22/08/2026
Angela Davis llega México y la bienvenida es la censura, el señalamiento y escarnio de sus detractoras, que la usan de cebo para desviar la conversación que importa. Criminalizar su lucha es patético.
Intentan convertir su visita en un juicio político: quién puede escucharla, quién merece estar ahí, quién merece debatirla y quién cumple con las credenciales ideológicas pertinentes al discurso actual dominante.
Las diferencias políticas no pueden cancelar a una gran pensadora. Escuchar a Angela Davis no significa asumir cada una de sus ideas como propias; significa reconocer su gran trayectoria teórica y política, sus aportes y la importancia de sostener espacios donde el pensamiento crítico pueda ser debatido y enriquecido de saberes compartidos y disentidos.
La inquisición de la misoginia castiga a las mujeres por pensar, cuestionar y no adaptarse a las narrativas convenientes. Cuando una mujer construye su voz propia, incomoda.
Necesitamos mujeres capaces de escucharla, disentir, politizar y tejer nuestro propio pensamiento crítico a partir de los saberes de otras mujeres que también se atrevieron a pensar.
El pensamiento crítico feminista no se construye desde la obediencia, la idealización ni la censura, sino desde la capacidad de cuestionar, confrontar, crear nuevas formas de habitarnos, comprender el sistema mundo patriarcal y construir espacios libres de violencia contra mujeres y niñas.
En lo que todas coincidimos es en una vida libre de violencia, que las mujeres dejémos de ser objetos de posesión y sujetas de esclavitud.
-Proyecto Medusa