cuatro años; así perdimos para México a la más grande poeta mexicana, la que incluyó la literatura mexicana en el siglo de oro español. Madame du Chatelet (Gabrielle Emilie le Tonnelier de Breteuil), la mujer que tradujo la obra de Isaac Newton al francés, novia de Voltaire, matemática, física y erudita. Santa Hildegarda, monja, científica, escritora, música, naturalista, mística, compositora, filósofa y tan inteligente que ni siquiera la iglesia de aquellos tiempos oscuros, ella vivió entre los años 1098 a 1179, casi al final de la edad media, llegaron a atreverse a molestarla. Y hay muchas más, desde Hipatia, geómetra y erudita, gran maestra de matemáticas, astronomía y filosofía; Ada Lovelace, matemática, científica y precursora de la computación; Virgina Wolf, gran escritora; Simone de Beauvoir, feminista, filósofa y escritora; las dos margaritas, prodigiosas escritoras francesas, Yourcenar y Duras; Remedios Varo y su gran amiga Leonora Carrington, y etc. Pero todas tenían que ser genios para ser consideradas. El genio existe entre las mujeres, como todo fenómeno humano
Por fortuna hoy las mujeres vuelven a aparecer en primer plano en las sociedades.
Los fenómenos que nos asombran están a la vista. El matrimonio tradicional se encuentra en grave crisis. Las mujeres cada vez son más autosuficientes y menos permiten la sumisión a que las sometía el matrimonio. La familia, como la conocemos, se muestra más disfuncional. Las mujeres resuelven sus propios problemas sin necesidad de un hombre que las mantenga ni les ordene. Pero también los feminicidios han venido al alza. La pareja tradicional se desmorona, pero al parecer el precio de su libertad lo pagan las mujeres con su vida. Los datos prueban que la mayor parte de los feminicidios ocurren a manos de las parejas de las mujeres.
El arte es el reflejo de la sociedad. Y puede ser también un instrumento de denuncia. Las relaciones humanas son relaciones de poder, siempre. La barbarie es el ejercicio violento del poder. Contra la violencia se inventó ese conjunto de actos terribles que suele ser la política, “la guerra por otros medios”. Todo desacuerdo tiene que resolverse pacíficamente. Las sociedades humanas tienen que movilizarse contra la violencia.
Y aquí, en este momento, como parte de tal movilización contra la violencia, con el arte como denuncia, tenemos cuatro cuentos de sendas mujeres extraordinarias. Sus obras son terribles, como es la circunstancia que estamos viviendo. Lidia, Guille, Leslye y María publican sendos cuentos sobre el feminicidio. Una profesora, directora de escuela; una periodista extraordinaria, incluso heroica; una señora escritora y una ingeniera que, además, escribe mejor que la mayoría de los hombres.
Los autores son hijos e hijas de su tiempo. La literatura tenía que tocar estos temas terribles, el feminicidio. Las cuatro mujeres que aquí publicamos, son miembros del taller de creación literaria Eusebio Ruvalcaba que él mismo dirigiera. Hoy, el que fuera el más brillante de sus discípulos, el sapientísimo Jorge Arturo Borja, dirige el taller Eusebio Ruvalcaba.
Los cuatro cuentos que se incluyen en este opúsculo fueron presentados en este taller. La factura inmejorable de los cuatro y la coincidencia en el tema, porque no son por encargo, fueron surgiendo espontáneamente, excepto el que se titula Vicenta, que fue un ejercicio, pero que en su ejecución resultó tan formidable que ganó el concurso nacional de cuento del ISSSTE en 2016. Este opúsculo es una aportación desde la visión de cuatro destacadas mujeres de un fenómeno que debe ser desterrado de la civilización para siempre.
En México hoy es tiempo de mujeres. Porque el espíritu femenino ha sido el gran ausente y ellas hacen falta flagrante, dolorosamente en las sociedades. El mundo es mejor si hay mujeres. La mujer es el lado sublime de la humanidad, pero, más todavía, las mujeres son la parte mayoritaria de la estirpe humana. Y este libro de cuentos extraordinarios es una aportación para la forja de una sociedad más justa, más sana, en donde las mujeres de carne y hueso tengan un lugar preponderante, para bien de la propia sociedad.
Hombres y mujeres unidos buscamos una mejor manera de convivencia. La historia de la humanidad ha sido la de esa búsqueda.

Los gr**gomaniacosYa tiene quizá más de un año que construyeron una gigantesca plaza comercial relativamente cerca de mi...
