05/02/2026
Los 𝗺𝗮𝗻𝗴𝗹𝗮𝗿𝗲𝘀 en México son uno de los ecosistemas costeros más importantes y productivos del país, además de ser clave para la biodiversidad y el bienestar humano. Están formados por árboles y arbustos halófitos adaptados a vivir en zonas de transición entre el medio terrestre y marino, tolerando altas concentraciones de sal, inundaciones periódicas y suelos pobres en oxígeno. En México se reconocen principalmente cuatro especies: 𝘙𝘩𝘪𝘻𝘰𝘱𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘮𝘢𝘯𝘨𝘭𝘦, 𝘈𝘷𝘪𝘤𝘦𝘯𝘯𝘪𝘢 𝘨𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘯𝘴, 𝘓𝘢𝘨𝘶𝘯𝘤𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘢 𝘳𝘢𝘤𝘦𝘮𝘰𝘴𝘢 y 𝘊𝘰𝘯𝘰𝘤𝘢𝘳𝘱𝘶𝘴 𝘦𝘳𝘦𝘤𝘵𝘶𝘴.
México alberga una de las mayores extensiones de manglar del continente americano, distribuidas tanto en el 𝗚𝗼𝗹𝗳𝗼 𝗱𝗲 𝗠𝗲́𝘅𝗶𝗰𝗼 y el 𝗖𝗮𝗿𝗶𝗯𝗲 como en el 𝗼𝗰𝗲́𝗮𝗻𝗼 𝗣𝗮𝗰𝗶́𝗳𝗶𝗰𝗼. Estos ecosistemas se encuentran en estados como Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Veracruz, Tabasco, Nayarit, Sinaloa y Chiapas, entre otros, desde el nivel del mar hasta zonas estuarinas y lagunares.
Los manglares cumplen funciones ecológicas esenciales: son zonas de crianza y refugio para peces, crustáceos, moluscos, aves y reptiles; protegen las costas contra la erosión, huracanes y tormentas, mejoran la calidad del agua y almacenan grandes cantidades de carbono azul, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
A pesar de su enorme valor, los manglares enfrentan amenazas como el cambio de uso de suelo, desarrollos turísticos y urbanos, acuacultura no planificada, contaminación y alteraciones hidrológicas. En México, los manglares están protegidos por la legislación ambiental, y su destrucción está prohibida por la 𝗡𝗢𝗠-𝟬𝟮𝟮-𝗦𝗘𝗠𝗔𝗥𝗡𝗔𝗧 y la 𝗟𝗚𝗘𝗘𝗣𝗔.
La conservación y restauración de los manglares es fundamental para mantener la salud de los ecosistemas costeros, la seguridad de las comunidades y la biodiversidad marina. Proteger los manglares es proteger la vida costera y el futuro de nuestros océanos ((𝘍𝘶𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴: 𝘊𝘖𝘕𝘈𝘉𝘐𝘖 / 𝘚𝘌𝘔𝘈𝘙𝘕𝘈𝘛 / 𝘊𝘰𝘯𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘙𝘢𝘮𝘴𝘢𝘳).
Créditos infografía: dataMares