MRGL Mujeres Insurgentes

MRGL Mujeres Insurgentes MUJERES INSURGENTES busca el crecimiento espiritual, mental y social, mujeres que quieran superarse

20/04/2026

Querida Mamá en el aniversario de tu natalicio, tu recuerdo permanece muy nítido, por haber sido una excelente ser humano.

08/07/2025

Logia Mujeres Insurgentes De Nuevo León

Logia Mujeres Insurgentes De Nuevo León"Recuerdo que, estando junto a mi maestro, se acercó un hombre occidental y le di...
29/06/2025

Logia Mujeres Insurgentes De Nuevo León"Recuerdo que, estando junto a mi maestro, se acercó un hombre occidental y le dijo: - He visto que ustedes se inclinan y se postran ante Dios. Yo no creo en Dios, ¿ante quién debería inclinarme? – A lo que mi maestro contestó: - Si no crees en Dios, inclínate ante tus padres y ante tus mayores, que te dieron todo su amor y pasaron noches en vela cuidándote y velando por ti. Si no quieres inclinarte ante ellos, hazlo ante el maestro, que te dirige hacia el buen camino. Si esto tampoco te complace, inclínate ante el huérfano y la viuda, ante el mendigo y el enfermo. Si esto no te convence, póstrate ante la compasión, la bondad, el amor, la caridad y la fe. Inclínate también ante tu enemigo, que te obliga a ser mejor que él. Pero si tampoco quieres inclinarte ante ellos, al menos empieza por dejar de postrarte ante ti mismo…"

Del libro: Sufismo desde el corazón.

"Las mujeres no pueden ser masonas" - Falso. La Orden de Mujeres Masónicas llegó de Francia en 1902 en forma de logias m...
25/06/2025

"Las mujeres no pueden ser masonas" - Falso. La Orden de Mujeres Masónicas llegó de Francia en 1902 en forma de logias mixtas, conocidas como Francmasonería, hasta que algunos masones decidieron separarse y formar su propia Orden en 1908, buscando liberarse del control francés y practicar la Francmasonería en los mismos términos que la Gran Logia Unida de Inglaterra.

La Honorable Hermandad de la Antigua Masonería se fundó el 20 de junio de 1908, y el primer Gran Maestro y figura clave de la Orden fue un hombre: el Reverendo Dr. William Frederick Cobb. Sin embargo, desde 1912, todos los Grandes Maestros han sido mujeres. Originalmente, la nueva Orden estaba compuesta tanto por hombres como por mujeres; sin embargo, en la década de 1920 se decidió que la Orden estaría compuesta exclusivamente por mujeres y que no se permitirían visitas masculinas. Algunos masones permanecieron durante un tiempo, pero para 1935 la Orden estaba compuesta exclusivamente por mujeres y se ha mantenido así desde entonces.

La orden comenzó con tres Logias, pero ahora cuenta con varias en todo el país y Europa. A lo largo de los años, ha tenido nueve Grandes Maestros o Jefes de la Orden, siendo el actual el Muy Respetable Hermano Zuzanka Daniella Penn.

Debido al establecimiento de otra Orden Masónica Femenina en 1913, en 1958 se añadió el título de "Orden de Mujeres Masónicas" para evitar confusiones, y así es como se conoce a la Orden hoy en día.

Logia Mujeres Insurgentes De Nuevo León
21/06/2025

Logia Mujeres Insurgentes De Nuevo León

En la alegoría de la cueva Platón habla de unos prisioneros "que son como nosotros", que viven encadenados (hoy diríamos "conectados") y que sólo observan las sombras que proyecta en la pared el paso de diferentes objetos y estatuas que llevan otros humanos que se mueven en la parte superior de la cueva. Pasan la vida viendo una especie de espectáculo de marionetas. "Hombres como estos mantendrían que la verdad no es más que la sombra de cosas artificiales", dice el filósofo.
Con la alegoría de la cueva Platón pretendió explicar la educación, o la falsa educación que recibe el hombre en el mundo. Quizás hoy en día podríamos llamar "información" a esta falsa educación, en oposición a lo que Platón llama el conocimiento del alma. Se educa dando acceso a información -data- y no enseñando a pensar críticamente y a desarrollar lo que Platón llamó el ojo de la mente. Platón sugiere que la verdadera educación es voltear de todo el alma hacia la luz, hacia "aquello que es", con lo que se refiere a las ideas y particularmente a la idea del bien, que en el mundo "visible engendró a la luz". Podemos entender esto, tomando de la alegoría, diciendo que la verdadera educación y la vida filosófica consisten en contemplar la fuente o esencia y no las proyecciones o sombras. Es decir, en contemplar la realidad y no la virtualidad. Quizás se permita otra analogía: hoy en día consumimos información novedosa, predigerida y diluida pero no conocemos las fuentes, los clásicos. El mundo -la cueva- nos presenta distracciones que nos hipnotizan de tal forma que nos quedamos embotados presenciando un simulacro, sin siquiera pensar que existe otro mundo posible.

