Entre Dios y yo

Entre Dios y yo Entre Dios y Yo. Un espacio para hablar de lo que casi nunca decimos en voz alta sobre nuestra relación con Dios. Dudas. Silencio. Enojo. Oración. Dolor. Esperanza.

No venimos a fingir una fe perfecta. Venimos a tener conversaciones reales. Sigo aquí.

Hay noches en las que la fe no se siente fuerte.Se siente confundida.Te acuestas con preguntas.Repasas lo que pasó.Piens...
07/08/2026

Hay noches en las que la fe no se siente fuerte.

Se siente confundida.

Te acuestas con preguntas.
Repasas lo que pasó.
Piensas en lo que pediste.
Y no entiendes por qué Dios permitió ciertas cosas.

A veces intentamos hacer oraciones perfectas porque creemos que eso es lo que Dios espera.

Pero quizá una de las oraciones más sinceras que puedes hacer es esta:

“Dios, no entiendo nada.”

No es rebeldía.

Es verdad.

Y la fe también puede empezar ahí: no teniendo respuestas, pero negándote a fingir que las tienes.

Hay preguntas que tardan mucho en encontrar sentido.

Y algunas quizá nunca lo hagan de la manera que esperábamos.

Pero mientras tanto, puedes hablar con Dios desde donde realmente estás.

No desde donde crees que deberías estar.

¿Cuál ha sido la pregunta más difícil que le has hecho a Dios?

Tal vez no dejaste de creer.Tal vez simplemente te cansaste.De pedir lo mismo.De esperar una respuesta.De escuchar “ten ...
07/08/2026

Tal vez no dejaste de creer.

Tal vez simplemente te cansaste.

De pedir lo mismo.
De esperar una respuesta.
De escuchar “ten fe” cuando por dentro ya no sabes cómo sostenerla.
De ver que otros reciben aquello por lo que tú llevas meses —o años— orando.

Y entonces empiezas a pensar que algo está mal contigo.

Que quizá tu fe era débil.
Que quizá Dios se alejó.
Que quizá tú te alejaste demasiado.

Pero el cansancio espiritual existe.

Y no siempre se soluciona obligándote a sentir más.

A veces necesitas reconocer algo mucho más sencillo:

“Estoy cansado, Dios.”

Sin discursos.
Sin aparentar.
Sin fingir una confianza que hoy no sientes.

Quizá tu fe no desapareció.

Quizá lleva demasiado tiempo esperando.

¿Hay algo que llevas mucho tiempo pidiéndole a Dios?

Estar enojado con Dios no significa necesariamente que hayas dejado de creer en Él.A veces ocurre lo contrario.Te duele ...
07/08/2026

Estar enojado con Dios no significa necesariamente que hayas dejado de creer en Él.

A veces ocurre lo contrario.

Te duele precisamente porque todavía esperabas algo de Él.

Oraste.
Pediste.
Confiaste.
Esperaste.

Y la respuesta que llegó no fue la que querías… o simplemente no llegó.

Entonces aparece una emoción que muchos creyentes sienten, pero pocos se atreven a admitir:

enojo.

La Biblia está llena de personas que hablaron con Dios desde el dolor, la confusión y el reclamo. Job preguntó. Jeremías lamentó. Los Salmos están llenos de “¿hasta cuándo?”.

La fe no siempre es una conversación tranquila.

A veces también es decir:

“Dios, estoy enojado contigo… pero todavía estoy aquí.”

¿Alguna vez te sentiste así?

A veces no tienes una oración bonita.No tienes palabras profundas.No tienes fuerzas para agradecer.No sabes qué pedir.So...
07/08/2026

A veces no tienes una oración bonita.

No tienes palabras profundas.
No tienes fuerzas para agradecer.
No sabes qué pedir.

Solo llegas cansado.

Y eso también puede ser oración.

“Dios, no sé qué decirte.
Pero aquí estoy.”

Porque quizá la fe no siempre se demuestra diciendo mucho.

A veces se demuestra quedándote cuando podrías haberte ido.

Volviendo aunque estés confundido.

Buscándolo aunque sigas teniendo preguntas.

Si hoy no sabes cómo hablar con Dios, no necesitas fingir.

Empieza por la verdad.

¿Alguna vez te has sentado a orar y no te salió una sola palabra?

Hay días en los que creer no se siente como certeza.Se siente como seguir hablando con Dios aunque no entiendas lo que e...
07/08/2026

Hay días en los que creer no se siente como certeza.

Se siente como seguir hablando con Dios aunque no entiendas lo que está haciendo.

Como entrar a una iglesia con preguntas.

Como intentar orar sin encontrar palabras.

Como estar cansado de esperar y aun así mirar hacia arriba.

Una crisis de fe no siempre comienza cuando dejamos de creer.

A veces comienza precisamente porque todavía creemos… pero algo que vivimos ya no encaja con la imagen de Dios que teníamos.

Y entonces aparecen las preguntas:

¿Por qué no respondiste?
¿Por qué permitiste esto?
¿Por qué sigo esperando?
¿Por qué parece que estás en silencio?

Quizá hoy no necesitas fingir que todo está bien.

Quizá tu oración puede ser simplemente:

“Dios, no entiendo nada. Pero aquí sigo.”

Si alguna vez has atravesado una etapa así, escribe: “Aquí sigo”.

Tal vez alguien más necesite descubrir que no está solo en sus preguntas.

Nos enseñaron a hablar de una fe fuerte.Pero casi nadie habla de lo que pasa cuando rezas… y sigues sintiendo dolor.Cuan...
07/08/2026

Nos enseñaron a hablar de una fe fuerte.

Pero casi nadie habla de lo que pasa cuando rezas… y sigues sintiendo dolor.

Cuando intentas confiar y no entiendes nada.
Cuando te enojas con Dios.
Cuando vas al Santísimo y no sientes paz.
Cuando incluso te preguntas si Él sigue escuchando.

Y entonces aparece la culpa:
“Un buen creyente no debería sentirse así.”

Pero quizá el problema no sea dudar.
Quizá el problema sea fingir una fe que hoy no tienes.

Dios no necesita una versión maquillada de ti.
También puedes presentarte delante de Él cansada, confundida, herida y hasta enojada.

Porque seguir hablándole, incluso cuando estás reclamándole, significa que todavía hay una relación que te importa.

Ahora dime algo que puede dividir opiniones:

¿cuestionar a Dios es falta de fe… o puede ser parte de una fe que está madurando?

Te leo.

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