21/11/2024
Es tan pequeño que la información que puede dar es escaza, no conocen su nombre, ni su edad, de donde es o adonde iba; tampoco puede entender por qué un día tenía padres y ahora esta solo, un día tenia un nombre y ahora lo llama “Panchito”.
Llevaba puesto un suéter sucio de Elmo y un short cuando “Panchito” fue localizado gracias a un reporte en Matamoros, Tamaulipas. Después de varios días de haber sido abandonado por sus padres, ahora se encuentra bajo la protección del gobierno mexicano dentro de “La casa hogar del niño matamorense” donde vivirá una nueva realidad, donde deberá aprender a esperar. Esperar que sus padres aparezcan, esperar que alguien le responda por qué lo abandonaron, esperar a que lo adopten, esperar a que lo amen, solo le queda esperar.
Debería movernos a misericordia esta historia de abandono, pero debería hacerlo también las miles de historias que no son contadas y que todas ellas se unen para dar a los huérfanos una nueva y trágica ocupación. Esperar sin esperanza.
Me he consumido a fuerza de gemir;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Riego mi cama con mis lágrimas.
Mis ojos están gastados de sufrir;
Salmo 6:6-7
por: Martín Maquivar