En el estado ideal de Platón, la labor de los adeptos -de los filósofos- era ascender hacia la luz de las ideas eternas, pero no quedarse en la dicha de la contemplación, sino regresar a la cueva e instruir a los demás. Estos filósofos, que eran capaces de recordar el ascenso del alma, debían gobernar la ciudad, ya no dormidos -como suelen gobernarse las ciudades, según Platón- sino despiertos y con una visión clara. Esta visión aristocrática o meritocrática de Platón ha sido especialmente criticada en la modernidad. Hoy en día, donde gobierna la opinión pública, la "sociedad" y lo políticamente correcto, todas las opiniones cuentan igual y una turba en las redes sociales puede acabar con un rey-filósofo.

Esta ilustración se combina perfectamente con la lectura de la monografía de W. Giegrich "The Occidental Soul's Self Immurement in Plato's Cave", en la que sostiene que la cueva de Platón hoy en día ha sido introyectada y se ha vuelto portátil y autoinmersiva. Nuestra tecnología hace que mediemos nuestra interacción con el mundo real a través de una especie de cueva platónica que llevamos con nosotros. Un ejemplo de esto es el hombre que va corriendo por la naturaleza oyendo música en unos audífonos con un smartphone, los cuales son "instrumentos para la introyección voluntaria... hacia la interioridad de una cueva, aquí un cuerpo sutil, una cueva de música". El ser humano se retira a un mundo interior, pero ese mundo interior no es el mundo de su alma; es un mundo artificial, un mundo de imágenes secundarias, sombras o simulacros de la realidad primaria. Llevamos nuestra cueva con nosotros: nuestras pantallas son como esa ubicua pared en la cual se proyectan sombras de baja resolución de realidad y que no dejamos de mirar nunca. En este caso, estamos voluntariamente conectados.

Tal vez estas analogías sean un poco hiperbólicas, pero el estado actual de la dependencia tecnológica admite o incluso requiere urgentemente de este tipo de comparaciones radicales para sacar a alguno que otro del sopor de la cueva cotidiana.

En la alegoría de la cueva Platón habla de unos prisioneros "que son como nosotros", que viven encadenados (hoy diríamos...
21/06/2025

En la alegoría de la cueva Platón habla de unos prisioneros "que son como nosotros", que viven encadenados (hoy diríamos "conectados") y que sólo observan las sombras que proyecta en la pared el paso de diferentes objetos y estatuas que llevan otros humanos que se mueven en la parte superior de la cueva. Pasan la vida viendo una especie de espectáculo de marionetas. "Hombres como estos mantendrían que la verdad no es más que la sombra de cosas artificiales", dice el filósofo.
Con la alegoría de la cueva Platón pretendió explicar la educación, o la falsa educación que recibe el hombre en el mundo. Quizás hoy en día podríamos llamar "información" a esta falsa educación, en oposición a lo que Platón llama el conocimiento del alma. Se educa dando acceso a información -data- y no enseñando a pensar críticamente y a desarrollar lo que Platón llamó el ojo de la mente. Platón sugiere que la verdadera educación es voltear de todo el alma hacia la luz, hacia "aquello que es", con lo que se refiere a las ideas y particularmente a la idea del bien, que en el mundo "visible engendró a la luz". Podemos entender esto, tomando de la alegoría, diciendo que la verdadera educación y la vida filosófica consisten en contemplar la fuente o esencia y no las proyecciones o sombras. Es decir, en contemplar la realidad y no la virtualidad. Quizás se permita otra analogía: hoy en día consumimos información novedosa, predigerida y diluida pero no conocemos las fuentes, los clásicos. El mundo -la cueva- nos presenta distracciones que nos hipnotizan de tal forma que nos quedamos embotados presenciando un simulacro, sin siquiera pensar que existe otro mundo posible.