20/10/2024

Los gr**gomaniacos

Ya tiene quizá más de un año que construyeron una gigantesca plaza comercial relativamente cerca de mi casa, que es la de ustedes. Por ahí se dijo que tal obra era parte de las corruptelas de un politiquillo que se ha enquistado en la alcaldía V. Carranza desde hace ya un par de décadas, aunque parezca increíble a estas alturas. Se llama, curiosamente, Moreno Rivera. Anduvo en el PRI, luego se pasó al PRD, se refugió con René Bejarano, luego se pasó a los chuchos y ahí se sintió muy a gusto por años —alguna vez, incluso lo mencionó AMLO, le dijo que ya se había convertido en el llaverito de Manlio Fabio Beltrones y era cierto— hasta que se dio cuenta de que su trasero peligraba ante el avasallador ascenso de Morena y ni siquiera don Beltrone (gran gángster) podría seguir protegiéndolo. Entonces, sí, se pasó a Morena. De tal suerte que ha puesto como diputados locales, diputados federales y alcaldes, a sus hermanos, a sus novias, a sus achichincles y no suelta el poder en V. Carranza. Por culpa de los morenistas de tal alcaldía que se la pasan peleando entre sí, desorganizados y le dejan todo el poder a Julio César Moreno, hoy morenista, para que siga robando.
Bueno, en uno de los tantos mandatos de aquel politiquillo se empezó a construir la mencionada plaza junto a la estación del metro Romero Rubio. Se terminó quizá hace más de un año, pero nunca habíamos ido (hablo de mi mujer y yo). Hay hasta cine. Así que uno de estos días, casi como paseo, fuimos a la plaza de marras. Nunca, lo confieso, me han gustado ni los supermercados, los malls, las plazas comerciales, etc. Nunca. Hay en ellas algo (en realidad mucho) que no es mexicano. Es muy diferente ir a un mercado. Ahí se siente uno en confianza, hasta la gente nos parece más familiar y hasta tengo la impresión de que en el mercado siempre te encuentras a los vecinos, a los amigos y hasta los que nos venden son llamados tus “marchantes”.
En cambio en las plazas comerciales, en los supermercados todo es frío, la gente siempre es desconocida, sabe dios de dónde salió y toda es displicente, ajena si no es que hasta hostil. Hay un ambiente muy frío y hasta incompatible y discrepante, competitivo en el peor sentido posible, entre los que compran en el supermercado. Igual en aquellos centros comerciales tan limpios, al estilo gr**go de asépticos, luminosos casi al exceso, con cristales por todas partes y gente a la que uno siente que le cae gordo.
En una rápida ojeada sólo por un pasillo del lugar encuentro las letras que nombran a las tiendas: Invictus, Bershka, Calvin Klein, American Eagle, Pingo Grill, Pull & Bear, Beleki: stricktly minidonuts, Fraiche, Men’s Fashion Shasa, Innosa Sport, Vans, Ivory Tours, Playtime, OCH Optical Store Facial, Spreading Happines, Skechers. Sólo encontré un insólito Stradivarius, y el Invictus que están en latín y que alude, uno, al fabricante de violonchelos y el otro a Alejandro el Magno; unos cuantos en francés, que están enlistados y, el colmo era algo como USA Shoes o Cell Shop. Juro que sólo dos negocios vi en español, uno que se titulaba Cuidado con el perro y otro El Borceguí. De pronto sentí la urgencia de detener a cualquier güey que ambulara por ahí y decirle:
—Óyeme, ca**ón, estás en un país en el que se habla el español, pendejo. Qué p**o, ¿estás muy acomplejado o piensas que sólo lo que tiene nombre en otro idioma, de preferencia inglés, es mejor que lo que produce tu país o qué putas les pasa a ustedes?
Contestarían alguna pendejada imperialista. Pero yo diría que:
—Digo, porque no creo que en Nueva York, en Whashington, en Houston, sus supermercados tengan nombres en otros idiomas, ya no digamos en español. Esos güeyes no están acomplejados como los de acá.
Le dije a mi mujer:
—El día que estos cabrones logren que la mayoría de los mexicanos compren aquí, vaya, en sitios como este, ese día jamás volveremos a tener un gobierno como el de López Obrador —(o el de Claudia Sheinbaum que, en esos días todavía no tomaba posesión del cargo presidencial).
—Pero ese día no llegará nunca. —Dijo ella.
