07/08/2026
Hay noches en las que la fe no se siente fuerte.
Se siente confundida.
Te acuestas con preguntas.
Repasas lo que pasó.
Piensas en lo que pediste.
Y no entiendes por qué Dios permitió ciertas cosas.
A veces intentamos hacer oraciones perfectas porque creemos que eso es lo que Dios espera.
Pero quizá una de las oraciones más sinceras que puedes hacer es esta:
“Dios, no entiendo nada.”
No es rebeldía.
Es verdad.
Y la fe también puede empezar ahí: no teniendo respuestas, pero negándote a fingir que las tienes.
Hay preguntas que tardan mucho en encontrar sentido.
Y algunas quizá nunca lo hagan de la manera que esperábamos.
Pero mientras tanto, puedes hablar con Dios desde donde realmente estás.
No desde donde crees que deberías estar.
¿Cuál ha sido la pregunta más difícil que le has hecho a Dios?