25/11/2025
Nunca debemos dejar de creer en milagros y liberación, incluso en estos tiempos modernos, en un mundo que avanza a gran velocidad tecnológica, donde la ciencia explica casi todo y muchas personas reducen la fe a algo “del pasado” o “para los débiles”, es fácil caer en la tentación de pensar que los milagros y la liberación pertenecen a la época de los apóstoles o a las historias del Antiguo Testamento. Pero desde una perspectiva bíblica y espiritual, creer que Dios dejó de hacer milagros es, en realidad, una de las mayores mentiras que el enemigo ha sembrado en esta generación. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Su naturaleza no cambia porque cambien los calendarios, los gobiernos o los predicadores. Si Él abrió el Mar Rojo, resucitó a Lázaro, sanó al paralítico y liberó a endemoniados, ¿por qué habría decidido “retirarse” en éste tiempo? La Biblia es clara:Hebreos 13:8
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Si Jesús es el mismo, entonces su poder para sanar, liberar, resucitar mu***os, romper cadenas de adicción, restaurar matrimonios destruidos y hacer lo imposible también es el mismo. El problema nunca ha estado en Él; el problema está en nuestra incredulidad y en haber permitido que una mentalidad racionalista religiosa apague el fuego del Espíritu. Jesús mismo reprendió la incredulidad como el gran obstáculo para los milagros: Marcos 6:5-6
Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Fíjate: no es que Jesús hubiera perdido poder. ¡Estaba asombrado de que la gente ya no creyera! Hoy pasa exactamente lo mismo: muchos cristianos han sido educados (a veces hasta en iglesias) para no “esperar demasiado” de Dios, para contentarse con “la soberanía de Dios” mal entendida y resignarse a vivir enfermos, oprimidos y derrotados. Pero eso no es el Evangelio que Jesús predicó. El Evangelio es poder de Dios para salvación, sanidad y liberación. Isaías 61:1-2 (citado por Jesús en Lucas 4:18-19)
El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Jesús dijo: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y ese “hoy” no caducó hace 2.000 años. Ese “hoy” sigue vigente cada vez que alguien se atreve a creer. Los últimos tiempos no son tiempos de menos poder, sino de mayor manifestación del Espíritu: Joel 2:28-29
Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Dios prometió que en los últimos días el derramamiento sería mayor, no menor. Por eso vemos en muchas naciones del sur global (África, América Latina, Asia) un despertar de milagros, sanidades masivas y liberaciones poderosas como nunca antes en la historia. Mientras Occidente muchas veces se enfría en su racionalismo, el Espíritu se está moviendo con fuego en los lugares donde la gente todavía cree que Dios hace lo imposible. Dejar de creer en milagros es, en realidad, un insulto al carácter de nuestro Padre.
Es como limitar al Dios ilimitado. Es preferir explicaciones humanas antes que la gloria de Dios.
Mateo 19:26
Para los hombres es imposible —dijo Jesús—, mas para Dios todo es posible. Si hoy estás enfrentando cáncer, depresión, adicción, ruina económica, un hogar destruido o cualquier tipo de opresión demoníaca, escucha esto con todo tu corazón: ¡Tu milagro no está cancelado!
¡Tu liberación no caducó!
Dios sigue siendo el Dios que levanta mu***os, que abre mares, que hace que el cojo salte y que el endemoniado sea libre. Solo necesita un corazón que crea, que clame y que no se conforme con menos de lo que Jesús ya pagó en la cruz.
Jeremías 32:27
He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? No, Señor. Nada es difícil para Ti.
Y hoy seguimos creyendo, seguimos esperando, seguimos declarando que los milagros y la liberación son para hoy, porque Tú eres el mismo Dios de siempre. ¡No dejes de creer! El Dios de los milagros sigue vivo, y está buscando corazones que le crean para manifestar su gloria en esta generación.
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