—¿Por qué?
—Porque, como lo consideró Pepe Mojica, “Si hubiera tres países que consumieran como Estados Unidos este planeta se iría a la mi**da, no soportaría el desperdicio y la contaminación”. Es cierto, EU tiene el tres por ciento de la población mundial y produce el veinte por ciento de la contaminación. Entre las costumbres de ese país está la del desperdicio: cuando un objeto ya no lo quieren o consideran que está pasado de moda o ya no les gusta, simplemente lo tiran a la basura. Sé que no es tan raro que dejen automóviles abandonados y el gobierno los recoge y los lleva a las plantas que los aplastan, los destruyen. En México, todo se recicla, hasta la ropa, no se diga los coches, casi todo se repara y se vuelve a usar. Por eso hay un gran mercado de maestros mecánicos, hojalateros, gente que cose pantalones y muchos más oficios a pesar de la alta tecnología, cada vez más sofisticada en mecánica y los cambios en los materiales de las carrocerías, eso entre los muchos otros oficios que perduran aquí. —Fue desalentador mirar a aquellas personas con actitud engreída; que, ¿desconfiadas, hipócritas, gratuita e inexplicablemente rencorosas?, no te miran como simulando que no existieras y que, además peor, ellos parecieran querer que tú no existieras. Pero que, algunos de ellos, se sienten en el paraíso terrenal comprando a lo pendejo. Sé que hay gente que cuando se siente deprimida va al centro comercial, a consumir a lo loco, con eso se les quita la tristeza, gastando dinero a lo pendejo. Ah, porque los precios en esos lugares son como el doble, por lo menos, de los que se pueden conseguir los objetos en el Centro de la Ciudad (que no del todo se salva de la gr**gomanía) y, con mucha frecuencia, tienen precios mucho más baratos y a cambio dan cosas hasta de mejor calidad. Pero en cuanto a productos naturales, fruta, verdura, gramíneas o hasta comida preparada, los mercaditos superan muy ampliamente a los centros comerciales gr**gomaniacos, tanto en calidad como en precio.
—La televisión es, ha sido por décadas, el gran engaño para volvernos gr**gos de segunda o de tercera. Presentan pura gente güera, cuando somos más del setenta por ciento morenos; se anuncian sólo productos extranjeros o con nombre en otro idioma; el lenguaje de la televisión es, en general, falso, no es el que usamos en la calle y, por si no fuera suficiente, hay canales que sólo pasan programas o series gringas. Y los pocos que se producen acá, salvo contadísimas excepciones, son copias de lo que hacen los gr**gos. —Sostuvo ella y agregó—: en el cine ha cambiado un poco, aunque casi no se produce cine mexicano, lo que se hace ya trae más, no tanto como se desearía, la impronta de nosotros. Ya hay muchos más prietos actuando que en la televisión.
—Pero dos cosas. Una, la televisión terminó convertida en un pudridero. Casos como el de Sergio Andrade y el de las camionetas de Tv Azteca que con la mayor impunidad y gran placer traficaban droga por toda Centroamérica hasta acá y también el as*****to de Paco Stanley (aunque ahí el héroe fue Samuel del Villar, quien demostró e hizo público, con un valor inmenso, que el difuntito estaba atiborrado por dentro y por fuera de co***na) nos confirmaron lo que supimos siempre, que las dos televisoras monopólicas eran los prostíbulos y centros de drogadicción más grandes del mundo mientras los gobiernos sostenían una “tenaz lucha” contra los narcos. Y, Dos, al gobierno del PRI le pasó lo mismo. Se ahogó en sus mentiras. Le dio la estafeta al PAN y éste casi hunde al país con su guerra contra el narco y habiendo entregado, en el colmo de lo cínico y lo criminal, la Seguridad Pública nacional a las organizaciones de los narcotraficantes y del crimen organizado (García Luna es inolvidable), y todo con tal de salvar al sistema gr**gomaniaco mentiroso.