En el estado ideal de Platón, la labor de los adeptos -de los filósofos- era ascender hacia la luz de las ideas eternas, pero no quedarse en la dicha de la contemplación, sino regresar a la cueva e instruir a los demás. Estos filósofos, que eran capaces de recordar el ascenso del alma, debían gobernar la ciudad, ya no dormidos -como suelen gobernarse las ciudades, según Platón- sino despiertos y con una visión clara. Esta visión aristocrática o meritocrática de Platón ha sido especialmente criticada en la modernidad. Hoy en día, donde gobierna la opinión pública, la "sociedad" y lo políticamente correcto, todas las opiniones cuentan igual y una turba en las redes sociales puede acabar con un rey-filósofo.

Esta ilustración se combina perfectamente con la lectura de la monografía de W. Giegrich "The Occidental Soul's Self Immurement in Plato's Cave", en la que sostiene que la cueva de Platón hoy en día ha sido introyectada y se ha vuelto portátil y autoinmersiva. Nuestra tecnología hace que mediemos nuestra interacción con el mundo real a través de una especie de cueva platónica que llevamos con nosotros. Un ejemplo de esto es el hombre que va corriendo por la naturaleza oyendo música en unos audífonos con un smartphone, los cuales son "instrumentos para la introyección voluntaria... hacia la interioridad de una cueva, aquí un cuerpo sutil, una cueva de música". El ser humano se retira a un mundo interior, pero ese mundo interior no es el mundo de su alma; es un mundo artificial, un mundo de imágenes secundarias, sombras o simulacros de la realidad primaria. Llevamos nuestra cueva con nosotros: nuestras pantallas son como esa ubicua pared en la cual se proyectan sombras de baja resolución de realidad y que no dejamos de mirar nunca. En este caso, estamos voluntariamente conectados.

Tal vez estas analogías sean un poco hiperbólicas, pero el estado actual de la dependencia tecnológica admite o incluso requiere urgentemente de este tipo de comparaciones radicales para sacar a alguno que otro del sopor de la cueva cotidiana.

12/06/2025
La búsqueda de la verdad y el racionalismo: la luz de la razón en el camino masónico.   Desde su creación, la masonería ...
10/06/2025

La búsqueda de la verdad y el racionalismo: la luz de la razón en el camino masónico.

Desde su creación, la masonería se ha establecido como un orden que adora la luz del conocimiento, luz que no proviene de los dogmas impuestos, sino del ejercicio libre y consciente de la razón. Este principio lo vincula profundamente con la tradición racionalista que floreció en Europa en los siglos XVII y XVIII, encarnada por pensadores como Cartesius, cuyo "Creo, por lo tanto soy" se hace eco del proverbio masónico: "Conócete a ti mismo. "Para el masón, la verdad no es un tesoro estático, sino un horizonte acercado a través del método científico, la discusión fraternal y la reflexión individual.

Cada sesión, cada símbolo descifrado, es otro paso en este viaje hacia el entendimiento.
La influencia del iluminismo en la masonería es innegable. Figuras como Voltaire, Diderot y Montesquieu – muchos de los cuales masones – defendieron las ideas que hoy son pilares del orden: la tolerancia religiosa, la educación como instrumento de liberación y un gobierno basado en leyes justas.

No es coincidencia que la tríada revolucionaria "Libertad, igualdad, fraternidad" fuera adoptada como un lema masónico, ya que encarna el ideal de humanidad guiada por la razón y no por la superstición. Sin embargo, la masonería va más allá del racionalismo frío: también integra la intuición y la experiencia de iniciativa, recordando que, como escribió Spinoza, "Dios no es un ser sentado en el cielo, sino la misma sustancia del universo. En este sentido, el masón no es sólo un erudito, sino un filósofo activo, aquel que aplica a su vida diaria los principios descubiertos bajo la bóveda celestial de la logia. Kant, otro pensador cercano a los ideales masónicos, diría que la verdadera sabiduría consiste en "atreverse a saber", pero también en actuar con autonomía moral.

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