Por fortuna llegó un político que parecía absolutamente imposible que surgiera. Lo hicieron, lo formaron ellos, por eso los conoce por dentro como nadie. Por eso supo siempre, sin necesidad de espionaje, dónde les dolía más para derrotarlos. Los venció una y otra vez y le robaron las victorias, hasta que ya no pudieron ocultarlo. Los venció en su propia cancha que estaba trucada con el piso disparejo. Los venció teniendo al árbitro más que vendido jugando en su contra. Los venció con sus propias reglas amañadas. Los venció contra un falso periodismo en todos los medios que lo vituperaban y lo calumniaban y lo atacaban en todos los casos, para bien o para mal. Sin ese líder, con el gobierno podrido, las instituciones funcionando para robar y encubrir los robos y los medios no menos, hubiéramos entrado (en los hechos ya estábamos) en una decadencia de autodestrucción. El país se hubiera quebrado, se hubiera podrido e íbamos hacia una cuarta transformación (ya era demasiada inestabilidad y todo lo que no está en equilibrio, por fuerza de razón natural se derrumba); pero hubiera sido una transformación tan caótica, violenta y desventajosa para el pueblo como lo fue la tercera, la Revolución Mexicana.
La Cuarta Transformación como ha venido siendo dirigida es una hazaña casi increíble, en primer lugar porque está siendo pacífica. Siempre decían: “Ni lo pienses, la izquierda nunca va a llegar al poder en México, ¿tú crees que los gr**gos van a permitir un gobierno anticapitalista en su patio trasero?” Es cierto. Bueno era cierto. Pero he aquí la gran sabiduría de la 4T. Sin molestar a la bestia exterminadora gringa (el régimen con mayor poder destructivo de la historia de la humanidad), sin afectar (tanto) al capitalismo nacional, conservando lo que llaman la estabilidad macroeconómica (el petate del mu**to que siempre esgrimieron contra la izquierda), se está beneficiando a la mayoría de los mexicanos (10.5 millones dejaron de ser pobres extremos entre 2018 a 2024); el salario mínimo subió de 88 pesos a 240 (¡casi 300 por ciento!) y el gobierno logró una gran alianza con una mayoría ciudadana que le regaló la posibilidad de mantenerse en el poder y aun replicar el régimen otro sexenio. No es exagerado decir que este gobierno ha sido la salvación de nuestro país.
Para todo lo que hizo el gobierno en el sexenio que acaba de terminar, debería de tener el noventa por ciento de aprobación. No lo tiene porque no son pocos los que perdieron sus privilegios (ahí están los que “trabajan” en el Poder Judicial, ultraprivilegiados: dos mil pendejos que ganan más que el presidente, aparte de la casta dorada, los ministros, que ganan cuatro veces más que el primer mandatario) y, lo más triste: los pobres que, enajenados por la televisión, odian al presidente y, hoy, a la presidenta. Y lo hacen no sólo gratuitamente, sino pagados, porque el gobierno le da dinero a sus abuelos y a sus estudiantes. Son los que van a esos centros comerciales con que empezamos este texto.
Si un día lograran (o hubieran logrado) que la gran mayoría de los mexicanos compraran siempre en sus plazas comerciales gr**gomaniacas, adiós a la Cuarta Transformación. Pero eso, en la práctica, es imposible.
Salimos de la gran construcción por donde entraramos. Había una tienda de artículos esotéricos: jabones milagrosos, sellos de protección y prosperidad, perfumes para el amor, colguijes para el amarre fuerte, piedras de cuarzo para la suerte infalible y hasta pequeñas esculturas tanto de ángeles y arcángeles como Uriel, Rafael, Chamuel, Jofiel y otros. Pero también había demonios como Baphomet, Az**el, Baal y hasta Belial. No dejó de sorprenderme por la apertura de mente de estas personas. Cientos de tiliches. Nos acercamos a ver los objetos. Casi de inmediato un mozalbete se puso junto a nosotros para mirarnos como el público que mira al prestidigitador callejero tramposo. Le dije a ella:
—Vámonos de aquí, porque este mensorras cree que vinimos a robar. Y nos fuimos echando pestes contra los engaños y fraudes del esoterismo, para que nos oyera.

La puerta grande de la historiaUn adiós a Andrés ManuelA quien dio el voto la gentePara hacerlo presidenteY a los votos ...
04/10/2024

La puerta grande de la historia

Un adiós a Andrés Manuel
A quien dio el voto la gente
Para hacerlo presidente
Y a los votos le fue fiel
Ya es historia en un papel
Después de muchas faenas
Da a México cosas buenas
Como en beisbol, su afición
Da en la novena jonrón
Con todas las bases llenas.
Mono blanco

El presidente López Obrador termina su mandato entre dos circunstancias altamente contradictorias. Hablemos antes de la negativa. Hay gente que lo odia en serio. Por más que esta tendencia esté muy inflada por las redes sociales, en especial X, antes Twitter, a punta de bots. En esta red es posible ver auténticas monstruosidades. Es inverosímil que alguien llegue a esos niveles de odio. Bueno, ni siquiera entre los que fueron torturados en la Argentina de Videla, el Uruguay de la terrible dictadura militar o el Chile del torvo asesino Pinochet o los transterrados por la brutal dictadura de Franco en España, muestran tanto odio por aquellos gobernantes criminales que, de verdad, asesinaron, desaparecieron a miles de personas mediante los vuelos de la muerte (entre otras espantosas monstruosidades), torturaron, encarcelaron y expulsaron a cientos de miles. Ni aquéllos, víctimas de tiranías realmente exterminadoras tienen tanto odio como le tienen éstos a AMLO. Por fortuna son una exigua minoría, por más que hacen demasiado ruido porque tienen mucho dinero.
La gente de derecha, en especial los militantes del PAN, parecen haber perdido la chaveta. Lilly Téllez grita, insulta, comete agresiones, calumnia, miente y se muestra indignada sin límite. Pero lo único que sí consigue es que pensemos que ya está muy desequilibrada de sus facultades mentales. Y así muchos más. Muy pocos de la derecha consideran los grandes logros del gobierno de AMLO. Y en cambio mucha gente que pareciera bien intencionada se deja convencer por argumentos como el de que se está militarizando el país al subordinar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. No recuerdan lo que pasó en toda Sudamérica en su momento. Crímenes de lesa humanidad que sólo pueden ser comparables a los que cometiera Hi**er en el terrible episodio n**i en Europa. Con una ligereza que asombra llaman dictadura o tiranía al gobierno de López Obrador. Militarización es la que sufrieron los uruguayos, que una cuarta parte de sus ciudadanos pisaron cárcel por motivos políticos. Militarización los 60 mil mu**tos que fueron asesinados en Argentina por el ejército de ese país al servicio de la tiranía de Jorge Rafael Videla. O Pinochet, el cobarde que, ya viejo, capturado por una orden del juez español Baltazar Garzón, se meó en los pantalones en una audiencia judicial pública con tal de causar lástima y olvidaran los miles de as*****tos, desapariciones y torturas que cometió su gobierno. Eso era militarización. No mamen.
El Ejército Mexicano no está contaminado por la oligarquía de nuestro país, lo que sí ocurre en Argentina o en Chile. Hoy es conmovedor como en el desfile del 16 de septiembre los soldados, rompiendo el protocolo militar, sonríen y saludan al pueblo que los trata con gran cariño. En México, los soldados han construido una buena parte del Tren Maya, todo el Aeropuerto Felipe Ángeles y también el Felipe Carrillo Puerto de Tulum. La vacunación durante la epidemia de Covid hubiera sido imposible sin la participación del Ejército Mexicano. Los soldados, en general, están muy contentos con la gran aceptación de que ahora gozan entre el pueblo. Eso no es militarización o, vaya, si quieren lo es, pero muy de otro tipo. López Obrador le apuesta a que, en el corto plazo, se elimine la corrupción, la consciencia política del pueblo se ensanche y se profundice, la derecha termine por moderarse a punta de chingadazos, quiero decir de fracasos electorales, hasta que entiendan. En fin, que las aguas tomen su nivel, porque en este momento siguen estando muy turbulentas por el gran cambio, la revolución sin violencia que es la Cuarta Transformación y se sigue consolidando. AMLO le apuesta a que, aun si regresara la derecha al poder (esperemos que no), el pueblo ya está “mal acostumbrado” a su buen gobierno. Eso, los derechosos lo notan y es algo de lo que menos son capaces de soportar. Porque saben que les costará mucho trabajo revertir todos los beneficios que ha dado López Obrador al pueblo. En pocas palabras, asombra la manera en que odian al ya ex presidente AMLO, pero se explica porque ellos, los corruptos del régimen anterior, los que perdieron sus privilegios, saben muy bien que revertir lo que ha hecho este presidente les va a costar muchísimo, muy duras batallas políticas que quién sabe si puedan ganar.
Considerando el fervoroso odio, irracional casi al cien por ciento, contra AMLO, nos damos cuenta de varias cosas. Uno, que el gobierno ha tenido que ser impecable. Si lo hubieran agarrado con un pequeño traspié, lo habrían hundido, y es que lo han acusado de todo y, por supuesto, también de haber sido corrupto con fracasos inmensos, como catedrales son sus calumnias. Dos, que este gobierno no ha sido corrupto. Si lo fuera, no le habría alcanzado el dinero para lo muchísimo que ha construido: carreteras, caminos, puertos, aeropuertos, presas, puentes, trenes, refinerías, programas sociales para jóvenes, para viejos, para desempleados, para discapacitados. Tantas obras, tanto dinero bien usado sólo nos da una idea de la increíblemente inmensa cantidad de dinero que se robaban. Es difícil de creer tanto saqueo. Y es que cuando un presidente roba, todos, miles de funcionarios públicos de todos los niveles, tienen que robar, para que se encubran unos con otros porque no es posible de otra manera; por eso no alcanza ningún dinero.
Por odio, por haber perdido sus privilegios han llegado a poner en circulación, principalmente en la red X, cientos de millones de mensajes calumniosos acusando de narcotraficante al presidente AMLO. Si la gente no cree que AMLO sea corrupto, mucho menos creerá que sea narco.
El presidente termina su sexenio y su éxito retumba en medio de las calles, en el Zócalo, su popularidad es casi increíble. El pueblo lo ama, como nunca antes los mexicanos habían amado a un presidente. Parece increíble que la gente de la derecha diga tercamente que AMLO destruyó el país y que deja una nación en ruinas. A pesar de que con sus propios parámetros los logros de Andrés Manuel son prácticamente inmejorables.
Y hoy, por primera vez en toda la historia de la nación mexicana y los pueblos que muchos siglos antes ocuparan estos territorios y que son nuestros ancestros, nos gobierna una mujer. Por primera vez por lo menos en 500 años, medio milenio.
Se llama Claudia Sheinbaum Pardo y es una persona fuera de serie. De gran inteligencia, con esmerada educación científica, militante de la izquierda por décadas, con experiencia política y en cargos de gobierno. Pareciera muy difícil encontrar a alguien mejor que ella.
Llevamos seis años en los que ocurren cosas antes impensables en nuestro país. Y una de ellas, de las más inverosímiles es el hecho de que AMLO, cuando terminó la ceremonia oficial de transmisión de poderes, participó en el Zócalo, con la presencia de unos cien mil seguidores, en una ceremonia mística indígena en la que chamanes de los pueblos originarios invocaron a las fuerzas sagradas para que lo ayudaran y lo protegieran. Claudia hizo lo mismo. Pero ella agregó un detalle muy significativo: todas las que participaron en la ceremonia eran mujeres. Los únicos hombres que había en el templete eran camarógrafos. Del mismo modo, quienes hicieron guardia detrás del ex presidente AMLO y de ella, en la ceremonia oficial, eran cadetes mujeres y la guardia de honor, el pelotón que, con la bandera nacional, rindió homenaje a la ya presidenta constitucional eran sólo mujeres. Ella lo dijo “Es tiempo de mujeres” y también ha repetido “No llego sola, llegamos todas”.
Me parece un mensaje de inmensa importancia que ambos presidentes de la Cuarta Transformación no hayan asistido ni en privado y menos en público a ceremonias religiosas con la corruptísima iglesia católica. Hay un sentido místico en el ritual de los pueblos indígenas, incluso religioso. Y los presidentes, Andrés Manuel y Claudia no han pretendido el “apoyo espiritual” signifique lo que sea, de la iglesia católica. Lo bueno es que la ceremonia indígena no está considerada religión (es un ritual de indios que adoran ídolos y que no puede alcanzar el estatus de religión, lo dijeron así los españoles desde hace siglos), porque el estado es laico, entonces no se transgrede la ley.
Finalmente, conmueve que tanta gente se muestre tan emocionada, tan entregada al presidente. Cuando los periodistas independientes entrevistan a las personas que participan en las movilizaciones en apoyo al gobierno, muchos, si no es que la gran mayoría de la gente llora o manifiesta que está a punto de llorar porque se va “el mejor presidente de México, el cabecita de algodón, el jefe López Obrador, el más querido presidente”, etc. lo cierto es que nunca en la historia se había visto un amor tan grande hacia un presidente saliente por parte de su pueblo. La ponderación de la historia requiere de un buen número de años. Pero la situación parece indicar que AMLO entra en la historia por la puerta grande.
Pero quizá lo mejor de todo es que la Cuarta Transformación continúa. Se inicia la construcción de su Segundo Piso y la dirige una persona del más alto nivel humano en el rubro que quieran, la presidenta, la doctora, la militante de izquierda Claudia Sheinbaum Pardo.

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